FSC apoya la futura Ley de Servicios Sociales Inclusivos de la Generalitat Valenciana

La vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, ha presentado recientemente, en un acto celebrado en Valencia, el borrador de la futura Ley de Servicios Sociales Inclusivos. El texto surge de un amplio y extenso proceso participativo, en el que ayuntamientos, diputaciones y entidades de diversa índole, han tenido a su disposición una primera propuesta, sobre la que se han hecho más de 400 aportaciones. A la presentación asistieron alrededor de 1.200 personas, entre ellas representantes de la Fundación Salud y Comunidad (FSC).

En palabras de Mónica Oltra, “la nueva Ley de Servicios Sociales Inclusivos garantizará la universalidad del sistema” y situará los derechos sociales a la misma altura que sanidad y educación, convirtiéndolos en un "rasgo definitorio de la Comunidad Valenciana", garantizando que cualquier persona que los necesite tenga acceso a ellos.

Oltra, junto con el delegado del Consell para el Modelo Social, Xavier Uceda, señaló que "la Comunidad Valenciana contaba en materia de servicios sociales con una legislación del año 97 que, además, no había sido desarrollada por el antiguo gobierno, lo que facilitó la privatización y el desmantelamiento de un sistema que, en estos años, ha adolecido de liderazgo y coordinación. Ello favoreció que se deshicieran los equipos profesionales y se cayera en la burocratización y en el asistencialismo".

"Los recortes y la desidia respecto a la ratio de profesionales en relación con el número de habitantes a atender, ha provocado una diferencia abismal con otros sistemas como el de sanidad o de educación", donde existe un profesional cada 1.100 pacientes y uno cada 25 o 30 alumnos", afirmaba Mónica Oltra. Sin embargo, en palabras de la vicepresidenta, en el sistema de servicios sociales "se contaba con un profesional cada 13.000 habitantes llegando a alcanzar las cifra de 17.000 en algunos municipios".

Oltra afirmó además que, desde la Conselleria, se ha trabajado desde el primer momento "para solucionar esta situación y por ello se comenzó con la puesta en marcha de un nuevo modelo de servicios sociales, basado en el municipalismo, en un sistema público digno que actúe para la prevención y que sitúe a las personas en el centro". Unos principios que también están en la esencia de la Ley de Servicios Sociales Inclusivos.

El nuevo modelo ha supuesto multiplicar por cuatro la inversión que se destinaba a los ayuntamientos para la contratación de personal. Así, mientras que en 2015 el dinero que la Conselleria destinó a mejorar las plantillas de los servicios sociales municipales fue de 9,6 millones, en el presupuesto de 2018 la cifra asciende a los 41 millones.

Según fuentes de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas, esta apuesta decidida por la proximidad en la atención de los servicios sociales va a permitir la contratación de 1.574 profesionales en 2018, cuadriplicando las plantillas y permitiendo que la ratio de atención al ciudadano/a se reduzca. En este sentido, si a principio de la legislatura era de un/una profesional para cerca de 13.000 habitantes, en el actual ejercicio pasa a ser de uno/a por 2.781 habitantes.

La composición de los equipos profesionales será una de las cuestiones que, por primera vez, quede fijada por ley. La nueva normativa sobre servicios sociales determina el carácter multidisciplinar de los equipos, con el objetivo de que puedan atender "la complejidad social" y con esta misma finalidad, se introducen nuevas figuras profesionales, como los asesores jurídicos o los integradores sociales.

Esta mejora de los equipos va a permitir seguir reduciendo la ratio, que también vendrá fijada por ley en una media de un profesional de servicios sociales por cada 2.300 habitantes, que en el caso de las poblaciones de menos de 10.000 habitantes se reducirá hasta uno por 1.500.

"Esta ley -destacó la vicepresidenta- hace que la Comunidad Valenciana abandone el último puesto en la lista autonómica de atención ciudadana en el ámbito de los servicios sociales, y la sitúa entre las cinco primeras de España, gracias al esfuerzo inversor que se está haciendo desde la administración valenciana".

La nueva Ley de Servicios Sociales Inclusivos "es el puntal" del Código Social Valenciano que se está elaborando desde el departamento que dirige Oltra, y supone "un avance determinante en la universalidad de los derechos sociales que transforma la concepción asistencialista de las antiguas políticas en una concepción moderna de derechos subjetivos y universales", según aseguró.

"Asimismo, supone la creación de un Sistema Público Valenciano de Servicios Sociales, que reconoce las prestaciones sociales como un derecho subjetivo", una consideración que el Consell ya ha realizado con las prestaciones de dependencia, la renta, las ayudas a mujeres víctimas de violencia de género o las prestaciones de acogimiento familiar, "lo que garantiza que no estén condicionadas por la dotación presupuestaria", manifestaba la vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana.

Cabe destacar que el anteproyecto de Ley se ha sometido a audiencia pública para que los ciudadanos/as puedan formular aportaciones adicionales. El plazo de exposición pública finaliza el día 9 de febrero.

Según fuentes del gobierno valenciano, el borrador podrá ser consultado en la web de la Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas en el apartado Ley de Servicios Sociales Inclusivos o en el portal de Transparència de la Generalitat.

La Fundación Salud y Comunidad (FSC), como organización sin ánimo de lucro, se encuentra esperanzada por el impacto que pueda llegar a tener esta ley, cuando se encuentre del todo desarrollada, tanto en las personas destinatarias como en las entidades sociales que nos dedicamos a atender a los colectivos más desfavorecidos de nuestra sociedad.


Entrevista a Bruna Riera: “Desde el inicio de mis prácticas me he sentido muy acogida en la Comunidad Terapéutica Riera Major y he aprendido mucho”

Bruna Riera tiene 23 años y actualmente está cursando 4º curso del Grado en Psicología. El pasado año realizó las prácticas del grado en la Comunidad Terapéutica “Riera Major” de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) y fue tan buena la experiencia, que tras finalizarlas, quiso pasar a ser voluntaria del servicio. Nos explica que se ha sentido realizada aportando su ayuda, tanto al equipo profesional como a los usuarios/as del centro, y que ha aprendido mucho de ellos.

- ¿Qué te motivó a realizar las prácticas en la Comunidad Terapéutica “Riera Major”?

El ámbito de las adicciones siempre ha tenido mucho interés personal y profesional para mí, considero que es un aspecto muy importante en psicología, si bien lo hemos tratado poco en la universidad. Por ello, pedí realizar las prácticas de cuarto curso en un centro en el que se abordaran las adicciones, y así fue como acabé realizándolas en la Comunidad Terapéutica “Riera Major” de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), servicio que respondía a mis inquietudes académicas.

-¿Cómo ha sido la experiencia?

La verdad es que ha sido muy satisfactoria, estoy muy contenta y me ha gustada mucho haber podido realizar mis prácticas del Grado de Psicología en “Riera Major”. Las comencé en septiembre de 2017 y las finalicé en diciembre del mismo año, realizando tareas en distintos horarios que me sirvieron para conocer las diferentes dinámicas que se llevan a cabo en el servicio. Tengo que decir también que me he sentido realizada como profesional aportando mi ayuda tanto al equipo profesional como a los usuarios/as del centro, y que he aprendido mucho de ellos.

- Y en tu caso, finalizado el periodo de prácticas, has querido ser voluntaria de FSC, ¿por qué?

Ya que mi experiencia durante las prácticas ha sido satisfactoria, una vez finalizadas las prácticas, hablé con la directora de la comunidad porque me gustaba mucho ir allí para ayudar y colaborar en todo lo que pudiera, así que le pedí si podía quedarme como voluntaria durante algún tiempo mientras terminaba el grado, a lo que ella me dijo que sí. Me gusta tratar con personas y poderlas acompañar en su proceso, y también poder aportar toda la ayuda posible a los profesionales.

- Entonces, llevas aproximadamente un mes como voluntaria…

Sí, terminé las prácticas en diciembre y enseguida empecé a colaborar como voluntaria, así que hará cosa de un mes que soy voluntaria de la Fundación Salud y Comunidad.

- ¿Sigues realizando el mismo tipo de tareas o ha variado la colaboración?

Sí, considero que hago el mismo tipo de tareas, pero me siento más segura y preparada para hacerlas, ya que con el tiempo estoy aprendiendo mucho. Me gusta mucho poder formar parte y colaborar en la dinámica que se hace los viernes, la de expresión corporal, ya que es un espacio del que aprendo mucho, tanto de los usuarios/as y profesionales, como de mí misma.

- ¿Cuánto tiempo le dedicas al voluntariado a la semana?

De momento voy los viernes por la mañana, ya que los otros días tengo clase en la universidad.

- ¿Cómo es la relación con los usuarios/as del servicio?

Pienso que la relación con ellos/as es buena, para mí es muy importante y supone un gran enriquecimiento personal y profesional poder aportar y formar parte de su proceso, y ayudarles en todo lo que pueda.

-¿Y con el equipo profesional?

La verdad es que también muy bien, desde el primer día me he sentido muy acogida y considero que he aprendido mucho de ellos, de su forma de trabajar individual y en equipo. Así que les doy las gracias por enseñarme y dejar que les ayude y colabore en su trabajo.

- ¿Con qué te quedas por el momento de tu experiencia de voluntariado?, ¿qué has aprendido o qué beneficios tiene para ti?

En el poco tiempo que llevo, me quedo con el sentimiento de utilidad como profesional y como persona, sentir que puedo formar parte y colaborar con la comunidad es muy satisfactorio para mí. También me quedo con la importancia de la lucha constante como seres humanos y con la gran suerte que he tenido de acabar haciendo las prácticas y posteriormente, el voluntariado, en esta comunidad, ya que en ella trabaja un gran equipo profesional del cual he aprendido mucho y espero seguir haciéndolo.

Por otra parte, quiero destacar la dinámica, a la que me he referido, de expresión corporal; considero que es un tipo de dinámica diferente que hace expresar lo que sentimos y emociones, y cómo lo sentimos desde el propio cuerpo y no desde la palabra. Para mí esta etapa en la comunidad, como he señalado, supone un gran crecimiento personal y profesional, y estoy segura de que la recordaré siempre.

-¿Quieres destacar algo más de tu labor como voluntaria de la Fundación Salud y Comunidad?

Sí, agradecer a la directora y al equipo profesional del servicio haber hecho posible que pudiera continuar yendo al centro de manera voluntaria y por darme la oportunidad de seguir en el ámbito profesional, colaborando y ayudando en todo lo que pueda, y por supuesto, formando parte también del proceso de los usuarios y usuarias.


FSC inicia la gestión del Punto de Encuentro de Granollers para mediar en conflictos familiares

La Fundación Salud y Comunidad (FSC) ha comenzado la gestión del Servicio Técnico de Punto de Encuentro de Granollers (Barcelona) a realizar durante un periodo de dos años. Este servicio depende del Ayuntamiento de Granollers y está dirigido a atender y prevenir, en un lugar neutral y transitorio y en presencia de personal cualificado, la problemática que surge en los procesos de conflictividad familiar.

Actualmente nuestra entidad gestiona 4 Puntos de Encuentro en Cataluña (Barcelona Ciudad 4, Tarragona, el Prat de Llobregat y Lérida, de titularidad de la Generalitat de Cataluña) al que se suma este quinto, dependiente en este caso del Ayuntamiento de Granollers.

Estos servicios están destinados a velar por el cumplimiento del régimen de visitas de los hijos e hijas, establecido para los supuestos de separación o divorcio de los progenitores (u otros familiares) o para los supuestos de ejercicio de la tutela por parte de la Administración Pública.

Además, tienen como función asegurar la protección de los menores y facilitar la relación con los adultos, siempre que la vinculación que estos últimos ofrecen sea positiva. De esta forma, se trata de conseguir que los impactos negativos de la separación o el divorcio de los padres sobre los hijos/se sean los menores posibles, trabajando con las familias para que los niños/as y adolescentes se sientan atendidos, protegidos y queridos, a la vez que se configura la nueva situación familiar.

Se trata de servicios de carácter temporal a los que se accede a través de una orden judicial o administrativa. Desde los mismos se apoya a todas las partes implicadas a través de la promoción de habilidades y competencias parentales positivas o el trabajo con adultos para que puedan asumir la responsabilidad personal que cada cual tiene en el conflicto, como manera de llegar a formas de relación más sanas.

Estos puntos de encuentro tratan también de ofrecer y propiciar espacios dirigidos a los niños adolescentes, teniendo en cuenta las edades, para que puedan poner palabras a la situación de ruptura familiar, fomentando en muchos casos la resiliencia.

En este caso, el Punto de Encuentro de Granollers cuenta con un equipo técnico multidisciplinar que ofrece una atención personalizada, a través de un Plan de Atención Individualizado. El equipo está integrado por profesionales de la psicología, del trabajo social y de la educación social.

Cabe señalar que el pasado año se atendieron en los cuatro puntos de encuentro familiar gestionados por la Fundación Salud y Comunidad a 413 menores, que corresponden a un total de 288 familias.

FSC quiere agradecer al Ayuntamiento de Granollers la confianza depositada en nuestro modelo de atención en el ámbito de familia, basado en nuestra experiencia acumulada tras muchos años de trabajo.


“En el Espai Ariadna hemos realizado un estudio entre usuarias consumidoras de drogas que muestra el descenso del consumo y de la violencia machista desde que ingresan en el servicio”

Berenice Domínguez es Licenciada en Psicología Social y cuenta con un Máster en drogodependencias. Su trabajo en el ámbito de las drogodependencias, al que ha incorporado la perspectiva de género, se remonta a 16 años atrás. En esta entrevista nos presenta los principales resultados y conclusiones de un estudio realizado en el Espai Ariadna, servicio de FSC ubicado en Barcelona en el que trabaja como monitora de fin de semana. Esta investigación, en la que se ha implicado todo el equipo profesional, pretende mejorar la intervención realizada a las mujeres usuarias del servicio.

¿Cuáles han sido vuestras principales motivaciones para querer realizar esta investigación?

A partir de nuestro interés de querer conocer en profundidad los procesos que intervienen en las mujeres usuarias del Espai Ariadna de FSC, nos pareció necesario elaborar e implementar un instrumento que sirviera para evaluar las intervenciones realizadas en el mismo.

Consideramos además que era necesario realizar esta tarea de investigación con la intención de colaborar en el discernimiento y comprensión de la intersección de las problemáticas de la violencia machista y las drogodependencias que presentan estas mujeres, con el objetivo de diseñar modelos de atención e intervención adecuados.

De alguna manera hemos querido visibilizar la necesidad de profundizar en el abordaje de las mujeres que consumen drogas y sufren la violencia machista para cuestionar los modos “normales” e históricos de cómo se ha afrontado y comprendido el fenómeno, y para identificar cómo es que esta comprensión ha colocado a las mujeres en una situación de desventaja y vulnerabilidad social.

Por otra parte, el número de intervenciones que se realizan en estos momentos, dirigidas a personas consumidoras de drogas, son múltiples y diversas. Sin embargo, existen dificultades para incluir a las mujeres y sus especificidades en los programas de abordaje. Un punto muy importante a destacar es cuando este fenómeno problemático va ligado a otro tan complejo como es el de la violencia de género.

Las mujeres que tienen algún problema con las drogodependencias y que además han tenido que enfrentarse a la violencia machista, tienen el derecho -junto con sus hijos e hijas- de acceder a un recurso de acogida que realice una intervención holística que permita una atención integral con perspectiva de género. Por ello, el Espai Ariadna se convierte en una vía privilegiada de acercamiento que aporta una gran cantidad de información. Y, por todo ello, hemos querido realizar esta investigación.

Además, se trata de un estudio en el que se ha implicado todo el equipo profesional del Espai Ariadna.

Así es. Todo el equipo ha colaborado en el diseño de las encuestas, realizando los cuestionarios, pasando los datos al ordenador, acompañándonos mutuamente en las dificultades que ha supuesto realizar este estudio y, sobre todo, acompañando a las mujeres usuarias que en algunas ocasiones lo han necesitado.

¿Durante qué periodo de tiempo habéis realizado la investigación?

La pusimos en marcha en el 2015, en el marco del Espai. Sin embargo, los resultados de este estudio corresponden a la investigación más concreta realizada durante el pasado año 2017.

¿Qué destacarías de la muestra?

La  muestra está integrada por 20 mujeres con una edad media de 43 años. Además, tienen menos de 2 hijos (1.75) y el 50% cuenta con soporte familiar, aunque hay que reconocer que no siempre está presente o es colaborador de bienestar.

Por otro lado, el 45% de las mujeres vienen derivadas por un servicio de atención a las drogodependencias, un 30 % por motivos de violencia de género y el resto de otros servicios. En cuanto a los datos recogidos sobre violencia machista, un dato interesante es que solo el 25% de estas mujeres había recibido atención previa por ello.

¿Cuáles han sido los resultados principales de la investigación?

En primer lugar, se concluye que el 55% de mujeres llega al servicio con un consumo activo previo a su ingreso, es decir lleva menos de 1 semana sin consumir y con un promedio de evolución del consumo de entre 11-15 años.

La sustancias primarias de consumo son en un 60% el alcohol y en un 40% la cocaína. Otro dato que obtuvimos es que el 95% de estas mujeres ya había recibido algún tratamiento anterior para tratar su consumo.

Con respecto al consumo de drogas, esta investigación nos muestra un mayor índice de reconocimiento de esta problemática por parte de las usuarias del servicio y también un aumento en la puesta en funcionamiento de estrategias para que se mantengan abstinentes; es decir, los descensos en el consumo son evidentes durante el tratamiento en el Espai Ariadna. Hasta el momento, según los resultados de este estudio, el 50% de estas mujeres ha logrado la abstinencia necesaria para continuar su proceso durante la segunda fase.

En relación con la situación de violencia de género que han vivido estas mujeres, se concluye que el 90% de ellas la sufren por parte de sus parejas o exparejas y que el 50% de mujeres que ingresan en el Espai Ariadna presenta violencia activa. Esto quiere decir que el último episodio de violencia que han vivido ha sido durante el último mes.

Otro aspecto relevante es que el 15% de estas mujeres ha vivido abusos sexuales en la infancia. Sin embargo, se concluye que la evolución de la violencia en su vida es mayor a 10 años. Cabe destacar que el 50% de estas mujeres ha denunciado la violencia y que solo el 20% ha obtenido una orden de protección.

En cuanto a la atención recibida en el servicio, este estudio muestra claramente un descenso de la violencia machista desde que ingresa una mujer y a lo largo de su estancia en el mismo. Se pone de manifiesto que el servicio cumple con el objetivo de ofrecer un entorno seguro y de protección a estas mujeres, así como a sus hijos e hijas. Se trata de un punto de inicio necesario para poder hacer un tratamiento adecuado.

El estudio muestra además un mayor conocimiento y comprensión de la violencia vivida de estas mujeres, tras el trabajo realizado en el Espai Ariadna. Esto se consigue a partir de los trabajos realizados con sus referentes, en los grupos y en los espacios terapéuticos que permiten identificar, reconocer y nombrar la violencia machista.

También, un mayor conocimiento y conciencia sobre el consumo de drogas. No todas las mujeres cuando llegan tienen pleno conocimiento sobre esta situación, pero al igual que en el caso de la violencia machista, los espacios en este recurso las dotan del conocimiento necesario para comprender su consumo de drogas. Todo el trabajo realizado por estas mujeres, además del acompañamiento que reciben por parte del equipo y otros recursos intervinientes, les permite ir dando pasos que las dirigen hacia una mejoría.

Por otra parte, a pesar de la violencia recibida en ocasiones a lo largo de toda su vida, esta investigación nos muestra que durante su estancia en el Espai ha mejorado la salud física y psicológica de estas mujeres, lo cual les ha permitido construir un cuidado y unos hábitos más saludables con ellas y con sus hijos e hijas.

Y por último, pero no menos importante, otro resultado es que se ha logrado una mayor inclusión social. Muchas de estas mujeres han estado durante mucho tiempo estigmatizadas, señaladas y por tanto, excluidas de una serie de servicios y colectivos que han minado profundamente su autoestima y su sentido de pertenencia, por lo que consideramos vital ofrecerles alternativas que les permitan la posibilidad de crear nuevos proyectos de vida y de futuro.

Todos estos aspectos evaluados, nos proporcionan información organizada e interpretable que nos permite comprender factores importantes para mejorar la intervención que realizamos.

¿Cuáles dirías que son las conclusiones principales del estudio?

Aunque por el momento no pretendemos que los resultados obtenidos en este trabajo puedan generalizarse a la población, si pretendemos mostrar los beneficios que un recurso especifico que integra la perspectiva de género puede proporcionar al tratamiento con mujeres.

Este estudio nos demuestra la “intersecionalidad” que estas mujeres presentan, lo que nos lleva a la necesidad de ofrecer servicios que atiendan integralmente estas necesidades, una cuestión vital para poder obtener mejores resultados en los diversos servicios que colaboramos en las redes de violencia y drogas.

Por otro lado, previamente habíamos identificado dificultades a la hora de encontrar instrumentos de evaluación validados, por lo que hemos considerado un reto poder continuar investigando, diseñando e implementando recursos que apelen a una visión holística del trabajo que realizamos.

También consideramos necesaria una reflexión y un compromiso por parte de los recursos que atienden a estas mujeres y a sus hijos e hijas que permitan continuar aportando conocimiento para mejorar la atención ofrecida.

¿Los resultados y/o conclusiones de esta investigación se van a poder aplicar al trabajo del Espai Ariadna?, ¿de qué forma o en qué medida?

Seguro que sí, todo este trabajo contribuye a ampliar nuestra mirada que inevitablemente se plasma en nuestras intervenciones. El compromiso del equipo de trabajo se dirige hacia la mejora continua, integrando y adaptando el servicio para continuar ofreciendo una visión integral de los fenómenos abordados que afectan a estas mujeres. Pero también ofreciéndonos a nosotras mismas la oportunidad de avanzar como profesionales.


“Debemos olvidarnos de la imagen estereotipada de la persona sin techo como alguien que no ha sabido gestionar su vida”

En esta entrevista conoceremos mejor al experto en sinhogarismo y exclusión social Albert Sales, de formación sociólogo y politólogo. Sales trabaja en el Ayuntamiento de Barcelona y es profesor asociado en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra. Ha coordinado diferentes publicaciones en la materia, entre ellas los informes 2011, 2014 y 2015 de diagnóstico de sinhogarismo en Barcelona, elaborados por la “Xarxa d’Atenció a Persones Sense Llar” (XAPSLL) y ha participado en la elaboración del último informe 2017. Le hemos entrevistado con motivo de la participación de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en el proyecto de sinhogarismo Street Support Project. Esta es la primera de tres entrevistas a expertos/as en la materia.

¿Cuáles son los retos actuales que afronta el trabajo social en sinhogarismo?

En primer lugar, el acceso a la vivienda. Los modelos europeos de integración social se basan en rescatar a la gente de la calle que ha sufrido un proceso de exclusión social muy largo, aunque el modelo Housing First (HF) o Housing Led ha demostrado que estabilizando la vivienda, es mucho más fácil estabilizar los demás componentes de la vida de una persona. Pero el problema actual es que no hay viviendas. El precio de la vivienda es altamente excluyente para una parte de la sociedad cada vez mayor, y si tenemos gente durmiendo en la calle es porque no tenemos acceso a la vivienda, no porque estas personas tengan patologías sociales que debamos tratar.

Otro reto sería el referente al mercado laboral. Las condiciones laborales (sueldos) de las personas que acceden al mercado laboral después de un cierto acompañamiento, no les permiten acceder a la vivienda, y por tanto siguen vinculadas a los Servicios Sociales, durmiendo en un albergue y recurriendo a un comedor social. De este modo es imposible conseguir autonomía personal.

El tercer y último gran reto es el relativo a los flujos migratorios. Hay personas excluidas del mercado de la vivienda, así como del mercado laboral y de cualquier institución formal, de por vida, porque nunca tendrán permiso de residencia y trabajo. Frenar los permisos de trabajo o residencia no va a frenar los flujos migratorios, se trata de un fenómeno de movilidad global imparable que irá a más. Con lo que les ha costado llegar al país receptor, aunque no consigan tirar hacia adelante un proyecto de vida, no van a volver a sus países de origen. Por tanto, pasan a ser personas con alta vulnerabilidad social y aumentan el grueso de la población sinhogar.

Entonces se podría decir que se trata de un reto político…

Cuando nos fijamos en formas de extrema pobreza, siempre hay consensos a nivel político y grandes pactos, como por ejemplo ocurre en la pobreza infantil. Pero las soluciones desde el punto de vista liberal son apartar a la gente del espacio público y meterla en grandes albergues, cuando todos sabemos que los grandes equipamientos no son viables a nivel presupuestario. Los centros grandes o pequeños de emergencia albergan personas que son como cajeros automáticos institucionalizados. Les sacan de la calle y los cajeros pero… ¿cuál es el siguiente paso?

La burbuja de alquileres está generando que haya más gente durmiendo en la calle, pero no porque expulse a la calle a la gente a la que se le sube el alquiler, sino porque quienes están haciendo este proceso, y han salido de esta situación de sinhogarismo, no pueden acceder a una vivienda. Con el trabajo social consigues estabilizar la parte económica y emocional, pero la cuestión referente a la vivienda, acaba arrastrando a la parte emocional.

Por este motivo, la lucha del sinhogarismo es una lucha política de acceso a la vivienda. Terminar con la idea que la vivienda es un producto de consumo o inversión requiere de unos cambios en las raíces de cómo funciona el sistema económico o financiero, y en este punto ya no estamos todos de acuerdo. Tampoco estamos todos de acuerdo en quitar las trabas administrativas para evitar la precarización de inmigrantes.

¿Nos puede recomendar alguna iniciativa clave en tema de vivienda?

Para las personas sin hogar que estén cronificadas (más de tres años en la calle), apostar por el Housing First, poniendo por delante de la atención social, el acceso a la vivienda.

Para el resto, romper con la idea de vivienda social, que hasta ahora ha estado restringida a las clases medias, dado que en Barcelona hay muy poca (no llega al 2% del parque). Además, la persona que accede tiene que demostrar que tiene ingresos para pagar el alquiler a un precio más reducido que la vivienda de mercado.

Pero la vivienda social tiene que ir dirigida a aquellos grupos o situaciones personales que realmente dejen a las personas excluidas de la vivienda. En este sentido, debería de haber una dotación especial de vivienda social que dé salida a las personas que pasan por el circuito de atención a personas sin hogar, que hasta el momento no ha existido.

Y la tercera pata tendría que ser los programas de acompañamiento a la vivienda privada, un concepto diferente a la vivienda de inclusión, que no dejan de ser equipamientos. A las personas que cobran la renta o tienen una faenilla para ir subsistiendo, nadie les ayuda a conseguir la vivienda propia ni las avala para conseguir una vivienda de alquiler, o para entrar en un piso compartido.

Necesitarían un apoyo que acompañe y dinamice estos espacios compartidos, que los ponga en contacto con perfiles similares y active el trabajo en equipo, ayudando a limar conflictos, a tener buena relación con el vecindario, en coordinación con los servicios sociales territoriales. Estos programas que aún no existen, podrían dar salida hacia el mercado privado a estas personas que están más capacitadas de tirar adelante su vida, a pesar de las dificultades.

¿Y cree que es necesario cambiar la opinión social sobre el sinhogarismo?

Lo que intento transmitir por escrito o en conferencias es que debemos olvidarnos de la imagen estereotipada de la persona sin techo como alguien que no ha sabido gestionar su vida, pero en verdad sí son capaces, lo que no pueden es acceder a la vivienda. Hoy en día las causas para terminar en la calle son estructurales, no individuales.

Entonces, generar sensibilidad en la vivienda desde la óptica paternalista tiene muchos riesgos porque apostamos por soluciones parciales o temporales de urgencia, cuando en realidad tenemos que apostar por la vivienda. Si bien todo el mundo está dispuesto a hacer obras de caridad con la gente pobre, nadie está dispuesto a darles una vivienda digna, y estas personas no necesitan comida. Necesitan una vivienda. Cambiar esta percepción social es complicadísimo, porque mucha gente no acepta dar vivienda a personas que, según su opinión, no se lo han trabajado suficientemente o no son capaces de gestionar su vida… Es este cambio de percepción el que tenemos que hacer.

¿Existe un discurso similar en otros países?

Cada vez más… Ejemplos de ello son ciudades como Londres, París… Holanda como país no, pero sus ciudades sí. El tema del sinhogarismo es muy de ciudades, específicamente de aquellas con burbuja inmobiliaria, las ciudades globales. En este sentido, las ciudades que están alineadas son Londres, Ámsterdam, Berlín...

¿Y cuál es el papel que juegan en este sentido las ciudades?

Hay una sobrecarga brutal sobre las ciudades. Éstas gestionan el problema, pero no pueden contrarrestarlo porque no pueden incidir en el mercado laboral, tampoco sobre el mercado de la vivienda ni sobre las leyes de inmigración. Estos serían los tres pilares fundamentales para dar estabilidad a las personas.

El riesgo de las ciudades cuando hacen frente a este problema se evidencia cuando lo ponen en la agenda política o mediática, ya que entonces todo el mundo te culpa del problema. Con el tema del sinhogarismo, está pasando aquí, la anterior administración lo escondía y ahora que en el ayuntamiento lo hemos querido evidenciar, la respuesta mediática nos culpa de ello. Pero lo que queremos es evidenciarlo porque es el resultado de muchas injusticias, que son supramunicipales.

Respecto a intervenciones dirigidas a alcohol y drogas en población sinhogar, ¿cuáles recomendaría?

Pues en el propio programa Housing First es muy efectivo acompañar en la deshabituación. En el momento en que la persona tiene casa es mucho más fácil dejar el alcoholismo que cuando vive en la calle o un albergue. Esto que parece muy obvio ha dado lugar a mucho debate y expresiones como “pero hombre… ¡cómo le vas a dar un piso a un borracho!”. Pues precisamente le doy un piso para que se pueda deshabituar y el HF es una buena aproximación, aunque su intención inicial no sea esta.

A malas, es una estrategia de reducción de daños, en el sentido de que, si la persona quiere continuar bebiendo, que lo haga, pero al menos tendrá casa. Mi postura en el tema de las adicciones siempre ha estado con la reducción de daños y la autonomía para decidir.

Y estas estrategias, ¿pueden ayudar a reducir las molestias al vecindario?

Seguro. En parte, las molestias vienen porque las personas consumen en público al no tener espacio privado. Por ejemplo, el consumo en jóvenes no molesta a nadie excepto a sus familias. Puede que alguna vez hagan ruido o tengan problemas con la policía urbana, pero en general… ¿qué impacto tiene su consumo? Siempre se dice que el problema de drogas es el de la marginalidad urbana, pero cuando miramos en las discotecas, ¿no hay comercio de drogas?

En este sentido, las relaciones con los vecindarios ven multiplicado el impacto de las adicciones cuando la persona no tiene un espacio privado y consume en público, donde interacciona con el resto de gente.

¿Cuál es su opinión en lo referente a intervenciones dirigidas al alcohol y drogas para personas sinhogar?

En el tema de las adicciones lo tenemos clarísimo. Muchas personas que rehacen su vida y abandonan su adicción, se encuentran estancadas y el desánimo por no poder acceder a la vivienda con un mal trabajo hace que tengan recaídas en las adicciones. Y esto es así porque no hemos podido estabilizar la cuestión relativa a la vivienda.


Entrevista a Joan Codina, coordinador del Servicio de Informática de FSC

Joan Codina es desde hace 20 años el responsable del Departamento de Informática de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), integrado actualmente por cuatro profesionales. Además, es profesor universitario en distintas materias que abarcan desde la programación multimedia, técnicas gráficas, inteligencia artificial, compiladores de lenguajes, programación y gestión, así como administración de sistemas. Tiene en su haber estudios de Ingeniería en Informática y Másteres en Arquitectura de Ordenadores, Microelectrónica, Diseño Multimedia, “Bussiness Intelligence” y el de Formación del Profesorado. Está en constante reciclaje.

- Joan, cuentas con una larga trayectoria profesional en la Fundación Salud y Comunidad. ¿Nos podrías contar algo de tus inicios en la entidad y sobre cómo ha ido evolucionando el Servicio de Informática en estos años?

Sí, empecé a colaborar con la fundación hace casi 20 años. Cuando solo se contaba con un servidor y una pequeña red local. En este tiempo se han ido ampliado los recursos gestionados, pasando a tener actualmente unos 40 servidores y más de 400 equipos de usuarios/as. Asimismo, los recursos que se han ido asignando también han crecido, ha pasado de ser un servicio gestionado por una persona a tiempo parcial a ser un equipo integrado por cuatro informáticos.

Cada nueva ampliación del sistema ha sido un reto para buscar la tecnología adecuada, buscando siempre una buena relación entre coste, funcionalidad, durabilidad y amigabilidad. Por ejemplo, un gran hito fue cuando empezamos a usar el soporte remoto para evitar desplazamientos externos. Sería imposible gestionar los recursos actuales sin una herramienta de este tipo.

Por otra parte, colaboramos con el Departamento de Educación en la Formación Profesional Dual y hemos sido receptores de alumnado de Ciclos Formativos para la realización de sus prácticas en empresa. Dos de estos alumnos, que seguro que conocéis, trabajan ahora con nosotros, atendiendo el día a día del soporte informático.

En cuanto a los programas, por motivos de usabilidad siempre hemos utilizado mayoritariamente programas de Microsoft que se nos ofrecen a un coste muy bajo por ser una organización sin ánimo de lucro.

- ¿Cómo es un día de trabajo para ti?, ¿fundamentalmente qué tareas realizas?

Actualmente coordino el sistema informático de la fundación, dejando en manos del equipo la mayor parte del soporte telefónico y dedicándome más a la parte de gestión de servidores y de las adquisiciones, según las necesidades solicitadas.

La mitad de mi jornada la realizo en forma de teletrabajo, lo que me permite compaginarlo con mis actividades como docente en una Universidad de Informática y como tutor en el Grado de Informática de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

- ¿Qué actividades te gustan más de las que diariamente llevas a cabo en el departamento y por qué?

Siempre intento terminar el día aprendiendo algo nuevo, cosa que en mi ámbito es bastante fácil por la necesidad constante de mantenerse al día, tanto en los conocimientos como en el aprendizaje de las nuevas tecnologías.

Me motivan los retos que plantea resolver las incidencias, siempre variantes, de las consultas al soporte informático. También considero que me enriquece el contacto telefónico con los usuarios/as, en las que me parece necesario explicar el porqué de las cosas, más que únicamente resolverlas.

- ¿De dónde te viene esta pasión por la informática y las nuevas tecnologías en general?

Siempre he sido un apasionado de la tecnología. Ya de pequeño, para horror de mis padres, acostumbraba a desmontarlo (o romperlo) todo.

Mi padre, que era mecánico industrial y muy manitas en las reparaciones del hogar, me indujo a intentar repararlo todo, intentando mejorarlo, así que en cierta forma la informática era un paso lógico en mi formación. Habiendo pasado tanto por la programación como por el hardware, donde me siento más a gusto es en la formación.

Además de contar con la licenciatura de Informática, el hecho de trabajar en una universidad me ha permitido poder realizar una formación de forma continuada.

- ¿Cómo consideras que beneficia el servicio que ofrecéis a la estructura y a los centros propios y gestionados por FSC?

Hoy en día, sin la informática sería imposible realizar una gestión eficiente. Nosotros ofrecemos a la estructura de la fundación un servicio prácticamente integral: adquirir el equipamiento necesario para un nuevo centro, preparar los servidores y todos los equipos con los programas necesarios para el trabajo habitual, resolver dudas y problemas del día a día de los usuarios/as, reparar los equipos estropeados, recuperar información perdida por desastres o virus…

- ¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrenta el departamento en este año 2018?

Como habréis apreciado, actualmente hemos terminado la migración a los servidores ofrecidos por Microsoft y todavía nos estamos adaptando a este cambio, del cual los usuarios/as conocen principalmente el correo electrónico. Realmente, identificándose en el portal.office.com con el código del correo, cada usuario tiene disponible 1Terabyte de disco en la nube que puede aprovechar para guardar información con Onedrive, se pueden editar documentos online utilizando Office365 o utilizar herramientas que facilitan el trabajo en grupo.

- ¿En qué proyecto o proyectos de mejora se encuentra actualmente trabajando el Servicio de Informática de FSC?

Es en este ámbito de proporcionar herramientas de trabajo en grupo en el que intentamos centrarnos. Habituados al trabajo individual, nos encontramos en un momento de cambio de paradigma que requiere renovar hábitos profundamente arraigados. Para ello, es necesario comprender que las cosas se deben hacen de otra manera y que no nos parecerá trivial hasta que comprendamos su base de funcionamiento. Por ejemplo, intentaremos reducir el uso del correo electrónico a favor de herramientas como SharePoint o Teams que permiten comunicarse, compartir documentos y editarlos a la vez entre varios usuarios/as, realizar videoconferencias…

Por otra parte, está previsto que se incorporen algunos centros de menores al portafolio de la fundación y será necesario poner al día los recursos informáticos de estos nuevos servicios, prácticamente desde cero.

Como cada año, nos gustaría dedicarnos a nuevos proyectos que llevan tiempo en el tintero, dado que el día a día nos impide avanzar en ellos: centralizar la gestión de equipos, antivirus e inventarios; utilizar una herramienta para gestión de incidencias; mejorar la comunicación con los usuarios/as; realizar alguna formación online…

- ¿Cómo esperáis que repercutan estas mejoras en el trabajo diario de los/as trabajadores/as de la entidad?, ¿qué respuesta se espera?

Cualquier avance busca mejorar la productividad, la seguridad, fiabilidad, amigabilidad… (y no necesariamente en este orden). Siempre busco la forma de que se tome conciencia de la importancia de aprender a usar correctamente las herramientas informáticas y del problema que puede suponer la pérdida de datos. De esa toma de conciencia surge la necesidad de realizar copias de seguridad periódicas de los datos. Así pues, cada cierto tiempo envío mensajes recordatorios de que se pase el antivirus y aprovecho todas las oportunidades, a riesgo de parecer pesado, para recordar que esta necesidad, la Gerencia de la entidad la convirtió en obligatoria para todos los trabajadores/as de la fundación.

- Desde tu experiencia como responsable del Servicio de Informática de FSC,
¿hacia dónde nos dirigimos en el ámbito de las nuevas tecnologías y cuáles crees que son las claves para entender el nuevo paradigma?

Si miramos atrás, en los últimos años, gracias a la informática, hemos pasado por una gran revolución en el mundo de los datos, en la cual todavía estamos inmersos. Se está llegando al límite de lo que es posible conseguir con el paradigma tradicional basado en el silicio, pero ya apuntan por el horizonte nuevas tecnologías que inevitablemente repercutirán en la forma en la que haremos las cosas en el futuro: el análisis de datos con el Big Data, la irrupción de la inteligencia artificial con los asistentes virtuales, la visión aumentada… por citar algunas. Ello provocará que tengamos que innovar y que nos debamos adaptar a ellas, encontrando nuevas formas de hacer las cosas.

Tal y como venimos haciendo, debemos intentar pensar en cómo incorporar las nuevas técnicas y herramientas en los servicios que ofrecemos. Por ejemplo: usando pulseras GPS para tener ubicados a determinados colectivos, usar la impresión a archivos PDF para evitar gastar tinta y papel, utilizar videoconferencias en grupo para evitar desplazamientos, etc.


“Con nuestra labor de voluntariado, queremos devolver y agradecer a FSC la ayuda que nos ha dado como usuarios del área de adicciones”

Rafa y Fernando colaboran actualmente en el Centro de Día La Crisàlide (antiguo Taller Sociolaboral) de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en Barcelona. La principal motivación de su actividad de voluntariado es devolver a nuestra entidad toda la ayuda prestada, o al menos gran parte de ella, una vez han finalizado sus tratamientos de deshabituación. Además de que disfrutan realizando manualidades y colaborando en lo que se requiera, especialmente con motivo de la festividad de Sant Jordi. Actualmente son usuarios del Club Artístico y Social.

- ¿Desde cuándo sois voluntarios de la Fundación Salud y Comunidad?

Rafa: Desde octubre de 2013, con motivo de la celebración de San Jordi en Barcelona, ya que por esta fecha muchos de los participantes del Club Artístico y Social, acudíamos un día a la semana al Taller Sociolaboral para preparar la jornada.

Fernando: En mi caso, desde marzo de 2017, coincidiendo también con la preparación de la Diada de Sant Jordi.

- ¿Por qué decidisteis colaborar como voluntarios en el antiguo Taller Sociolaboral?

Rafa: Mi labor como voluntario comenzó cuando vi que hacía falta ayuda, en ese momento ni me lo pensé, me pareció lo más normal. De alguna forma, me parecía que así podía devolver y agradecer a la Fundación Salud y Comunidad lo que habían hecho por mí otras personas en mi proceso de recuperación de las adicciones, concretamente en el Club Artístico y Social. Además de que tengo tiempo libre, me gusta colaborar y me encuentro en disposición de hacerlo.

Por otra parte, en el Taller Sociolaboral ha habido siempre muy buen ambiente, lo cual ha sido un aliciente para colaborar. A las personas que están en tratamiento o se inician en él, nuestra experiencia les sirve como reflejo o ejemplo, en el sentido de que se puede devolver una parte de lo que has recibido y de que todos podemos ser útiles a los demás. A mí en concreto también me hace sentir bien ver que mis opiniones cuentan.

Fernando: Como en el caso de Rafa, quería sentirme útil ayudando, devolviendo además lo que FSC ha hecho por mí en mi proceso de recuperación de las adicciones, agradeciéndolo también de alguna manera. También disfruto realizando manualidades.

- ¿En qué consiste vuestra labor como voluntarios?

Rafa: Mi tarea consiste en ayudar a las profesionales del servicio en todo lo referente a las manualidades. De cara a la jornada de Sant Jordi, pensamos, decidimos y elaboramos las piezas que luego venderemos al público y ese día colaboramos en toda la logística de la organización.

El resto del año, colaboramos en la elaboración de trofeos que se entregan cuando se nos da de alta como usuarios. También ayudamos en las compras de lo que se requiere, localizando materiales asequibles y realizamos gestiones varias, además de aportar ideas para posibles trabajos.

Fernando: Colaboro en lo que haga falta en el taller. Desde cambiar un fluorescente, a avanzar cosas de marquetería, comprar lo que haga falta y aportar apoyo en lo que me pidan.

- ¿Qué es lo que más os gusta de las tareas que realizáis?

Rafa: El ambiente que hay, aportar algo a las personas que están empezando, infundir ánimo para que vean que no todo se acaba en el taller y que puede haber una continuidad en otra labor que les pueda hacer sentir bien. Colaborar y ayudarse mutuamente, apoyarse en el proceso de rehabilitación, hablar con ellos, que te pregunten, que puedas ser apoyo y, a la vez, sentirte apoyado.

Cuando me marcho los jueves, ya estoy pensando en el siguiente lunes porque echo de menos el ambiente, las risas, compartir cosas…

Fernando: Serrar es lo que más me gusta, aunque me relaja mucho el ambiente que hay, hablar con los compañeros y ayudar a crear armonía en el ambiente. También, ayudar ofreciendo consejos o intercambiando opiniones con los usuarios del servicio.

- ¿Cuánto tiempo le dedicáis a este voluntariado a la semana?

Rafa: Por mí iría todos los días, pero actualmente voy dos mañanas a la semana, de acuerdo con mi disponibilidad.

Fernando: En mi caso, una mañana a la semana, aunque me presto a ir algún otro día, si es necesario.

- ¿Cómo es el ambiente de trabajo con los profesionales/as de la entidad que os ayudan a desempeñar esta labor de voluntariado?

Rafa: Es excelente, nos conocemos desde hace algunos años y me siento casi por momentos como si formara parte del equipo profesional por la familiaridad que hay. Me siento muy útil y siento que se me escucha, que se me tiene en cuenta. Es un intercambio de ideas y eso me gusta mucho porque veo que realmente mi opinión cuenta, lo cual me hace sentir especial. A veces me molesta cunado pregunto si vuelvo mañana y me dicen que no es necesario, porque por mi parte iría siempre a colaborar.

Fernando: El ambiente es muy agradable, me ayuda a potenciar la paciencia, la autoestima y la comunicación. Siento que me llena colaborar, me siento integrado y que formo parte del servicio. Esta labor la realizo muy a gusto.

- ¿Cuáles son los principales beneficios que pensáis que tiene vuestra labor de voluntariado en los usuarios/as del taller?

Rafa: En mi opinión, comprobar que hay una continuidad y que el tratamiento no se acaba aquí, sino que al finalizar, puedes devolver la ayuda prestada, o al menos gran parte de ella. Mi experiencia puede servirles a otras personas y eso me gusta.

Cuando empiezas como usuario en este tipo de servicios te sientes extraño, fuera de lugar…pero solo es al inicio. Nosotros podemos ser un ejemplo de que el proceso es posible, que funciona y que al acabar, puedes tener una satisfacción personal al ver que tú eres el que ayuda ahora.

Creo que les tiene que motivar el hecho de ver que algunos que hemos hecho el proceso en el servicio, venimos a ayudar ahora porque nos sentimos bien y estamos en disposición de ayudar a otras personas.

Fernando: Al igual que Rafa, yo he pasado por la fase de tratamiento y les puedo explicar que ha sido muy positivo y que venir al taller te ayuda en el día a día, a madurar, a ser más fuerte. Podemos darles consejos y, en mi caso, les animo a que puedan ser también voluntarios en un futuro.

- ¿Cuál ha sido el mejor momento que habéis vivido como voluntarios o con qué recuerdo os quedaríais de vuestra experiencia de voluntariado hasta el momento?

Rafa: Lo que más me gusta es el intercambio de ideas, la discusión, el diálogo, que nos escuchemos y que al final se traduzca en algo beneficioso para todas las personas. También tengo buenos recuerdos de los preparativos de Sant Jordi y de toda la labor que realizamos durante la jornada.

Fernando: Me siento bien acudiendo al taller a realizar voluntariado, no hay un momento especial.

- ¿Os gustaría destacar algo más de vuestra labor como voluntarios del Taller Sociolaboral de FSC?

Rafa: Me siento muy satisfecho con la labor que realizo y espero que los demás estén satisfechos con lo que yo aporto.

Fernando: Acudo al taller porque me relaja mucho venir y me gusta. También me parece bueno aportar, ahora que puedo, ya que me yo también recibí ayuda. No tengo horas ni días para devolver lo que se me ha dado. Si tengo que ir a ayudar todos los días, voy; sin duda…


El presidente de Aragón visita la Residencia “Las Fuentes” gestionada por FSC como ejemplo de aplicación de la Ley de la Promoción de la Autonomía Personal

Javier Lambán visitó el pasado 16 de enero la Residencia y Centro de Día “Las Fuentes” de Zaragoza, servicio perteneciente al Instituto Aragonés de Servicios Sociales, gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en consorcio con Valoriza Servicios a la Dependencia. Durante su visita al centro, ofreció, junto a la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, Mariví Broto, el balance de atención a la dependencia que esta legislatura ha alcanzado la cifra más alta de personas atendidas.

El presidente de Aragón estuvo acompañado por la directora del centro, Carmen Lorente; la subdirectora del Área de Atención a la Dependencia de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), Carme Trilla y por el director regional de Valoriza Facilities, Francisco Javier Lizaga.

Javier Lambán visitó diversos emplazamientos del centro como la sala de terapia y fisioterapia, los despachos del equipo profesional, así como el salón social, lugar en el que algunos usuarios/as se encontraban realizando una actividad de manualidades, junto al educador social y voluntariado del centro. Durante su visita al servicio, el presidente de Aragón también se acercó a dos de las habitaciones de nuestros usuarios/as, con los que compartió algunas palabras, así como con el equipo profesional del centro.

Según fuentes del Gobierno de Aragón, la Residencia y Centro de Día “Las Fuentes”, gestionada por FSC en la capital aragonesa, es un buen ejemplo de la aplicación de la Ley de la Promoción de la Autonomía Personal, de la que se sienten “orgullosos” y, por ello, se eligió para esta visita de los máximos representantes del gobierno aragonés.

El centro dispone de 103 plazas; 35 de centro de día y 68 de residencia (cuatro de estas últimas son de estancia temporal). El servicio, que cuenta con una ocupación del 100%, dispone además de transporte adaptado propio para los usuarios/as del Servicio de Estancias Diurnas.

El Gobierno de Aragón ofrece diversos servicios a las personas mayores, a través de distintos programas como el de envejecimiento activo, la mejora de los servicios de teleasistencia y un plan de residencias públicas para que todo el territorio cuente con este tipo de infraestructuras imprescindibles, según apuntan estas mismas fuentes.

Cabe señalar también que, durante su visita al centro, el presidente de Aragón ofreció a los medios de comunicación, junto a la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, Mariví Broto, el balance de atención a la dependencia, que esta legislatura ha alcanzado la cifra más alta de personas atendidas: 25.618. Según manifestó, se trata de 9.000 personas dependientes más de las que había al inicio de la misma.

Según explicó además, solo en 2017 se incorporaron al sistema 4.580 personas más. En 2017 se atendió una media de 13 dependientes más por día, frente a los 5,2 por día que se suprimían en la pasada legislatura.

En cuanto a la lista de espera, que afecta a personas con la dependencia reconocida pero que no reciben prestación o servicio, señaló que se encuentra en el 23,1%, frente al 48,23% que había al inicio de la legislatura. El objetivo ahora, según afirmó Lambán, es ir acabando con las listas de espera y para ello, se está preparando un plan especial de medidas a poner en marcha durante este año.

El presidente de Aragón desglosó estos datos durante su visita a la Residencia “Las Fuentes”, gestionada por la Fundación Salud y Comunidad. Allí tuvo palabras de apoyo para un colectivo que, a su juicio, “ha sido maltratado durante la crisis y que sigue pagando sus consecuencias, reflejadas en las pensiones, cuyo incremento está muy por debajo del IPC” y lamentó que se haya perdido el espíritu con el que hace años se abordaban estas cuestiones. Lambán señaló además que esta situación es “denunciable” y expresó su solidaridad con las personas mayores.


El proyecto de FSC “En Plenas Facultades” cierra el 2017 con un balance positivo y afronta el 2018 con grandes retos

Este programa de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) que cuenta ya con casi 18 años, ha hecho balance de la labor realizada durante el pasado año 2017, recién iniciado el nuevo año, definiendo las líneas estratégicas que se van a desarrollar y a consolidar durante el 2018.

Con el nuevo año, “En Plenas Facultades” (EPF) ha vuelto con fuerza, dejando atrás un 2017 muy productivo y lleno de buenas experiencias. Así lo señala Silvia Gómez, coordinadora de este proyecto de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) dirigido a estudiantes universitarios/as, sobre asesoramiento e información en temas de drogas y sexualidades.

El proyecto se desarrolla en estrecha colaboración con diferentes universidades y para ello, cuenta con el apoyo financiero de varias administraciones públicas, concretamente del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de la Diputación de Barcelona, así como de la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana y de la Generalitat de Cataluña.

“En el EPF, trabajamos estrechamente con el alumnado de las universidades y lo hacemos a través de diversas actividades que organizamos en los campus, dirigidas a gestionar los placeres y a minimizar los riesgos de las conductas relacionadas con el consumo de drogas y las sexualidades. Durante el 2018 vamos a seguir con la formación, pero también incorporamos interesantes novedades”, afirma Silvia Gómez.

De cara a este nuevo año, se han programado un total de 8 cursos en 7 universidades con las que colabora el proyecto, dentro del curso lectivo 2017/2018: Universidad de Barcelona (Campus Mundet y Escuela de Enfermería), Universidad de Vic, Universidad de Lérida, Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad de Les Illes Balears. Y se está pendiente de confirmar la realización de otro curso en la Universidad Jaume I de Castellón.

Como novedad para este año, el proyecto va a contar con la publicación de dos nuevos materiales:

  • Un libreto a modo de cómic, relacionado con el uso de las sustancias, la fiesta y las relaciones eróticas para “viajar con placer”, siempre y cuando se decida hacerlo de manera libre. Con este documento se pretende hacer una “actualización” del anterior, denominado “Quédate con la historia, editado hace ya algunos años. El objetivo ahora es trabajar de forma más visual e informal estas temáticas, en colaboración con el alumnado de las universidades.
  • Una nueva imagen del proyecto que será utilizada para la edición de carpetas, que se repartirán en las universidades durante los próximos cursos, junto con los diferentes materiales formativos con los que cuenta el proyecto.

 Por otra parte, está previsto a finales de marzo o principios de abril que se emita una entrevista realizada a nuestra compañera Sara Arjona de la Comunidad Valenciana, en Radio 5 (RNE).

Por último, al igual que durante el pasado curso y el último cuatrimestre de este curso lectivo 2017/2018, el proyecto va a seguir manteniendo su colaboración con otros proyectos gestionados por nuestra entidad, como son el Proyecto Malva y el Observatorio Noctambul@s, a modo de enriquecimiento mutuo de experiencias y conocimientos.

“En Plenas Facultades” también va a continuar su colaboración con otras organizaciones que trabajan en espacios de ocio nocturno, ayuntamientos y otros programas universitarios. “Este hecho nos parece imprescindible para seguir trasmitiendo el mensaje preventivo y de cara a poderlo multiplicar. Estamos seguros/as de que trabajar directamente con futuros y futuras profesionales de la educación, sanidad, derecho, y otros ámbitos, hace que el enfoque y el mensaje preventivo que pretende transmitir el EPF, tenga una primera sensibilización en el alumnado que recibe las formaciones, y a la larga, revierta en las personas a las que como profesionales se dirijan”, mantiene Silvia Gómez, coordinadora de este proyecto de la Fundación Salud y Comunidad.


El Observatorio Noctámbul@s de FSC imparte formación a la Guardia Urbana de Lérida para prevenir la violencia sexual en espacios de ocio nocturno

El proyecto ha abierto una nueva línea de trabajo, realizando jornadas formativas dirigidas a la policía local y a los propietarios/as, encargados/as de sala y trabajadores/as de locales de ocio nocturno, con muy buenos resultados. Ello se debe al interés, cada vez mayor, por parte de todos los agentes implicados, en erradicar las violencias sexuales en los espacios de ocio nocturno. Tras la buena acogida de las formaciones dirigidas a la Policía Local de Tarragona durante el segundo trimestre de 2017, se ha realizado esta segunda formación en Lérida.

Los objetivos de esta formación han sido situar el marco teórico y proporcionar algunas herramientas de análisis de la realidad bajo la perspectiva de género, además de compartir experiencias y metodologías sobre la prevención de las violencias sexuales en el ocio nocturno y en los espacios festivos. La formación también ha permitido presentar nuevas propuestas para la intervención bajo este paradigma.

La combinación de dinámicas participativas con exposiciones teóricas ha permitido establecer un diálogo entre los agentes y personal que trabaja en el ocio nocturno y las profesionales de la Fundación Salud y Comunidad (FSC). Ello ha permitido romper mitos y apuntar diferentes estrategias de intervención, a partir de los propios conocimientos y realidad de los/las participantes en el análisis de diferentes casos y circunstancias durante la formación.

Según nos explican desde el proyecto, la necesidad de realizar esta intervención específica surgió desde los propios municipios por formar a diferentes agentes (educativos, sanitarios, de servicios sociales pero también policiales), sensibilizarlos en perspectiva de género y violencia sexual, así como consolidar un discurso y una práctica coherentes y coordinadas frente a este tipo de actuaciones.

“Es fundamental que estos procesos sean participativos y transversales en todo el municipio. También es importante que los procesos sean consolidados en el tiempo, que no se limiten a 2 horas de formación sino que se trate de procesos largos, con trabajo profundo que atraviese a toda la comunidad: personal municipal, movimientos sociales y también ciudadanía no organizada”, señala Ana Burgos, coordinadora del Observatorio Noctámbul@s de FSC.

La formación se realizó durante un día de trabajo. Por la mañana, se impartió el curso dirigido a los agentes de la Guardia Urbana de Lérida y por la tarde, a los propietarios/as, encargados/as de sala y trabajadores/as de los locales de ocio, así como al personal de seguridad de estos locales. Un total de 46 personas participaron en esta jornada formativa que prevé repetirse en nuevas ediciones durante el presente año.

Cabe señalar que el Ayuntamiento de Lérida, a través de la Concejalía de Políticas para los Derechos de las Personas, impulsa desde hace 5 años el programa Nits Q Lleida con el objetivo de crear un espacio de diálogo participativo entre los agentes implicados en el ocio nocturno de la ciudad y para mejorar el ocio nocturno en la ciudad. Uno de los ejes principales de este programa es sensibilizar a la población y prevenir y actuar frente a situaciones de violencia sexistas en los entornos de ocio y fiestas populares de la ciudad.

Durante el pasado año 2017, el Ayuntamiento de Lérida colaboró con entidades juveniles, feministas, sociales y vecinales, con cuerpos de seguridad y otras administraciones, en relación a la elaboración de un Plan de Actuación contra los comportamientos y actitudes sexistas en espacios de ocio y fiestas populares de la ciudad. Entre estas entidades colaboradoras se encuentra la Fundación Salud y Comunidad.

En el contexto de este plan se ha diseñado un “Protocolo de intervención frente a la detección de una agresión sexista” que está vigente desde las fiestas de mayo del pasado año. Además, el plan contemplaba realizar una formación, dirigida a los agentes encargados de implementar este protocolo de actuación para mejorar la detección de las conductas sexistas y poder actuar de manera rápida, eficiente y coordinada con todos los profesionales.

Según nos han adelantado desde el Observatorio Noctámbul@s, a lo largo del presente año se seguirá colaborando con la Subdirección General de Drogas de la Generalitat de Cataluña en un proceso que ya se inició en 2017 para realizar cursos sobre violencia sexual y ocio nocturno, dirigidos a diferentes colectivos.

En estos cursos está previsto que se analicen las desigualdades de género en nuestra sociedad y su relación con las violencias sexuales. También, que se aborden los riesgos específicos para las mujeres en espacios de ocio nocturno desde la perspectiva de género. Durante estas formaciones se darán a conocer los resultados del informe Noctámbul@s y la relación entre el consumo de drogas y los abusos sexuales en contexto de ocio nocturno.  Además, se incidirá en analizar las situaciones de riesgo con el objetivo de anticiparse correctamente a ellas, evitando que puedan convertirse en problemáticas.

El Observatorio Noctámbul@s de la Fundación Salud y Comunidad está financiado por el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El proyecto se inició en la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Cataluña y actualmente está abriendo su ámbito de trabajo a otras comunidades, como la Balear y la Comunidad Foral de Navarra. Asimismo, algunas técnicas de investigación utilizadas en este proyecto se implementan a lo largo de todo el Estado español.