FSC inicia la gestión de un servicio de emergencia dirigido a personas sin hogar y consumidoras de drogas en el CIBE de Valencia

El Ayuntamiento de Valencia, a través de la Concejalía de Servicios Sociales, ha contratado un nuevo servicio para alojar a 15 personas sin hogar y prestar atención diurna a otras 50 más, mayores de edad y consumidoras de drogas, con enfermedades mentales y otras patologías, en el Centro de Intervención de Baja Exigencia (CIBE) de Valencia que dirige y gestiona la Fundación Salud y Comunidad (FSC).

El servicio de alojamiento para tratar de dar respuesta a la situación generada por la crisis sanitaria del COVID-19, se está prestando las 24 horas todos los días de la semana, incluyendo los festivos, según se señala desde el CIBE de Valencia.

Las prestaciones que se facilitan son las de ducha, descanso en sillones relax, alimentación, lavandería, atención social, atención sanitaria, servicio de consigna, actividades de ocio: talleres, video fórum, uso de ordenadores, televisión, servicio de wifi y biblioteca y, también, provisión de tabaco.

Con la contratación de este servicio que tiene una duración de un mes, el Ayuntamiento de Valencia pone en valor "la importancia de la atención a unas personas que, por su situación de adicciones y salud, tienen muchas más dificultades para acceder a recursos de alojamiento que estamos activando”, en palabras de Isabel Lozano, concejala Servicios Sociales.

Por otra parte, destaca que "a diferencia del protocolo que se está siguiendo en otras grandes ciudades, en Valencia estamos generando diversos espacios de alojamiento, con habitaciones individuales y equipos profesionales diferentes, para minimizar el riesgo de contagio de la enfermedad y donde cada recurso está asignado al centro de salud de zona para hacer también un seguimiento médico de las personas alojadas".

La Fundación Salud y Comunidad quiere agradecer al Ayuntamiento de Valencia la confianza depositada en el CIBE de Valencia, basada en nuestra gran experiencia en la reducción de daños asociados al consumo de drogas.


Nuevas tecnologías para afrontar el confinamiento por COVID19 en los servicios de atención de FSC

El confinamiento a causa del COVID-19, ha puesto en evidencia diversas situaciones, ya anteriormente graves, que sufren algunas personas. Es el caso de las mujeres que padecen violencia de género que han quedado recluidas con sus agresores en los domicilios, limitando así las ya de por sí reducidas posibilidades de protección en algunos casos y expuestas a mayor riesgo de violencia. También, de las personas sinhogar, cuyo sustento se basa en gran parte en la mendicidad o en la microeconomía sumergida, que tienen grandes dificultades para alimentarse y que, además, están siendo sancionadas por estar en la calle por los cuerpos de seguridad.

Un grupo de población que ha presentado particularidades durante el devenir de este confinamiento han sido las personas usuarias de servicios de atención a las adicciones y salud mental, especialmente los servicios residenciales de drogodependencias. Se trata de las personas atendidas por comunidades terapéuticas y pisos de inserción que residen en estos servicios de forma temporal como parte de un tratamiento integral, y que reciben el apoyo de multitud de servicios ambulatorios. Estas personas han tenido que ser confinadas también y la atención que reciben, se ha tenido que adaptar a dichas circunstancias.

Según señalan desde el Área de Adicciones, Género y Familia de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), los centros residenciales y ambulatorios gestionados y dirigidos por nuestra entidad del ámbito de las adicciones y de la mujer, se han visto muy afectados por esta situación. Gran parte de las personas atendidas en estos servicios continúan confinadas en ellos, y el resto ha vuelto a sus domicilios de origen, de forma temporal, para evitar los contagios.

En FSC, nos planteamos si ello ha de significar un retroceso o una interrupción de su tratamiento y nuestra respuesta es que no. Desde el momento en el que tuvimos constancia de la situación, nos organizamos para adaptar la intervención a estas circunstancias, trabajando sin descanso, conectados a través de correo electrónico, teléfono, videollamadas y servicios de mensajería instantánea; adaptando normativas, protocolos y requerimientos de los diferentes estamentos responsables. Los equipos profesionales hicieron y están haciendo grandes esfuerzos para adaptar sus horarios a las nuevas necesidades: tratando de permanecer menos tiempo en el centro para evitar el riesgo de contagio, y seguir trabajando desde casa.

Pero, ¿cómo se trabaja desde casa en servicios de tratamiento residencial?, ¿no es una contradicción en sí misma? Existe amplia evidencia científica que respalda el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para trabajar en el ámbito de las adicciones, incluso en personas en situaciones de exclusión social, de acuerdo con autores como McInnes, Li y Hogan (2013).

No se trata de suplir la intervención presencial con la virtual, sino de complementarla, tal y como señalan Neale y Stevenson (2014). Estudios recientes realizados en Cataluña han demostrado cómo el uso de mensajería instantánea (WhatsApp, entre otros) complementa el tratamiento en situaciones en las que se dan limitaciones de presencialidad, siguiendo a autores como Calvo, Turró-Garriga y Carbonell (2020).

Las TIC reducen las distancias en las comunicaciones, permiten la inmediatez cuando las personas requieren de apoyo y potencian la sensación de que hay otra persona al otro lado. La comunicación asincrónica de los servicios de mensajería permite poder expresarse o recibir mensajes. A ello se añade la presencia en estos canales virtuales de un equipo de profesionales formados para atender las demandas del tratamiento. Por ello, estamos consiguiendo mantener la eficacia y efectividad de nuestros servicios.

Las crisis nos permiten valorar nuestra capacidad de adaptación, son oportunidades de cambio y autoconocimiento para los recursos, los equipos profesionales y también, para las personas usuarias. Desde FSC, nos hemos adaptado a esta situación ofreciendo una serie de recursos alternativos dirigidos a minimizar el impacto de esta crisis.

En el Área de Adicciones, Género y Familia de FSC, basándonos en la evidencia científica, hemos adaptado intervenciones grupales a servicios virtuales grupales como Skype, Zoom, Teams y WhatsApp para conectarnos con los usuarios/as a diario y continuar haciendo seguimiento de su tratamiento.

Los equipos profesionales contactan también a diario para hacer seguimientos terapéuticos individualizados desde casa. Con ello, hemos formado personas usuarias que nunca antes habían usado las TIC de forma regular. De hecho, en pocos días han aprendido a utilizar con soltura y de forma adecuada las diferentes herramientas TIC.

Creemos de forma fehaciente que esta situación nos reportará refuerzos y saldremos con más capacidades. Os deseamos un buen confinamiento, esperando que pronto podamos volver a la normalidad.


Referencias:

  • McInnes DK, Li AE, Hogan TP. Opportunities for enganging low-income, vulnerable populations in health care: A systematic review of homeless persons’ access to and use of information technologies. Am J Public Health. 2013;103(2):11–20.
  • Neale J, Stevenson C. The use of computer-assisted therapy by homeless drug users living in hostels: An explorative qualitative study. Drugs Educ Prev Policy [Internet]. 2014;21(1):80–7.
  • Calvo F, Turró-Garriga O, Carbonell X. Evaluación de la eficacia de WhatsApp en un programa grupal de reducción de daños asociados al consumo inyectado de drogas. Adicciones. 2020 Feb 6;0(0):1329.

"El voluntariado en CERCLES me ha ayudado a comprender que las personas en riesgo de exclusión, merecen dedicación y tienen derecho a ser ayudadas"

Mari Valldeperas Sucarrats es voluntaria de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) desde diciembre de 2017, concretamente del proyecto CERCLES, si bien su trayectoria como voluntaria viene de muy atrás en el tiempo. El proyecto en el que colabora en Barcelona,  subvencionado por el Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña,  consiste en acompañar y supervisar a delincuentes sexuales de alto riesgo en el periodo previo a la libertad definitiva, facilitando así su inserción en la sociedad y evitando, en la medida de lo posible, que cometan un nuevo delito. Esta entrevista nos permite conocer su gran vocación altruista y la labor que realiza en nuestra entidad.

- Cuéntanos tus inicios como voluntaria. ¿Cómo y porqué te interesaste por hacer voluntariado?

Empecé como voluntaria a los 15 años. Hubo unas grandes inundaciones en Sabadell, en la que resido, y me ofrecí a realizar labores de voluntariado en los barrios, que fueron literalmente barridos por las aguas, con gran número de muertos y desaparecidos.

En ese momento, me interesé por hacer voluntariado porque los domingos hacíamos catequesis y ayudábamos a las familias en un barrio llamado Los Rosales que fue uno de los mas dañados, y murieron muchas de las personas que conocíamos, entre ellas niños con los que pasábamos muchas horas cada semana.

- ¿Te interesaban especialmente este tipo de programas de integración social o fue algo casual empezar a hacer este tipo de voluntariado?

Me interesaba colaborar en programas de integración social, sobre todo dirigidos a la reinserción de delincuentes sexuales. Anteriormente, había realizado 4 años de voluntariado en el Centro Penitenciario “La Modelo” de Barcelona, pero el ámbito de la delincuencia sexual era absolutamente desconocido para mí y me sentía motivada por hacer voluntariado con personas de esta tipología.

- ¿Qué tareas realizas en el contexto de tu actividad como voluntaria?

Empezamos con sesiones semanales en las que nos reunimos el grupo de voluntarios/as, que suele estar formado por 4 o 5 personas, más el coordinador, con el Miembro Central (MC) que es la persona a quien damos apoyo. Más adelante, se empiezan a hacer salidas con el MC, acompañado de 2 o 3 voluntarios/as, con el fin de ayudarle a recuperar aficiones que tenía o encontrar actividades que le puedan interesar, con el fin de que, cuando acabe el Cercle, pueda valerse por sí solo. Nosotros/as actuamos como un puente que le ayuda en su reinserción a la sociedad.

- ¿Qué tareas te gustan más?

Me es difícil decir cuales me gustan más porque cada fase tiene un interés distinto, pero las reuniones personales in situ nos permiten conocernos y conocerle y ver cómo va evolucionando. Se crea un vínculo con él y se establece una relación de confianza que le da seguridad porque ve que hay personas que se preocupan por él, le consideran y le valoran.

- ¿Cuánto tiempo le sueles dedicar a este voluntariado?

Las reuniones presenciales suelen durar de 2 a 3 horas y las salidas dependen de la actividad que se lleve a cabo. Además, hay bastante trabajo complementario: actas de las reuniones, salidas y llamadas telefónicas, sesiones de formación, sesiones da valoración y control, etc.

No sabría cuantificar exactamente el número de horas, también depende de si nos encontramos en una fase inicial del Cercle (entonces son más horas, unas 4 horas semanales), o en una fase intermedia o final, en la que la dedicación es inferior, siendo en mi caso un promedio de 6-8 horas mensuales.

- ¿Cuál ha sido el mejor momento que has vivido como voluntaria o con qué recuerdo te quedas de tu experiencia de voluntariado hasta el momento?

Algunos de los mejores momentos se han dado en la relación con los demás miembros del grupo y en las sesiones de formación por el número de conocimientos que se adquieren. Las conversaciones telefónicas con el MC constituyen un recuerdo imborrable porque se establece  una relación personal de confianza y conocimiento mutuos intensa y muy satisfactoria. 

- ¿Qué beneficios consideras que aporta este voluntariado que realizas en las personas en régimen abierto y en libertad condicional?

Trabajamos con personas  muy desvinculadas de la sociedad,  con pocas habilidades sociales, que se sienten solas, rechazadas y en el peor de los casos, sin vínculos familiares. Nuestra misión en CERCLES consiste en acompañar a estas personas, escucharlas, darles seguridad y autoestima y ofrecer herramientas para que puedan desenvolverse en el medio social, una vez obtengan la libertad definitiva.

- ¿Qué te aporta a ti este voluntariado?

Mi participación en CERCLES me ha ayudado a cambiar la perspectiva sobre los delitos de naturaleza sexual y a comprender que las personas vulnerables y en riesgo de exclusión, merecen dedicación y tienen derecho a ser ayudadas. Además, he entendido que, sin dejar de condenar el delito, podemos incidir en quienes lo han cometido con el fin de evitar que reincidan y, por tanto, causen más dolor y más sufrimiento. Esto es muy importante no solo para las víctimas, sino para la sociedad en su conjunto porque constituye una forma de contención y aporta tranquilidad al cuerpo social. 

- ¿Qué les dirías a las personas que estén planteándose hacer voluntariado en CERCLES?

Les diría que piensen que si todos nosotros/as, puestos en un determinado contexto, somos capaces de cometer acciones execrables, quienes las cometen no dejan de ser personas y que merecen una segunda oportunidad. Por tanto, nuestra función es recuperar y poner en valor las facetas más “humanas” de estas personas ante la inhumanidad que les ha empujado a cometer estas acciones.

También les diría que no es un voluntariado fácil, pero sí es extremadamente gratificante y que se da mucho, pero se recibe aún más, por parte de todas las partes implicadas: profesionales, voluntarios/as y evidentemente, del MC.

- ¿Quieres destacar algo más de tu labor como voluntaria?

Pienso que no debemos olvidar que las personas con las que trabajamos ya han sido juzgadas por un tribunal y que nuestra función no es juzgarlas, sino ayudarlas y acompañarlas. Transmitirles confianza y comprensión, hacer que vuelvan a sentirse personas dignas y merecedoras de un sitio en la sociedad. Este debe ser nuestro objetivo como voluntarios.


Día Mundial del Trabajo Social 2020: "Promoviendo la importancia de las relaciones humanas"

El pasado 17 de marzo, tuvo lugar el Día Mundial del Trabajo Social, una jornada en la que los trabajadores/as sociales se unieron para promover un mensaje común a nivel mundial. Esta fecha conmemora el compromiso, la contribución y la labor de estos/as profesionales como conocedores de primera mano de la realidad social, e impulsores de la lucha y la garantía de los derechos sociales de la ciudadanía. Desde la Fundación Salud y Comunidad (FSC), queremos unirnos a este reconocimiento, dedicándolo a los trabajadores/as sociales que conforman nuestra plantilla, y más en las difíciles circunstancias laborales en las que nos encontramos, debido a la alerta sanitaria.

Tras la Asamblea Mundial en Salvador de Bahía (Brasil), celebrada en 2008, los miembros de la Federación Internacional de Trabajadores/as Sociales, decidieron fijar por unanimidad una fecha para conmemorar este día cada año, decidiéndose celebrar cada tercer martes del mes de marzo. Este año, bajo el lema “Promoviendo la importancia de las relaciones humanas”, ha estado centrada en las relaciones sociales entre personas, su entorno y su futuro.

Según señala el Consejo General del Trabajo Social, como cada año, las tres organizaciones internacionales implicadas en el trabajo social, se han comprometido a trabajar juntas para influir en las políticas nacionales, regionales y locales, en las acciones de los gobiernos y para destacar el valor y las contribuciones que los trabajadores/as sociales hacen día a día en cualquier lugar del mundo.

Ante la alerta sanitaria que estamos viviendo estos días por el COVID-19, sin duda, ha quedado demostrada nuestra gran capacidad de adaptación, de colaboración y de ayuda mutua, desde los diferentes ámbitos profesionales. Una crisis sanitaria en la que los/as profesionales de la Fundación Salud y Comunidad siguen constituyendo nuestro más preciado valor, sin escatimar cada día horas ni esfuerzos, en la atención a los colectivos más vulnerables de las diferentes tipologías de servicios que se gestionan.

Nuestro objetivo como entidad ha sido siempre mejorar la calidad de vida de las personas y facilitar la integración social mediante la promoción de la salud y el bienestar colectivo, y en estas circunstancias, todavía se hace más patente con diferentes iniciativas de solidaridad. Es el caso de los mensajes de ánimo que nos dejan las personas mayores de la Residencia y Centro de Día “Las Fuentes” de Zaragoza, servicio perteneciente al Instituto Aragonés de Servicios Sociales, gestionado y dirigido por FSC.

José Pina Clavero, de 87 años, presidente de la Junta de Representantes del servicio, al que entrevistamos el pasado año en este boletín, nos recuerda la importancia de quedarnos en casa, ya que de esta forma todo irá bien, en esta imagen que muestra a la ciudadanía.

Una de las funciones principales del trabajo social consiste en estimular las relaciones humanas, sosteniendo las redes sociales de autoayuda y ayuda mutua, así nos lo recuerda nuestra compañera Isabel Ortega, trabajadora social de la Residencia y Centro de Día “Las Fuentes” de Zaragoza, con motivo del Día Mundial del Trabajo Social, y lo seguiremos haciendo si cabe con más fuerza durante los próximos días.


"FSC está realizando un enorme esfuerzo para dotar a los equipos profesionales de los diferentes servicios de una mirada con perspectiva de género"

Fran Calvo, actual director del Piso Terapéutico “Cosmos” de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en Barcelona, es Diplomado en Educación Social, Licenciado en Psicopedagogía, Máster y Doctor en Psicología. Trabaja en el ámbito de las adicciones desde 2006, como profesional de la intervención directa y el tratamiento. Es miembro del equipo terapéutico del Centro de Atención y Seguimiento (CAS) de Gerona, perteneciente a la red pública de salud mental y adiciones de la provincia, servicio al que sigue vinculado. Además, es docente del Grado de Educación Social de la Universitat de Girona y profesor colaborador del Máster de Salud Mental Comunitaria de la Universitat de Barcelona. En esta entrevista, conoceremos mejor su labor al frente del Piso Terapéutico “Cosmos”.

- ¿Desde cuándo diriges este servicio de la Fundación Salud y Comunidad y cómo está resultando la experiencia?

Dirijo el servicio desde el 11 de febrero del presente año. La experiencia está siendo muy interesante. Me encuentro ante un equipo muy formado, muy experimentado y en una fase del tratamiento de las adicciones muy gratificante, por lo que el reto que supone este nuevo cargo es muy estimulante.

- ¿Cuál ha sido tu experiencia en el ámbito profesional de las adicciones hasta este momento?

Trabajo en adicciones desde hace 15 años, siempre he desarrollado mi trabajo en centros ambulatorios de tratamiento o en reducción de daños. He sido terapeuta en el Centro de Atención y Seguimiento (CAS) de Gerona, adscrito a la red pública de salud mental y adicciones, y también he sido el responsable técnico de los programas de reducción de daños de la provincia de Gerona, durante tres años.

Por otra parte, fui el referente de conductas adictivas del centro penitenciario de Figueras durante cinco años, antes de su reciente traslado. También, coordiné allí durante 10 años el equipo de intervención en medio abierto con personas sinhogar, dedicándome específicamente al tratamiento de las adicciones en fases precontemplativas y contemplativas con personas en situaciones de exclusión residencial que es extrema.

- ¿Con cuántos usuarios/as contáis en el servicio y qué perfil presentan?

El piso tiene una capacidad para 14 personas. Mayoritariamente, atiende a usuarios/as que tienen un recorrido de tratamiento, ya que proceden de comunidades terapéuticas en un 70%. Suelen ser personas con trastornos por consumo de alcohol, cocaína, fármacos hipnóticos/sedantes y/o cannabis. Cada vez más nos encontramos con perfiles duales, es decir, con otro trastorno mental concomitante no relacionado con el consumo de drogas.

Añadir además que el tratamiento que realizan estas personas es voluntario y el hecho de que procedan de otros entornos terapéuticos residenciales y/o ambulatorios, facilita nuestro cometido, especialmente en las dinámicas grupales.

- ¿Qué novedades te has planteado incorporar desde la dirección?

La principal novedad es incorporar una visión del Ageing Drug Use. Las personas con dependencia a las drogas cada vez son más mayores y sus necesidades están cambiando. Muchos centros están recibiendo pacientes incluso en edad pre-geriátrica y debemos hacer una reflexión sobre ello.

Por otra parte, estamos incorporando el uso de las TIC en la intervención, potenciando el uso de herramientas de comunicación asincrónicas como intervenciones complementarias al seguimiento ordinario, ya que este tipo de herramientas han demostrado una gran eficacia y efectividad en investigaciones actuales.

- ¿Qué importancia tiene la perspectiva de género en la intervención socioeducativa que lleváis a cabo en el servicio?

Tiene mucha importancia, pues entendemos que es el reto que tienen todos los centros de atención a personas con problemas de salud mental, incluidas las adicciones.

Es importante señalar que la Fundación Salud y Comunidad está realizando un enorme esfuerzo en los últimos tiempos para dotar a los equipos profesionales de los diferentes servicios de una mirada con perspectiva de género que vaya más allá.

En nuestro caso, flexibilizando el programa, sensibilizándonos con las particularidades de una intervención inclusiva, formándonos para que las mujeres (y no solo las mujeres, sino cualquier persona que se identifique con un género no-binario), encuentren su lugar en la oferta terapéutica, hasta ahora muy androcéntrica.

- ¿Cuál es el balance que haces de la labor realizada hasta el momento en el grupo específico de género para mujeres?

La atención a la mujer con problemas de drogodependencias presenta requerimientos que es necesario adaptar a los centros: padecen un mayor estigma por el hecho de ser mujer y drogodependiente.

Podemos hablar de una triple marginación cuando se añade una situación de exclusión social grave. Ello es consecuencia de una relación de desigualdad generada en un sistema patriarcal que continúa existiendo en muchos ámbitos. Por tanto, las mujeres tienen más barreras de acceso y menor permanencia en el tratamiento.

En el servicio, tratamos de adaptar el contenido de la intervención para mejorar la adherencia y la calidad del tratamiento, pues creemos que ese es nuestra principal misión.

- La flexibilidad y capacidad de adaptación conforman la base del trabajo que realiza el equipo profesional de “Cosmos” para poder ofrecer una atención individualizada…  ¿De qué forma se realiza esta atención individualizada?, ¿en qué momento estáis?

En la línea de lo que comentaba al inicio de la entrevista, tengo el privilegio de dirigir un servicio con un equipo muy formado, muy experimentado y motivado. Es una oportunidad enorme. Cada profesional es referente de una serie de casos y hace el seguimiento referencial.

A partir de aquí, se trabaja mucho en grupos de terapia de diversa índole en una propuesta terapéutica intensa, siempre en pro de la autonomía de la persona a la salida del recurso. Se realiza un gran trabajo de equipo, a partir de unos horarios adaptados para facilitar al máximo la coordinación de profesionales, también una reunión de equipo semanal y una sesión de supervisión mensual, dirigida a optimizar nuestro trabajo.

Además, estamos coordinados a través de canales virtuales para situaciones urgentes que requieren de más inmediatez, como la que vivimos ahora.

- ¿Qué destacarías en este sentido del equipo profesional del servicio y de estos canales de comunicación, en general?

Puede sonar a tópico, pero el trabajo de equipo es esencial para que la misión del servicio se pueda llevar a cabo.

El equipo profesional se ha adaptado bien a los cambios y a las nuevas necesidades del contexto. Así lo ha venido demostrando día tras día. Tiene capacidad de adaptación y cambio, y eso es fantástico.


El Servicio de Atención Psicológica (SAP) de FSC intensifica el servicio de terapias online

Debido al estado de alerta sanitaria por el Covid-19 que recomienda permanecer en casa y evitar desplazamientos, el servicio de atención psicológica de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en Barcelona, destinado al tratamiento de las adicciones y otros trastornos psicológicos, ha intensificado su servicio de terapias online, pasando a realizar la mayoría de terapias de forma telemática, a través de videoconferencias.

Durante la primera semana de confinamiento, se han realizado más del 50% de las sesiones programadas de forma online. “Hemos notado un aumento de las demandas relacionadas con los síntomas que genera el confinamiento tales como ansiedad, depresión, insomnio, etc.”, señala Laura Sangüesa, directora del SAP.

“La experiencia nos va a servir para seguir potenciando este servicio y llegar así a un mayor número de usuarios/as, alejados geográficamente del centro, y a los que no contemplábamos acceder hasta ahora”, afirma.

El Servicio de Atención Psicológica (SAP) de FSC incorporó hace ya algún tiempo con buenos resultados este servicio dirigido a los usuarios/as que no puedan realizar sesiones presenciales por desplazamiento, enfermedad, etc.

Información de contacto:

Puedes dirigirte al SAP a través del teléfono 93 424 04 00 y nuestro equipo de profesionales, se pondrán en contacto contigo en un plazo máximo de 24 horas.

https://www.tratamientodelasadicciones.org/
https://www.psicologiabarcelona.org/


“El voluntariado en prisiones que realizo en FSC me enriquece como persona, lo hago por amor, de corazón”

Paco Nache tiene una invalidez absoluta desde hace 15 años, lo cual le ha permitido disponer de tiempo libre para dedicarlo a una actividad que le satisface mucho a nivel personal: el voluntariado en prisiones. En concreto, colabora desde hace aproximadamente 6 años en el Centro Penitenciario de Jóvenes de Quatre Camins (La Roca del Vallés, Barcelona), en el marco del proyecto “Impulso Joven” de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) que dirige nuestro compañero Manu Izquierdo. Esta entrevista nos va a permitir conocer mejor la actividad de voluntariado que realiza y que tan valiosa es para nuestra entidad.

¿En qué consiste tu labor de voluntariado?

Se trata da un voluntariado con jóvenes de 18 a 25 años, centrado en la informática a diferentes niveles. Realizo diversas tareas, desde las puramente técnicas; por ejemplo, he puesto en marcha una red de ordenadores para que pudieran estar conectados entre sí, dar clases de informática, a conseguir películas, vídeos, música, juegos lúdicos… que puedan ser del interés de los jóvenes.

Por otra parte, otras tareas consisten en reparar ordenadores cuando presentan problemas técnicos y realizar tareas de acompañamiento lúdico. Además, también medio con empresas para conseguir donaciones de ordenadores. Es el caso de SBM Hoteles y Celio.

 Es muy de agradecer…

 Sí, se portan muy bien.

 ¿Cuánto tiempo le dedicas a estas tareas habitualmente?

En concreto, al centro penitenciario voy unos 2 o 3 días a la semana, y después lo que me pueda llevar otras tareas de gestión, fuera del servicio.

¿Qué supone este voluntariado para ti?

Es una forma de ocupar mi tiempo libre en una tarea que me enriquece como persona, que hago por amor, de corazón… Cuando finalizo mi actividad de voluntariado, tengo la sensación de haber aportado y eso me hace sentir muy bien.

¿Cómo es la relación con los jóvenes?

 Muy buena, me tienen un gran respeto. Se abren conmigo, me cuentan sus cosas y me dan las gracias con el alma en cada tarea que realizo.

¿Y con el equipo profesional?

 También muy buena, me siento muy integrado, me hacen sentir como una persona más del equipo, como un compañero... Valoran mi trabajo y me siento muy bien acogido.

Cuando tengo alguna duda o inquietud sobre cómo abordar alguna cuestión, siempre encuentro una respuesta desde el punto de vista técnico que me ayuda a realizar mejor mi labor de voluntariado.

¿Te gustaría aprovechar esta entrevista para hacer algún otro comentario?

Sí, quiero mostrar mi agradecimiento a la directora del Centro Penitenciario de Jóvenes de Quatre Camins que fue la que me dio la oportunidad de hacer este voluntariado, y confió en mí desde un inicio.

Sabemos que eres un voluntario muy valioso del proyecto “Impulso Joven” de FSC

Para mí es muy satisfactorio este voluntariado que seguiré realizando con el mismo cariño e ilusión como hasta ahora. Agradezco el gesto de la entrevista y este reconocimiento tan bonito a mi labor.


"El Blues de Riera Major": con buena actitud, motivación e ilusión, todo es posible

En esta ocasión, os queremos dar a conocer una actividad novedosa realizada en la Comunidad Terapéutica “Riera Major” de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) que nos ha cautivado. Esta actividad tiene como protagonista una canción que lleva por título “El Blues de Riera Major”. Especialmente significativo ha sido el proceso de elaboración de este blues por parte de los usuarios/as del servicio, conocer cómo surgió, así como los objetivos que se han logrado cumplir con esta actividad y los beneficios terapéuticos obtenidos por parte de las personas que han participado.

 Este blues surge “a raíz de una lluvia de ideas generada entre las personas usuarias de la comunidad, tras la que se decidió componer una canción. Se propusieron varias ideas sobre los estilos musicales que se podrían representar y se decidió hacer un blues en base al estribillo existente. A partir de ahí, se realizó una recopilación de frases inventadas por las veinte personas que participamos y sobre los temas relacionados con el día a día de la comunidad. Después de componer la base musical y ajustar la letra a dicha base, tras varios ensayos, surgió la actual canción”, nos cuenta L.X, usuaria del servicio.

“Pero fue algo que surgió de forma espontánea, un viernes tarde-noche después de la visita de los familiares. Cada persona cantó de forma improvisada varias frases relacionadas con el servicio. De ahí surgió el famoso estribillo – El Blues de Riera Major– pero aquello no transcendió; se hizo por mera diversión y quedó como una simple anécdota”, nos explica A.L, usuario del centro.

Por su parte, otro usuario, J. N., apunta: “como idea clave, con este blues quisimos demostrar que, con buena actitud, motivación e ilusión, todo es posible. Pensamos igualmente en la coreografía y en el vestuario, y decidimos hacer unos movimientos al estilo de la música góspel, combinados con una vestimenta que iba muy bien con el tipo de música que se iba a realizar y con la ambientación que se deseaba”.

“Al cabo de un tiempo, el equipo terapéutico del centro propuso a las personas usuarias preparar una serie de actividades para celebrar la Navidad, teniendo en cuenta que acudirían las familias y que se suele invitar a los usuarios/as que están en 4ª fase del tratamiento y a los profesionales”, y así es como surgió la representación”, explica M. A., usuaria del servicio.

Con motivo de las fiestas navideñas, generalmente el grupo de personas usuarias hace una representación: en algunas ocasiones han cantado un villancico, en otras han representado una obra de teatro o han realizado un “sketch”, todo ello siempre en relación con el proceso terapéutico.

Según nos explica Nieves Fernández, directora de la Comunidad Terapéutica “Riera Major”, “este blues refleja tan bien la esencia de Riera Major que, a principios del año, les planteé si querían grabarlo para que se pudiera difundir en la página web de FSC. Algunas personas optaron por no salir en el vídeo y por supuesto, fue respetado. Y ahí está el resultado… con este blues hemos tratado de celebrar la Navidad de forma sana y divertida”.

En este sentido, señala que fiestas navideñas entrañan muchos riesgos en relación a un mayor consumo de sustancias. A este hecho hay que sumarle la añoranza por parte de algunos usuarios/as de no poder pasar esos días en familia, especialmente en el caso de los que tienen hijos/as.

En la realización de esta actividad, se ha buscado – y logrado – fomentar la cohesión grupal; potenciar la creatividad, la motivación y el apoyo mutuo, y que los usuarios/as aprendieran a autogestionarse, trabajándose valores como el compañerismo, el respeto, la cooperación, asertividad, aceptación de las capacidades de otras personas... Mediante esta actividad, se ha logrado también la cohesión grupal y se ha disfrutado tanto con la preparación y ejecución de las actuaciones como compartiéndolas con compañeros/as, familiares y profesionales.

Además, según explica Nieves Fernández, “se ha observado un aumento de la autoestima en general y de la confianza propia en las personas participantes. Hemos visto cómo alguna persona que, al inicio de la preparación se enfrentaba con mucha dificultad a la vergüenza, o a la sensación de propia incapacidad, lo ha ido superando, lo que ha facilitado el aumento de su propia autoestima. Igualmente, se ha logrado un aumento del sentido de pertenencia al grupo, junto con una mayor integración al mismo por parte de algunas personas”.

Igualmente, señalan desde el servicio, ha sido muy interesante conocer los aspectos más importantes de cada usuario/a desde su propio punto de vista, en cuanto a su propio proceso, y observar cómo las dificultades cotidianas han sido plasmadas con aceptación y buen humor, quitando importancia a algunas cuestiones que se recogen en la letra de la canción, en relación a lo que conlleva la adicción a las drogas.

“Conductas educativas y terapéuticas que se han trabajado han sido la gestión de conflictos, tolerar la frustración, enfrentarse a los miedos e inseguridades, roles en grupo o liderazgo. La valoración general ha sido muy positiva, más allá de todo lo comentado, tanto por parte de personas usuarias, como de las familias, profesionales y personas invitadas a la celebración. Hay que destacar que había dos buenos músicos en el grupo que han facilitado el proceso de creación”, señala la directora de la Comunidad Terapéutica “Riera Major” de FSC.

Finalizamos con una anécdota y con un “sentir” de las personas participantes. Respecto a la anécdota, aunque desde el principio al tema se le denominó “el Blues de Riera Major”, en un momento dado pasó a llamarse el ANTABLUES, en referencia al Antabus (medicación que suele utilizarse como barrera ante el consumo de alcohol).

En cuanto al “sentir”, tal y como señalan los participantes, al final del recorrido, queda la satisfacción del resultado del trabajo, a la vez que la vivencia de lo que se puede lograr a través del esfuerzo, cuando se combina con la diversión y, por supuesto, por haber logrado con tan buenos resultados los objetivos propuestos desde el servicio con esta actividad.

https://www.youtube.com/watch?v=GIlxrLzK54I


"Queda bastante camino por recorrer para lograr una verdadera inclusión social de los jóvenes que migran"

Daniel Montiel dirige desde hace casi 2 años y medio el Centro de Acogida de Menores (CAM) “El Castell” en Altea, servicio de la Generalitat Valenciana, que puso en funcionamiento la Fundación Salud y Comunidad (FSC), por encargo de la administración, para dar respuesta al aumento de la llegada de adolescentes migrantes no acompañados y que forma parte actualmente de la red de centros concertados con la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. Esta entrevista nos va a permitir conocer mejor este servicio, su trabajo al frente del mismo durante estos años, y la realidad de los menores no acompañados, al cumplir los 18 años.

 - ¿Cuánto tiempo lleva “El Castell” en funcionamiento?

FSC gestiona este servicio desde el 1 de noviembre de 2017, que es cuando se puso en marcha como centro de emergencia. Primero con 18 plazas y posteriormente con 24, desde agosto de 2018.

- ¿A qué perfil de usuario/a se dirige?

A adolescentes de entre 15 y 17 años que vienen a España a buscar una vida mejor, persiguiendo lo que conocemos como el sueño europeo.

- Remontándonos al inicio de la gestión de este centro, ¿qué destacarías?

El servicio comenzó como centro de emergencia, para dar respuesta desde la administración pública valenciana al aumento de la llegada de adolescentes migrantes no acompañados. Se requería dar una mínima calidad a la recepción y atención de estos adolescentes llegados especialmente del Magreb, pero también subsaharianos, de la India o incluso de Albania.

- ¿Con cuántos usuarios/as contáis?

Actualmente, volvemos a contar con 18 plazas, ya que la situación se ha “estabilizado” con la creación de nuevos centros (entre ellos los dos que dirige FSC en la provincia de Alicante)

Aun así, el centro continúa estando acreditado para atender 24 plazas, por lo que podría darse de nuevo la urgencia y atender a 6 menores más.

- Además, ofrecéis una atención individualizada a cada uno de estos menores...

Sí, la gestión se centra en una atención individual, tanto para la trabajadora o trabajador como para los usuarios/as. Pero es para estos últimos para quienes, de manera interdisciplinar y coordinada, trabajamos, elaborando Planes de Intervención Individual, en colaboración con el mismo adolescente, y que se evalúan de forma periódica para modificar los objetivos conseguidos, mejorar la intervención, cambiar los criterios iniciales… etc.

En definitiva, se trata de un proyecto elaborado para y con los adolescentes, para conseguir su inclusión socio-laboral, preparándolos en su proceso de emancipación y tránsito a la vida adulta para lograr una desinstitucionalización, con unas mínimas garantías de estabilidad a su salida.

Por otra parte, muchos de los profesionales que hemos iniciado este proyecto venimos de trabajar en el ya desaparecido Grupo Emaús, por lo que ya contábamos con experiencia en atención a adolescentes, pero no con menores migrantes.

- ¿Y cómo se ha traducido a nivel de cambios, respecto a las formas de gestión que se venían haciendo con este grupo?

Los cambios han sido muchos y a mejor, desde que FSC asumió la gestión de estos centros, ya que pasamos del descontrol total a la total organización y protocolización de todos los procesos, tanto en los que se refiere a la intervención con los adolescentes, como a la gestión de los recursos humanos y materiales.

- ¿Qué novedades se han aportado en el servicio desde el concierto social con la Generalitat Valenciana?

A partir de ese momento, adquirimos, además del equipo de integradoras sociales que hacen una labor increíble para la inclusión de los adolescentes, la figura de la mediación intercultural que facilita el trabajo tanto por la visión de las culturas predominantes de los adolescentes (magrebís) como con el idioma, ya que a su llegada a nuestro territorio los adolescentes no conocen ninguna de nuestras lenguas.

Además, se realiza un trabajo en red y en coordinación continua con todos los agentes externos que participan en la intervención con los adolescentes como ayuntamientos, centros educativos, recursos comunitarios, recursos formativos, etc. La intervención es desde un aspecto global en el que siempre participan.

- Por otra parte, ¿cómo es el día a día de un/una menor en el centro?

Pues las únicas diferencias con cualquier otro tipo de adolescente son: primero que vive en una residencia, por lo que comparte el día a día con más personas que si viviese en su propia casa; y segundo que, al ser no acompañado, no dispone de una red asistencial (familia, familia afín, amigos, etc.) que lo puedan ayudar a su salida del centro que, si no tiene mucha suerte, será inevitablemente a los 18 años…

Para los menores migrantes supone un proceso de intervención acelerado, de cara a preparar su salida que, en ocasiones, les cuesta interiorizar, independientemente de su proceso interno. Da igual tu pasado, la historia de vida, las dificultades o tiempo que necesites para madurar…. hay que hacerse mayore sí o sí, y cuanto antes mejor.

- Háblanos del equipo profesional…

La residencia “El Castell” dispone de un equipo de 32 personas entre integradoras sociales, educadores y educadoras sociales, trabajadores sociales, psicólogos… en coordinación continua para lograr un trabajo interdisciplinar, no multidisciplinar.

-  Para ir finalizando, ¿qué opinión te merece la intervención que se está desarrollando a nivel estatal en el ámbito de menores?

Pues creo que tenemos un verdadero problema a nivel estatal en la atención y gestión de la inmigración en general, pero más cuando hablamos de menores migrantes.

Primero, por un reparto nada equitativo entre las distintas comunidades autónomas, pues aquellas más cercanas al Mediterráneo (destacando Andalucía sobre las demás) y alguna por la “fama del buen hacer” (como el País Vasco), aglutinan casi toda la población de adolescentes migrantes no acompañados.

Después, porque las mismas leyes que dicen que protegen a los menores por encima de cualquier otra ley (eso que se llama la supremacía del bienestar del menor) no se cumple cuando es un menor migrante, ya que prima más el ser inmigrante que menor. Y lo explico con un ejemplo. Cuando la tutela de un menor migrante pasa a la administración pertinente, y este adolescente está en edad laboral (necesita el trabajo, como todos y todas, pues es el pilar fundamental para la inclusión social en nuestras sociedades capitalistas) desde “extranjería” nos piden a los centros que justifiquemos que el menor necesita “trabajar para integrarse” … parece irónico.

Y cuando ya tenemos el permiso, llamado permiso de residencia con “exceptuación laboral”, ese menor solo podrá trabajar en un área determinada (hostelería y restauración, obra, etc.) y no en cualquier trabajo que encuentre, como cualquier español de su edad (que ya lo tiene complicado). Esto no facilita en casi nada su integración.

Pero, para más dificultades, cuando este adolescente cumpla los 18 años, perderá esta “exceptuación laboral” y necesitará un contrato de un año, que el empresario se presente en extranjería con todos los datos de su empresa (cuentas incluidas) y espere a la resolución para contratarlo… Todo son facilidades… Es curioso que “el regalo” de su 18 cumpleaños sea cantarle cumpleaños feliz, quedarse sin permiso de residencia y exceptuación y tener que salir del recurso.

Si pretendemos que las personas que llegan a nuestro territorio participen de nuestras sociedades como uno o una más, no podemos pensar en integración, sino en inclusión. La diferencia general, por no extenderme, es que en la integración solo el que llega tiene que esforzarse, mientras que la inclusión necesita de una actuación por las dos partes. Y eso falta, cambiar “nuestras normas del juego”.

– En este sentido, ¿cuál dirías que es vuestro principal objetivo en estos momentos?

Conseguir un trabajo para estos menores (con contrato de jornada competa y de un año de duración) mediante la “exceptuación laboral”. Con ello, les habremos gestionado la modificación a su permiso de residencia y trabajo, por lo que, habiendo adquirido un mínimo de habilidades sociales y de autonomía personal, habrán conseguido un piso de alquiler y seguirán su vida emancipados.

Si esto falla, o se prevé que el menor pueda seguir estudiando, habremos solicitado a la Generalitat una plaza a piso de emancipación (de los poquísimos que existen) esperando que haya una para él.

Pero, cuando estas dos cosas fallan, es cuando empieza el “dolor de cabeza”: ¿cuentan con amigos, conocidos, compatriotas…?, ¿hay algún albergue o similar que los acoja?... ¿No?, pues, ¿para qué tanta inversión de esfuerzos y recursos? A la calle.

–  Para finalizar la entrevista, ¿quieres añadir algo más?

Sí, creo que queda bastante camino por recorrer para lograr una verdadera inclusión social de los jóvenes que migran, empezando por hacer nosotros mismos un esfuerzo en aceptar que, al ritmo de la natalidad en España, o disponemos de mano de obra extranjera o empezamos a caer desde el punto de vista económico.


FSC impulsa un nuevo servicio de orientación laboral dirigido a jóvenes con patología dual

Desde el Área de Inclusión Social y Reducción del Daño en Drogodependencias de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), concretamente desde el ámbito de Inserción Laboral, acabamos de poner en marcha un nuevo programa de acompañamiento laboral dirigido a jóvenes, el “Let’s Work”. A través del mismo, ofrecemos un servicio de orientación sociolaboral a jóvenes de 16 a 30 años que presenten patología dual. El programa está enmarcado en la convocatoria “Impulsem el que fas”, y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, que dota de ayudas a entidades para financiar proyectos que incentiven la economía de barrios.

En el marco de este proyecto, trabajamos especialmente con los y las jóvenes del programa KMK (¿Ke Me Kuentas?), financiado por el Ayuntamiento de Barcelona y que la Fundación Salud y Comunidad, conjuntamente con la Asociación AREP, desarrolla desde el año 2016.  Para ello, nos proponemos atender a jóvenes con patología dual, que presenten un diagnóstico en salud mental asociado a dificultades relacionadas con adicciones, y que manifiestan una demanda inicial de orientación laboral.

Además, contamos con la figura del acompañante laboral como referente especializado en orientación laboral, estrechamente coordinado con los programas de inserción laboral y el KMK. Sus funciones principales son las de tutorizar y acompañarles en su itinerario, a través del diseño, desarrollo y seguimiento del plan de trabajo en tutorías individuales, cápsulas grupales, y actividades comunitarias, complementado con la acción comunitaria y de proximidad que se realiza con el territorio.

“Atendemos a la particularidad de la persona y al protagonismo del joven, así como a su situación personal, familiar y socioeconómica, y a su perfil de competencias, a través de una combinación metodológica de acompañamiento individual y grupal. Para ello, diseñamos acciones, conjuntamente con los jóvenes, de participación y cooperación con otros agentes del territorio y potenciamos el espacio social y comunitario como generador de oportunidades de mejora ocupacional, de empleo y de vínculo social”, matizan desde el proyecto.

Complementariamente, establecemos canales de coordinación con otros dispositivos y trabajamos desde los espacios en red, en los que ya participamos y en los nuevos que puedan surgir, trabajando fundamentalmente en la zona del Eje Besós de Barcelona (especialmente en el distrito de Sant Andreu en el barrio del Bon Pastor), ya que en Sant Andreu se concentran algunos de los 10 barrios que registran mayor paro de larga duración.

Cabe señalar que nuestra trayectoria como entidad en el ámbito de inserción laboral se ha ido ampliando desde 2011 con nuestra presencia en programas como ​​el Incorpora de "la Caixa", el Làbora del Ayuntamiento de Barcelona, L’H.Elecció Jove, financiado por la Fundación Bancaria "la Caixa" y por el SOC, en el marco de servicios de Garantía Juvenil.

Nuestro propósito con este nuevo programa de orientación laboral es acompañar a los y las jóvenes a través de este proceso, para que se sientan responsables de su propio crecimiento personal y sean los protagonistas en la construcción de su proyecto de futuro.