“Lo que más se valora de los candidatos/as que entran a formar parte de la Fundación Salud y Comunidad son las actitudes y aptitudes”

De ella, sus compañeros/as destacan su trato cordial, su sentido del compañerismo y su compromiso profesional en las tareas que se le requieren. Trabajadora de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) desde hace 10 años como técnica del servicio de RR.HH., cuenta con una variada formación (técnica en Prevención de Riesgos Laborales, Máster en Cooperación Internacional, etc.). A nivel personal, nos confiesa que ha crecido y se ha formado en esta entidad, a la que llegó con 24 años y en la que ha vivido momentos muy especiales, como el nacimiento de sus dos hijos.

- Meri, ¿qué estructura y funciones tiene el Departamento de RR.HH. de la Fundación Salud y Comunidad?

El departamento está integrado en los servicios administrativos centrales que la entidad ofrece a los centros y proyectos que gestiona. Depende directamente de la coordinación administrativa y de gerencia.

Su principal función es dar servicio relacionado con los recursos humanos a los centros y proyectos; servicios como la gestión de selección de personal que no se puede cubrir con los recursos de los propios centros, haciendo difusión de ello en los distintos portales web, centros de inserción, servicios de ocupación de las distintas comunidades, etc. para realizar un primer filtro de los candidatos/as más idóneos.

El servicio también es responsable de organizar y gestionar los planes formativos que se proponen, ya sea a petición individual del propio trabajador o desde las áreas de trabajo de la fundación.

También, desde el mismo se promueve y suscriben los convenios de prácticas y se garantiza un correcto desarrollo de la Prevención de Riesgos Laborales. Por último, desde el departamento y para la mejora de la salud y los riesgos psicosociales en las oficinas centrales, se están liderando iniciativas como el Plan de Salud Integral y el Plan de Comunicación Interno.

- ¿Cómo ha evolucionado en los últimos años la plantilla de la Fundación Salud y Comunidad y cómo se ha ido adaptando el departamento a estos cambios?

La entidad ha realizado un importante crecimiento en estos últimos años. El incremento de centros, personal y proyectos ha requerido una mayor implicación por parte de todos los Servicios Centrales para dar respuesta y apoyo a la demanda y gestiones a realizar. Este crecimiento nos ha obligado a realizar cambios organizativos en el servicio de RR.HH., y a aumentar personal, incorporando a un técnico en Prevención de Riesgos Laborales.

- ¿Cuántas personas trabajan en la entidad actualmente?, ¿y cuántos estudiantes realizan sus prácticas en estos momentos en FSC?

Más o menos, diría que la plantilla de FSC es de unos 1.500 trabajadores/as, si tenemos en cuenta la globalidad de sus proyectos. Aunque cabe entender la complejidad de la fundación, en lo que a los flujos de personal se refiere, ya que la entrada y salida de profesionales en un único servicio puede modificar mucho los números.

Respeto al personal en prácticas, durante el 2017 hemos acogido a unos 150 alumnos/as y tenemos convenios firmados con más de 30 centros de formación y universidades.

 - ¿Cuáles son los objetivos del departamento para 2018?

El objetivo principal es la mejora de los servicios prestados, ganando en calidad, eficacia y eficiencia. A nivel interno, hay tres objetivos principales: cerrar el Plan de Comunicación Interno de las oficinas centrales, reorganizar y hacer mayor seguimiento de los Planes de Formación, así como canalizar mayor oferta formativa.

- ¿Cuál es el procedimiento habitual de selección de profesionales en la Fundación Salud y Comunidad?

En general, los centros gestionados o propios de FSC disponen de una pequeña bolsa propia de candidatos/as para cubrir posibles vacantes en períodos como vacaciones, bajas laborales, etc. y se organizan a nivel interno. La prioridad, tanto desde los servicios como desde RR.HH., es la promoción interna, así que antes de publicar cualquier oferta de trabajo se valora al propio personal del centro de trabajo o del resto de la entidad. Para ello, se insta a los/las trabajadores a que busquen una mejora profesional dentro de la entidad y que estén pendientes de las ofertas que se publican en la página web de la fundación, en su apartado Bolsa de Empleo.

En caso de que los centros no dispongan de currículums para cubrir algún puesto, se ponen en contacto con Recursos Humanos, presentando el perfil del candidato/a, sus requisitos y características. Desde RR.HH. publicamos la oferta de trabajo en aquellos portales o servicios que consideramos más idóneos y filtramos los currículums que se ajustan al perfil. Posteriormente, los coordinadores/as del centro o servicio entrevistan a los candidatos/as, ya que son quienes mejor conocen los equipos de trabajo y a los usuarios/as del servicio con los que va a trabajar el candidato/a.

- ¿Qué tipo de perfiles son los que más demandan o solicitan en la entidad?

Evidentemente y por la tipología de nuestros servicios, los perfiles más solicitados son aquellos relacionados con el ámbito social, y en segundo lugar, con el sanitario.

De estos, los/as educadores sociales y psicólogos son los más requeridos, así como los/as enfermeros/as o médicos. No obstante, debemos tener en cuenta el ámbito en el que se enmarca el perfil, que nos exige además, formación y experiencia en ámbitos como la atención a las personas mayores, salud mental, menores, violencia machista o drogodependencias.

- ¿Qué otros aspectos se valoran especialmente en los candidatos/as?

Después de los años que llevo en la entidad, puedo constatar que al final lo que más se valora de los candidatos/as que entran a formar parte de FSC son las actitudes y aptitudes. Una persona proactiva, con interés, motivación y habilidades personales y sociales, tendrá mayor posibilidad frente a otra a la que, con un currículum impecable, le fallen las habilidades.

- ¿Cómo crees que afecta la transformación digital a la labor de RR.HH. y a la selección de personas? 

Gracias a la transformación digital, estamos cada vez más cerca los unos de los otros, valga la redundancia. Las ofertas de trabajo son visitadas por un sinfín de usuarios/as de las redes sociales y ello permite un mayor número de candidatos/as para encontrar al que mejor se adapte a los requisitos solicitados. Obviamente, eso también genera un mayor trabajo de revisión de currículums, así como la dificultad de establecer una fecha límite para la presentación de candidatos/as, con el peligro que los procesos se dilaten mucho en el tiempo.

- ¿En qué medida se apuesta por la formación dirigida a los trabajadores/as en la fundación?

La formación es uno de los valores que definen la política de la fundación, ya que somos conscientes de que mejora la profesionalidad, el enfoque humano y la calidad de nuestra atención. Es por ello que se valora cada una de las propuestas formativas, a iniciativa tanto de los centros como de los propios trabajadores/as.

Por otra parte, es indispensable hacer un buen seguimiento de la detección de necesidades formativas de los equipos de trabajo, buscando siempre la mejora y adecuación al ámbito de nuestros servicios.

-  ¿Qué tendencias consideras que marcarán el ámbito de RR. HH.  en los próximos años?

Desde hace unos años, la tendencia se ha enfocado en las personas como individuos (formación, promoción...). Hemos iniciado una nueva etapa en la que se valoran los equipos de trabajo por encima de las personas.

Las personas, cada vez más, esperamos vivir una experiencia positiva en el trabajo que aporte nuevos retos y satisfacción dentro de sus vidas. El trabajo ya no es simplemente aquel espacio donde debemos cumplir con unas obligaciones, sino que se vive como un espacio más de realización personal. Eso pasa por contar con equipos de trabajo en los que nos sintamos identificados, acompañados y escuchados.

¿Y qué papel desempeñan en este sentido los Recursos Humanos?

En mi opinión, deben promover la colaboración de los equipos de trabajo para focalizar y compartir los mismos objetivos. Se debe fomentar el compromiso de todos con y para el grupo y no de forma individual. Este enfoque de equipo de trabajo mejora la organización y la colaboración para dar respuestas más ágiles y comunes a las demandas que puedan surgir.

De ahí también la importancia que han adquirido en los últimos años tanto la comunicación en los equipos, como las relaciones personales y el buen ambiente de trabajo. Ya no interesan tanto los logros individuales, sino el conjunto y la aportación de cada trabajador o trabajadora al equipo profesional.


Los menores del Centro Terapéutico “Valle de Cayón” se atreven con la técnica de rodaje “Stop Motion” creando su propio vídeo

Recientemente se ha realizado una actividad novedosa relacionada con la producción de contenidos audiovisuales en el Centro de Atención Especializada a Menores “Valle de Cayón”, servicio de la Dirección General de Servicios Sociales del Gobierno de Cantabria, gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC), en consorcio con la Asociación Lagunduz. Para ello, se ha utilizado la técnica “Stop Motion” basada en la utilización de continuas tomas fotográficas, de modo que cada plano varía ligeramente del anterior, creando así la ilusión de una animación.

Los menores de entre 12-18 años de edad que residen en este servicio han querido experimentar con esta técnica tan utilizada en los dibujos animados y en los cortos con muñecos de plastilina o materiales moldeables, realizándose una actividad con muy buenos resultados en los dos módulos del centro.

Según señalan desde el servicio, con esta actividad se pretendía alcanzar, entre otros, los siguientes objetivos: acercar a los menores las nuevas tecnologías digitales; ofrecer nuevas alternativas de ocio y tiempo libre saludables; aprender a colaborar con los compañeros/as con un objetivo común; expresar las ideas de cada uno/a de una manera asertiva y organizada; fomentar la creatividad y el pensamiento divergente, etc.

Una de los principales valores trabajados en esta actividad ha sido mostrar la importancia del trabajo en equipo. “Los menores han aprendido que para realizar una animación de estas características, todos y cada uno de ellos/as tenía la misma relevancia y sumaban por igual para obtener el resultado final que ha sido producir un vídeo, utilizando esta técnica. Para ello, se han utilizado las instalaciones y elementos disponibles en el centro”, apuntan desde el servicio.

Otro de los valores trabajados ha sido presentar alternativas de ocio saludables, al tiempo que los menores se introducían en las últimas técnicas audiovisuales, pudiendo aportar contenido creativo y genuino. “Se trata de un tipo de actividad que puede ser muy enriquecedora para ellos/as mismos y una buena alternativa de ocio en su tiempo libre fuera del centro, utilizando para ello los recursos que tienen a su alcance (una cámara de fotos y un ordenador). Por ello, nos pareció muy interesante realizar este taller”, señalan.

Por último, otro valor muy importante, que también se encuentra implícito en todas las actividades que requieren el trabajo en equipo, es el de aportar ideas y valorar las de los compañeros/as. “Para ello suele ser necesario realizar puestas en común de ideas y utilizar técnicas de resolución de problemas para adaptar la actividad a las aportaciones individuales de los menores, todo ello manteniendo una actitud abierta y asertiva, cuestión que también hemos trabajado en esta actividad”.

https://www.youtube.com/watch?v=_HJN6UDrkYo

Durante el taller, se ha prestado especial atención a aspectos relacionados con el respeto a las opiniones de los demás, así como al cumplimiento de instrucciones, adaptación al plan de acción y seguimiento de pautas educativas. De este modo, se han reforzado socialmente todas las conductas prosociales relacionadas con aceptar las opiniones de los demás compañeros/as e intentar incluirlas en el trabajo final. “Por ejemplo, preguntando a los demás qué es lo que tenían pensado hacer, modificar la estrategia contando con las nuevas ideas, etc. Asimismo se ha intentado corregir, ofreciendo patrones conductuales alternativos, a quienes no escuchaban las ideas de sus compañeros/as o no las incluían en el plan de trabajo”.

En cuanto a los resultados de esta actividad, el cambio más relevante que se ha conseguido ha sido que los menores adquirieran los conocimientos para introducirse en esta técnica de animación y que conocieran y apreciaran este tipo de contenidos cuando los vieran en el cine, en la televisión o en medios digitales.

Por otro lado, otro aspecto significativo ha sido realizar una actividad cooperativa, en la cual todos trabajaran hacia un objetivo común. Para ello, cada uno/a ha tenido que exponer sus ideas, tanto al educador como a sus compañeros/as, para terminar adaptando el plan de acción a la decisión conjunta sobre el tipo de actividad a realizar.

El taller se realizó con motivo de las fiestas navideñas, durante las tres semanas que duró el horario especial en el servicio. Se realizaron un total de 6 talleres de casi 2 horas de duración: tres talleres con el módulo de “Autonomía y Hogar” y otros tres con el módulo de “Integración”. Para ello, se utilizaron los elementos que se encontraban en cada estancia (muebles, cortinas, mesas, sillas y otros objetos), una cámara de fotos con trípode y un ordenador para realizar posteriormente el montaje del vídeo.

Antes de dar comienzo a la actividad, se explicó a los menores en qué consistía la técnica “Stop Motion”, visionando previamente vídeos en Internet realizados con ella, con el objetivo de que se introdujeran en los conceptos básicos de este tipo de animación. Posteriormente, en el espacio asignado a cada taller se realizó una lluvia de ideas, ofreciendo diferentes alternativas a la hora de utilizar los materiales e instalaciones disponibles para realizar el vídeo.

De este modo, cada menor aportó sus propias ideas sobre qué objetos se podrían animar y cómo. A cada uno de ellos/as se le hizo responsable de un objeto, o grupo de objetos, para que entre imagen e imagen lo fuera moviendo para crear la animación. De esta forma, se le ofrecía libertad de acción con los elementos que le habían sido asignados, fomentando su propia iniciativa y a la vez, su sentido de la responsabilidad.


La Fundación Salud y Comunidad lamenta el fallecimiento de dos personas sin hogar en Valencia

FSC, al igual que el resto de entidades que forman parte de la Plataforma Sense Llar de la Comunitat Valenciana, han manifestado su pesar por la muerte de dos personas sin hogar, en plena calle y en menos de 24 horas, en la ciudad de Valencia. La plataforma exige a las administraciones públicas que realicen reformas estructurales que conlleven la aplicación del derecho humano a una vivienda digna y adecuada.

La plataforma, a la que pertenece desde sus inicios la Fundación Salud y Comunidad (FSC), ha señalado en un comunicado que resulta incomprensible que todavía en una gran ciudad como Valencia, y en pleno siglo XXI, no se haya superado aún una de las mayores y más duras situaciones de exclusión social: vivir en la calle, no tener un hogar, y mucho peor, morir en la calle. La plataforma está integrada además por ACCEM Valencia, Cáritas Diocesana de Valencia, Comité Antisida Valencia, Médicos del Mundo Comunidad Valenciana, Misión Evangélica Urbana de Valencia y OMV Obra Mercedaria Valencia.

Las entidades sociales especializadas en sinhogarismo y que atendemos a diario a estas personas, como es el caso de la Fundación Salud y Comunidad, sabemos que el fenómeno de la exclusión grave y el sinhogarismo es complejo y multicausal. Hay tantas situaciones de “exclusiones” como personas que las sufren. Pero, sin duda, no poder acceder o disponer de una vivienda adecuada, de un hogar, es algo en común en todas estas personas que cotidianamente acompañamos.

El sinhogarismo, unido a situaciones como la ausencia o escasez de recursos económicos, sucesos personales y familiares traumáticos, adicciones, enfermedad mental, etc., junto a la pérdida de redes y recursos sociales y familiares de apoyo, provoca a menudo un proceso en espiral generando cada vez más erosión vital y soledad.

Según se afirma también en este comunicado, las personas recientemente fallecidas, que conocíamos y acompañábamos desde las entidades, arrastraban una grave situación vital y física y lamentablemente no han podido tener una muerte digna. Además de no tener techo, soportaban una situación prolongada de aislamiento social y de deterioro que les impedía acceder a los recursos sanitarios y sociales normalizados.

En este sentido, la Plataforma Sense Llar de la Comunitat Valenciana señala que no se puede permitir que las personas alcancen este nivel de deterioro personal, hasta el punto de que rechacen albergarse en algún recurso. Además, pide a las administraciones públicas que realicen reformas estructurales que conlleven la aplicación del derecho humano a una vivienda digna y adecuada.

Asimismo, exige a las administraciones competentes, el desarrollo efectivo de la cartera de servicios sociales y la puesta en marcha de una estrategia global para erradicar el sinhogarismo en la Comunidad Valenciana, y en concreto en la ciudad de Valencia, que evite que siga habiendo personas que fallezcan en la calle.

En este comunicado se señala además que en el año 2015 se aprobó la I Estrategia Nacional Integral de personas sin hogar, impulsada por recomendación de la Unión Europea, en el marco de la Estrategia 2020. En la Comunidad Valenciana, sigue pendiente el desarrollo de una Estrategia Autonómica, que por un lado revise y actualice el catálogo de servicios para este colectivo, y por otro, impulse medidas desde una comprensión integral e integrada de la intervención, en el marco de los servicios sociales, facilitadora de procesos de desarrollo personal individualizados.

La Plataforma Sense Llar de la Comunitat Valenciana exige, por tanto, a las administraciones, que este tema se aborde y se convoque a las entidades especializadas para iniciar un trabajo en este marco estratégico.


La violencia intragénero, violencia invisible

La violencia intragénero es aquella que se produce entre parejas del mismo sexo, aunque podríamos entrar en un debate terminológico al respecto, ya que hay carencia de definiciones y términos claros.

Cuando este tipo de violencia se da entre parejas del mismo sexo, nos encontramos con un vacío institucional, ya que no son muchos los servicios que atienden esta demanda. En el caso de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), cabe señalar que contamos con un servicio de atención a la diversidad sexual y de género en el que atendemos la violencia intragénero y problemáticas derivadas.

Respecto a las investigaciones, también nos encontramos con pocos datos y que falta desarrollo y validación de técnicas y medidas de evaluación. Estos estudios se refieren a una prevalencia de la violencia intragénero del 10-40%, dependiendo del tipo de estudio y de violencia en la que se pone el foco.

En España, el colectivo LGTB+ de Madrid (COGAM) y la Universidad Complutense de Madrid, han realizado recientemente un estudio en el que un 30% de los participantes reconoce haber ejercido violencia sobre su pareja, el 60% conoce a alguna persona que ha vivido en una relación de violencia intragénero y un 82% manifiesta haber sufrido LGTB+fobia (Flick, 2017; Sen, 2017).

Otro dato de interés lo aporta la Tesis Doctoral de Antonio Ortega (2014), dado que es el único estudio en España que cuenta con una muestra significativa compuesta por 3.172 hombres, de los cuales 1.475 eran residentes en España y el resto en Argentina. Según esta investigación, el 70% de la muestra residente en España había sido víctima de violencia psicológica, el 26.78% había sufrido violencia física y el 43.2% violencia sexual.

Por otra parte, la violencia intragénero es una problemática real, pero insuficientemente visible.  La violencia entre relaciones heterosexuales y del mismo sexo tiene muchas similitudes, incluyendo los tipos de abuso y el impacto en la persona superviviente al maltrato de la pareja; sin embargo, hay un número de aspectos diferenciadores de la violencia entre parejas del mismo sexo:

  • Un elemento único y distintivo de este fenómeno en las parejas del mismo sexo es el hecho de tener que afrontar las actitudes negativas existentes aún hacia las minorías sexuales en muchas sociedades (Pew Research Center, 2013). Ello puede impactar en la dinámica de la pareja, generando otro tipo específico de conflictos.
  • La potencial discriminación podría hacer que, por ejemplo, la revelación de la orientación sexual a otros cercanos sea un evento complejo y problemático, ya que la pareja podría no estar de acuerdo sobre este tema. Revelar la orientación sexual de la pareja a otros o la amenaza de hacerlo, podría ser una forma común de abuso distintivo en las parejas del mismo sexo (Johnson & Ferraro, 2000), así como llevar a cabo agresiones verbales contra la autoestima de la pareja o su orientación, identidad y/o expresión de género (Distefano, 2009).
  • ‘Outing’ o forzar la "salida del armario" como método de control: si la persona no es abiertamente homosexual o bisexual para su familia, amigos/as, compañeros/as de trabajo y/o comunidad, la pareja puede usar esa “salida del armario” o la amenaza de hacerlo como método de control y chantaje.
  • El abuso está asociado con la sexualidad: para muchas personas, especialmente aquellas que son nuevas en una relación lésbica o gay, su orientación afectivo-sexual está asociada con este maltrato, por lo que culpan a su orientación sexual. Pueden pensar o sentir: "Estoy viviendo este maltrato porque soy lesbiana / gay. Si no lo fuera no estaría sufriendo así“.
  • Dificultad para detectar quién es el/la perpetrador/a y quién es la víctima: cuando acuden a los servicios sociales o de salud, es más complicado detectar el funcionamiento real de la pareja, paradójicamente quién suele culpabilizarse acostumbra a ser la víctima.
  • Este tipo de violencia no se entiende bien dentro de la comunidad LGBT: no hay mucha información al respecto dentro de las propias comunidades LGBT, y menos aún en toda población. La mayoría de la información y estudios hablan de las relaciones heterosexuales. Esta falta de conocimiento comporta que mucha gente: a) crea que no existe entre parejas del mismo sexo; b) no la reconozca si le pasa; o c) no sepa cómo responder, si la detecta en su propia relación o en otras relaciones cercanas, en amistades o familia.
  • Confidencialidad y aislamiento en la comunidad LGBT: el relativo pequeño tamaño de la comunidad, especialmente en ciudades pequeñas y áreas rurales, dificulta que las personas que están recibiendo esta violencia busquen ayuda. Pueden sentirse avergonzados/as sobre el abuso porque la pareja puede haber intentado poner a todo el mundo de la comunidad en su contra. La pareja que ejerce el abuso puede aislar a la otra persona (algo típico en los procesos de violencia) evitando que atienda a eventos, lea prensa de la comunidad o se relacione con otras amistades y miembros de la comunidad. Esto le suele pasar sobre todo a personas que tienen su primera relación con alguien del mismo sexo y que no habían tenido contacto con la comunidad, previamente a la relación.
  • Los servicios pueden no estar bien desarrollados: a pesar de que mujeres lesbianas pueden acceder a los servicios generales de atención a la violencia de g, estos servicios puede que tengan poca o ninguna experiencia en trabajar con violencia entre parejas del mismo sexo, y por tanto, no ofrecen un servicio apropiado. En hombres gais los dispositivos de detección de abuso suelen situarse en los propios centros LGBT, aunque aún queda un largo recorrido para desarrollar programas específicos al respecto.

La violencia intragénero nos hace repensar terminológicamente cómo nos referimos a esta violencia, qué dilemas nos representa y cómo puede englobarse o romper ciertos marcos conceptuales, porqué ha habido un pacto de silencio al respecto, etc. Durante mucho tiempo, la propia comunidad LGBT no ha querido poner el foco de atención en ello para no desviarse de la consecución de derechos. Además, debemos enmarcarla dentro de los ejes interseccionales de la heteronormatividad/homofobia y las construcciones de género que hacen que a veces exista un “doble armario”: por orientación afectivo-sexual (violencia estructural) y por estar recibiendo violencia (violencia interpersonal).

Para concluir, cabe señalar que es una problemática real, con similitudes pero también con particularidades a tener en cuenta para mejorar los procesos de detección, intervención y formación a los/las profesionales.

Paula Alcaide
Responsable de Diversidad Sexual y de Género de la Fundación Salud y Comunidad


La Fundación Salud y Comunidad participa en el Torneo de Tenis de Mesa de la Liga UPAPSA para deportistas con discapacidad

El pasado 1 de febrero, el Centro de Acogida de Menores Relleu de la Generalitat Valenciana, gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC), participó en el campeonato de Tenis de Mesa niveles 1 y 2, celebrado en el Centro Terramar Alicante.  Nuestros participantes Manuel en el nivel I y Jesús y Francisco en  el nivel II, usuarios de este servicio, lograron muy buenos resultados, consiguiendo mejorar los puestos alcanzados en anteriores ediciones, gracias a su esfuerzo, dedicación, constancia y sobre todo, a los entrenamientos realizados durante todo el año en el taller de gimnasia del centro.

La ciudad de Alicante ha acogido recientemente el Torneo de Tenis de Mesa niveles I y II, correspondiente a la liga UPAPSA (Unión Provincial de las Asociaciones de personas con discapacidad intelectual de Alicante).

La competición estuvo organizada por el Centro Ocupacional Terramar, centro de formación para personas con discapacidad intelectual y del desarrollo en edad laboral –entre 18 y 65 años- que cuentan con una autonomía mínima en áreas básicas de la vida diaria.

En el campeonato participaron más de 50 deportistas pertenecientes a las diferentes asociaciones de personas con diversidad funcional de la provincia de Alicante, entre ellos tres deportistas (uno de nivel I y dos de nivel II) del Centro de Acogida de Menores Relleu, gestionado por FSC.
Cabe destacar que nuestro representante Manuel consiguió el primer puesto en el nivel I, mejorando el segundo puesto alcanzado en las ediciones anteriores, en las que los nervios le jugaron una mala pasada, ya en las finales. Sin embargo, este año con su lema “lo importante es participar, no es ganar”, consiguió controlar sus nervios y ganar la medalla de oro en este campeonato.

Por su parte, nuestros representantes de nivel II, Jesús y Francisco, consiguieron la medalla de participación por sus meritorios sexto y décimo puestos, mejorando también los resultados de los años anteriores.

Según hemos podido saber, en ambos niveles hubo muy buen juego.  La jornada deportiva transcurrió en un magnifico ambiente de deportividad e integración entre todos los asistentes, tanto deportistas, profesionales y público que no quiso perderse este gran campeonato.

Una vez finalizado el torneo, se pasó a la muy esperada entrega de premios por parte de todos los asistentes. En ella, el encargado de deporte del Centro Ocupacional Terramar tuvo palabras emotivas para los participantes, destacando el éxito de las jornadas y los buenos resultados de cada uno de ellos.

Posteriormente, el responsable de deporte de UPAPSA, fue llamando a todos los deportistas y les entregó una medalla, ya que todos los participantes en el torneo tuvieron su medalla, independientemente del resultado obtenido.

Después del esfuerzo y los nervios de la competición, todos los asistentes pudieron disfrutar de un aperitivo, dando por finalizada esta emocionante jornada.

No nos queda más que felicitar a Manuel, Jesús y Francisco, usuarios del Centro de Acogida de Menores Relleu, y seguir animándoles para que sigan mostrando sus capacidades en el mundo del deporte adaptado, por los muchos beneficios para la salud física y mental que tiene la práctica de la actividad deportiva.


El riesgo de no informar sobre drogas

En pocos meses hemos vivido polémicas varias en Bilbao, Zaragoza y también en Barcelona, sobre la prevención de drogas y cómo conseguir que sobre todo los más jóvenes no tengan problemas con ellas.

Desgraciadamente, estas críticas no han venido de profesionales o científicos que alertan sobre qué acciones se deben hacer o no para conseguir tal objetivo. Incluso me atrevería a decir que las críticas tampoco iban dirigidas directamente a estas formas de actuar y de prevenir. Estas críticas tienen el origen en partidos políticos que desean desgastar y criticar a otros partidos políticos, sin tener en cuenta que su propio partido financia estas mismas estrategias preventivas en otras ciudades o provincias.

De discursos sobre drogas hay muchos y muy diversos, y seguramente casi todos tienen sentido, porque es tan importante lo que se dice como a quién se dirige. Perfectamente puedo ser defensor de la abstinencia si la dirijo a mujeres embarazadas, a conductores o a chavales que aún les queda lejos eso de consumir, pero tan acertado es reforzar la abstinencia en algunos como intentar reducir los riesgos o daños en otros. Hay personas que aunque tengan un consumo dañino no tienen intención de abandonarlo o no están en un momento de la vida para dejar aquello que él o ella considera la gasolina que cada día les hace funcionar.

¿Entonces a los consumidores solo les podemos ofrecer la abstinencia? ¿Tendremos que esperar a que estén realmente mal para poder intervenir?

Tal vez podamos conseguir muchas cosas sin tener que llegar a los problemas graves y poder actuar con esos consumidores, sean de alcohol, cannabis o cocaína.

Las campañas desarrolladas en Bilbao, Zaragoza o Barcelona bien dirigidas a quienes tienen que llegar, son campañas que han demostrado su eficacia siempre y cuando no se escapen de esta población consumidora a la que va destinada. Y es ahí donde los medios de comunicación caen en la trampa, es ahí donde pueden hacer daño a estas actuaciones.

Los medios dando altavoz a riñas entre partidos, inconscientemente, transmiten mensajes inadecuados sobre drogas a quienes no consumen o no se lo han planteado jamás. La noticia no tendría que centrarse en las acciones preventivas sobre las drogas, la noticia tendría que ser: “Los partidos se pelean, una vez más”. Aunque esto último, desgraciadamente, ya no es noticia.

Otger Amatller Gutierrez
Coordinador de Proyectos de Prevención de la Fundación Salud y Comunidad


FSC apoya la futura Ley de Servicios Sociales Inclusivos de la Generalitat Valenciana

La vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, ha presentado recientemente, en un acto celebrado en Valencia, el borrador de la futura Ley de Servicios Sociales Inclusivos. El texto surge de un amplio y extenso proceso participativo, en el que ayuntamientos, diputaciones y entidades de diversa índole, han tenido a su disposición una primera propuesta, sobre la que se han hecho más de 400 aportaciones. A la presentación asistieron alrededor de 1.200 personas, entre ellas representantes de la Fundación Salud y Comunidad (FSC).

En palabras de Mónica Oltra, “la nueva Ley de Servicios Sociales Inclusivos garantizará la universalidad del sistema” y situará los derechos sociales a la misma altura que sanidad y educación, convirtiéndolos en un "rasgo definitorio de la Comunidad Valenciana", garantizando que cualquier persona que los necesite tenga acceso a ellos.

Oltra, junto con el delegado del Consell para el Modelo Social, Xavier Uceda, señaló que "la Comunidad Valenciana contaba en materia de servicios sociales con una legislación del año 97 que, además, no había sido desarrollada por el antiguo gobierno, lo que facilitó la privatización y el desmantelamiento de un sistema que, en estos años, ha adolecido de liderazgo y coordinación. Ello favoreció que se deshicieran los equipos profesionales y se cayera en la burocratización y en el asistencialismo".

"Los recortes y la desidia respecto a la ratio de profesionales en relación con el número de habitantes a atender, ha provocado una diferencia abismal con otros sistemas como el de sanidad o de educación", donde existe un profesional cada 1.100 pacientes y uno cada 25 o 30 alumnos", afirmaba Mónica Oltra. Sin embargo, en palabras de la vicepresidenta, en el sistema de servicios sociales "se contaba con un profesional cada 13.000 habitantes llegando a alcanzar las cifra de 17.000 en algunos municipios".

Oltra afirmó además que, desde la Conselleria, se ha trabajado desde el primer momento "para solucionar esta situación y por ello se comenzó con la puesta en marcha de un nuevo modelo de servicios sociales, basado en el municipalismo, en un sistema público digno que actúe para la prevención y que sitúe a las personas en el centro". Unos principios que también están en la esencia de la Ley de Servicios Sociales Inclusivos.

El nuevo modelo ha supuesto multiplicar por cuatro la inversión que se destinaba a los ayuntamientos para la contratación de personal. Así, mientras que en 2015 el dinero que la Conselleria destinó a mejorar las plantillas de los servicios sociales municipales fue de 9,6 millones, en el presupuesto de 2018 la cifra asciende a los 41 millones.

Según fuentes de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas, esta apuesta decidida por la proximidad en la atención de los servicios sociales va a permitir la contratación de 1.574 profesionales en 2018, cuadriplicando las plantillas y permitiendo que la ratio de atención al ciudadano/a se reduzca. En este sentido, si a principio de la legislatura era de un/una profesional para cerca de 13.000 habitantes, en el actual ejercicio pasa a ser de uno/a por 2.781 habitantes.

La composición de los equipos profesionales será una de las cuestiones que, por primera vez, quede fijada por ley. La nueva normativa sobre servicios sociales determina el carácter multidisciplinar de los equipos, con el objetivo de que puedan atender "la complejidad social" y con esta misma finalidad, se introducen nuevas figuras profesionales, como los asesores jurídicos o los integradores sociales.

Esta mejora de los equipos va a permitir seguir reduciendo la ratio, que también vendrá fijada por ley en una media de un profesional de servicios sociales por cada 2.300 habitantes, que en el caso de las poblaciones de menos de 10.000 habitantes se reducirá hasta uno por 1.500.

"Esta ley -destacó la vicepresidenta- hace que la Comunidad Valenciana abandone el último puesto en la lista autonómica de atención ciudadana en el ámbito de los servicios sociales, y la sitúa entre las cinco primeras de España, gracias al esfuerzo inversor que se está haciendo desde la administración valenciana".

La nueva Ley de Servicios Sociales Inclusivos "es el puntal" del Código Social Valenciano que se está elaborando desde el departamento que dirige Oltra, y supone "un avance determinante en la universalidad de los derechos sociales que transforma la concepción asistencialista de las antiguas políticas en una concepción moderna de derechos subjetivos y universales", según aseguró.

"Asimismo, supone la creación de un Sistema Público Valenciano de Servicios Sociales, que reconoce las prestaciones sociales como un derecho subjetivo", una consideración que el Consell ya ha realizado con las prestaciones de dependencia, la renta, las ayudas a mujeres víctimas de violencia de género o las prestaciones de acogimiento familiar, "lo que garantiza que no estén condicionadas por la dotación presupuestaria", manifestaba la vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana.

Cabe destacar que el anteproyecto de Ley se ha sometido a audiencia pública para que los ciudadanos/as puedan formular aportaciones adicionales. El plazo de exposición pública finaliza el día 9 de febrero.

Según fuentes del gobierno valenciano, el borrador podrá ser consultado en la web de la Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas en el apartado Ley de Servicios Sociales Inclusivos o en el portal de Transparència de la Generalitat.

La Fundación Salud y Comunidad (FSC), como organización sin ánimo de lucro, se encuentra esperanzada por el impacto que pueda llegar a tener esta ley, cuando se encuentre del todo desarrollada, tanto en las personas destinatarias como en las entidades sociales que nos dedicamos a atender a los colectivos más desfavorecidos de nuestra sociedad.


Entrevista a Bruna Riera: “Desde el inicio de mis prácticas me he sentido muy acogida en la Comunidad Terapéutica Riera Major y he aprendido mucho”

Bruna Riera tiene 23 años y actualmente está cursando 4º curso del Grado en Psicología. El pasado año realizó las prácticas del grado en la Comunidad Terapéutica “Riera Major” de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) y fue tan buena la experiencia, que tras finalizarlas, quiso pasar a ser voluntaria del servicio. Nos explica que se ha sentido realizada aportando su ayuda, tanto al equipo profesional como a los usuarios/as del centro, y que ha aprendido mucho de ellos.

- ¿Qué te motivó a realizar las prácticas en la Comunidad Terapéutica “Riera Major”?

El ámbito de las adicciones siempre ha tenido mucho interés personal y profesional para mí, considero que es un aspecto muy importante en psicología, si bien lo hemos tratado poco en la universidad. Por ello, pedí realizar las prácticas de cuarto curso en un centro en el que se abordaran las adicciones, y así fue como acabé realizándolas en la Comunidad Terapéutica “Riera Major” de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), servicio que respondía a mis inquietudes académicas.

-¿Cómo ha sido la experiencia?

La verdad es que ha sido muy satisfactoria, estoy muy contenta y me ha gustada mucho haber podido realizar mis prácticas del Grado de Psicología en “Riera Major”. Las comencé en septiembre de 2017 y las finalicé en diciembre del mismo año, realizando tareas en distintos horarios que me sirvieron para conocer las diferentes dinámicas que se llevan a cabo en el servicio. Tengo que decir también que me he sentido realizada como profesional aportando mi ayuda tanto al equipo profesional como a los usuarios/as del centro, y que he aprendido mucho de ellos.

- Y en tu caso, finalizado el periodo de prácticas, has querido ser voluntaria de FSC, ¿por qué?

Ya que mi experiencia durante las prácticas ha sido satisfactoria, una vez finalizadas las prácticas, hablé con la directora de la comunidad porque me gustaba mucho ir allí para ayudar y colaborar en todo lo que pudiera, así que le pedí si podía quedarme como voluntaria durante algún tiempo mientras terminaba el grado, a lo que ella me dijo que sí. Me gusta tratar con personas y poderlas acompañar en su proceso, y también poder aportar toda la ayuda posible a los profesionales.

- Entonces, llevas aproximadamente un mes como voluntaria…

Sí, terminé las prácticas en diciembre y enseguida empecé a colaborar como voluntaria, así que hará cosa de un mes que soy voluntaria de la Fundación Salud y Comunidad.

- ¿Sigues realizando el mismo tipo de tareas o ha variado la colaboración?

Sí, considero que hago el mismo tipo de tareas, pero me siento más segura y preparada para hacerlas, ya que con el tiempo estoy aprendiendo mucho. Me gusta mucho poder formar parte y colaborar en la dinámica que se hace los viernes, la de expresión corporal, ya que es un espacio del que aprendo mucho, tanto de los usuarios/as y profesionales, como de mí misma.

- ¿Cuánto tiempo le dedicas al voluntariado a la semana?

De momento voy los viernes por la mañana, ya que los otros días tengo clase en la universidad.

- ¿Cómo es la relación con los usuarios/as del servicio?

Pienso que la relación con ellos/as es buena, para mí es muy importante y supone un gran enriquecimiento personal y profesional poder aportar y formar parte de su proceso, y ayudarles en todo lo que pueda.

-¿Y con el equipo profesional?

La verdad es que también muy bien, desde el primer día me he sentido muy acogida y considero que he aprendido mucho de ellos, de su forma de trabajar individual y en equipo. Así que les doy las gracias por enseñarme y dejar que les ayude y colabore en su trabajo.

- ¿Con qué te quedas por el momento de tu experiencia de voluntariado?, ¿qué has aprendido o qué beneficios tiene para ti?

En el poco tiempo que llevo, me quedo con el sentimiento de utilidad como profesional y como persona, sentir que puedo formar parte y colaborar con la comunidad es muy satisfactorio para mí. También me quedo con la importancia de la lucha constante como seres humanos y con la gran suerte que he tenido de acabar haciendo las prácticas y posteriormente, el voluntariado, en esta comunidad, ya que en ella trabaja un gran equipo profesional del cual he aprendido mucho y espero seguir haciéndolo.

Por otra parte, quiero destacar la dinámica, a la que me he referido, de expresión corporal; considero que es un tipo de dinámica diferente que hace expresar lo que sentimos y emociones, y cómo lo sentimos desde el propio cuerpo y no desde la palabra. Para mí esta etapa en la comunidad, como he señalado, supone un gran crecimiento personal y profesional, y estoy segura de que la recordaré siempre.

-¿Quieres destacar algo más de tu labor como voluntaria de la Fundación Salud y Comunidad?

Sí, agradecer a la directora y al equipo profesional del servicio haber hecho posible que pudiera continuar yendo al centro de manera voluntaria y por darme la oportunidad de seguir en el ámbito profesional, colaborando y ayudando en todo lo que pueda, y por supuesto, formando parte también del proceso de los usuarios y usuarias.


FSC inicia la gestión del Punto de Encuentro de Granollers para mediar en conflictos familiares

La Fundación Salud y Comunidad (FSC) ha comenzado la gestión del Servicio Técnico de Punto de Encuentro de Granollers (Barcelona) a realizar durante un periodo de dos años. Este servicio depende del Ayuntamiento de Granollers y está dirigido a atender y prevenir, en un lugar neutral y transitorio y en presencia de personal cualificado, la problemática que surge en los procesos de conflictividad familiar.

Actualmente nuestra entidad gestiona 4 Puntos de Encuentro en Cataluña (Barcelona Ciudad 4, Tarragona, el Prat de Llobregat y Lérida, de titularidad de la Generalitat de Cataluña) al que se suma este quinto, dependiente en este caso del Ayuntamiento de Granollers.

Estos servicios están destinados a velar por el cumplimiento del régimen de visitas de los hijos e hijas, establecido para los supuestos de separación o divorcio de los progenitores (u otros familiares) o para los supuestos de ejercicio de la tutela por parte de la Administración Pública.

Además, tienen como función asegurar la protección de los menores y facilitar la relación con los adultos, siempre que la vinculación que estos últimos ofrecen sea positiva. De esta forma, se trata de conseguir que los impactos negativos de la separación o el divorcio de los padres sobre los hijos/se sean los menores posibles, trabajando con las familias para que los niños/as y adolescentes se sientan atendidos, protegidos y queridos, a la vez que se configura la nueva situación familiar.

Se trata de servicios de carácter temporal a los que se accede a través de una orden judicial o administrativa. Desde los mismos se apoya a todas las partes implicadas a través de la promoción de habilidades y competencias parentales positivas o el trabajo con adultos para que puedan asumir la responsabilidad personal que cada cual tiene en el conflicto, como manera de llegar a formas de relación más sanas.

Estos puntos de encuentro tratan también de ofrecer y propiciar espacios dirigidos a los niños adolescentes, teniendo en cuenta las edades, para que puedan poner palabras a la situación de ruptura familiar, fomentando en muchos casos la resiliencia.

En este caso, el Punto de Encuentro de Granollers cuenta con un equipo técnico multidisciplinar que ofrece una atención personalizada, a través de un Plan de Atención Individualizado. El equipo está integrado por profesionales de la psicología, del trabajo social y de la educación social.

Cabe señalar que el pasado año se atendieron en los cuatro puntos de encuentro familiar gestionados por la Fundación Salud y Comunidad a 413 menores, que corresponden a un total de 288 familias.

FSC quiere agradecer al Ayuntamiento de Granollers la confianza depositada en nuestro modelo de atención en el ámbito de familia, basado en nuestra experiencia acumulada tras muchos años de trabajo.


“En el Espai Ariadna hemos realizado un estudio entre usuarias consumidoras de drogas que muestra el descenso del consumo y de la violencia machista desde que ingresan en el servicio”

Berenice Domínguez es Licenciada en Psicología Social y cuenta con un Máster en drogodependencias. Su trabajo en el ámbito de las drogodependencias, al que ha incorporado la perspectiva de género, se remonta a 16 años atrás. En esta entrevista nos presenta los principales resultados y conclusiones de un estudio realizado en el Espai Ariadna, servicio de FSC ubicado en Barcelona en el que trabaja como monitora de fin de semana. Esta investigación, en la que se ha implicado todo el equipo profesional, pretende mejorar la intervención realizada a las mujeres usuarias del servicio.

¿Cuáles han sido vuestras principales motivaciones para querer realizar esta investigación?

A partir de nuestro interés de querer conocer en profundidad los procesos que intervienen en las mujeres usuarias del Espai Ariadna de FSC, nos pareció necesario elaborar e implementar un instrumento que sirviera para evaluar las intervenciones realizadas en el mismo.

Consideramos además que era necesario realizar esta tarea de investigación con la intención de colaborar en el discernimiento y comprensión de la intersección de las problemáticas de la violencia machista y las drogodependencias que presentan estas mujeres, con el objetivo de diseñar modelos de atención e intervención adecuados.

De alguna manera hemos querido visibilizar la necesidad de profundizar en el abordaje de las mujeres que consumen drogas y sufren la violencia machista para cuestionar los modos “normales” e históricos de cómo se ha afrontado y comprendido el fenómeno, y para identificar cómo es que esta comprensión ha colocado a las mujeres en una situación de desventaja y vulnerabilidad social.

Por otra parte, el número de intervenciones que se realizan en estos momentos, dirigidas a personas consumidoras de drogas, son múltiples y diversas. Sin embargo, existen dificultades para incluir a las mujeres y sus especificidades en los programas de abordaje. Un punto muy importante a destacar es cuando este fenómeno problemático va ligado a otro tan complejo como es el de la violencia de género.

Las mujeres que tienen algún problema con las drogodependencias y que además han tenido que enfrentarse a la violencia machista, tienen el derecho -junto con sus hijos e hijas- de acceder a un recurso de acogida que realice una intervención holística que permita una atención integral con perspectiva de género. Por ello, el Espai Ariadna se convierte en una vía privilegiada de acercamiento que aporta una gran cantidad de información. Y, por todo ello, hemos querido realizar esta investigación.

Además, se trata de un estudio en el que se ha implicado todo el equipo profesional del Espai Ariadna.

Así es. Todo el equipo ha colaborado en el diseño de las encuestas, realizando los cuestionarios, pasando los datos al ordenador, acompañándonos mutuamente en las dificultades que ha supuesto realizar este estudio y, sobre todo, acompañando a las mujeres usuarias que en algunas ocasiones lo han necesitado.

¿Durante qué periodo de tiempo habéis realizado la investigación?

La pusimos en marcha en el 2015, en el marco del Espai. Sin embargo, los resultados de este estudio corresponden a la investigación más concreta realizada durante el pasado año 2017.

¿Qué destacarías de la muestra?

La  muestra está integrada por 20 mujeres con una edad media de 43 años. Además, tienen menos de 2 hijos (1.75) y el 50% cuenta con soporte familiar, aunque hay que reconocer que no siempre está presente o es colaborador de bienestar.

Por otro lado, el 45% de las mujeres vienen derivadas por un servicio de atención a las drogodependencias, un 30 % por motivos de violencia de género y el resto de otros servicios. En cuanto a los datos recogidos sobre violencia machista, un dato interesante es que solo el 25% de estas mujeres había recibido atención previa por ello.

¿Cuáles han sido los resultados principales de la investigación?

En primer lugar, se concluye que el 55% de mujeres llega al servicio con un consumo activo previo a su ingreso, es decir lleva menos de 1 semana sin consumir y con un promedio de evolución del consumo de entre 11-15 años.

La sustancias primarias de consumo son en un 60% el alcohol y en un 40% la cocaína. Otro dato que obtuvimos es que el 95% de estas mujeres ya había recibido algún tratamiento anterior para tratar su consumo.

Con respecto al consumo de drogas, esta investigación nos muestra un mayor índice de reconocimiento de esta problemática por parte de las usuarias del servicio y también un aumento en la puesta en funcionamiento de estrategias para que se mantengan abstinentes; es decir, los descensos en el consumo son evidentes durante el tratamiento en el Espai Ariadna. Hasta el momento, según los resultados de este estudio, el 50% de estas mujeres ha logrado la abstinencia necesaria para continuar su proceso durante la segunda fase.

En relación con la situación de violencia de género que han vivido estas mujeres, se concluye que el 90% de ellas la sufren por parte de sus parejas o exparejas y que el 50% de mujeres que ingresan en el Espai Ariadna presenta violencia activa. Esto quiere decir que el último episodio de violencia que han vivido ha sido durante el último mes.

Otro aspecto relevante es que el 15% de estas mujeres ha vivido abusos sexuales en la infancia. Sin embargo, se concluye que la evolución de la violencia en su vida es mayor a 10 años. Cabe destacar que el 50% de estas mujeres ha denunciado la violencia y que solo el 20% ha obtenido una orden de protección.

En cuanto a la atención recibida en el servicio, este estudio muestra claramente un descenso de la violencia machista desde que ingresa una mujer y a lo largo de su estancia en el mismo. Se pone de manifiesto que el servicio cumple con el objetivo de ofrecer un entorno seguro y de protección a estas mujeres, así como a sus hijos e hijas. Se trata de un punto de inicio necesario para poder hacer un tratamiento adecuado.

El estudio muestra además un mayor conocimiento y comprensión de la violencia vivida de estas mujeres, tras el trabajo realizado en el Espai Ariadna. Esto se consigue a partir de los trabajos realizados con sus referentes, en los grupos y en los espacios terapéuticos que permiten identificar, reconocer y nombrar la violencia machista.

También, un mayor conocimiento y conciencia sobre el consumo de drogas. No todas las mujeres cuando llegan tienen pleno conocimiento sobre esta situación, pero al igual que en el caso de la violencia machista, los espacios en este recurso las dotan del conocimiento necesario para comprender su consumo de drogas. Todo el trabajo realizado por estas mujeres, además del acompañamiento que reciben por parte del equipo y otros recursos intervinientes, les permite ir dando pasos que las dirigen hacia una mejoría.

Por otra parte, a pesar de la violencia recibida en ocasiones a lo largo de toda su vida, esta investigación nos muestra que durante su estancia en el Espai ha mejorado la salud física y psicológica de estas mujeres, lo cual les ha permitido construir un cuidado y unos hábitos más saludables con ellas y con sus hijos e hijas.

Y por último, pero no menos importante, otro resultado es que se ha logrado una mayor inclusión social. Muchas de estas mujeres han estado durante mucho tiempo estigmatizadas, señaladas y por tanto, excluidas de una serie de servicios y colectivos que han minado profundamente su autoestima y su sentido de pertenencia, por lo que consideramos vital ofrecerles alternativas que les permitan la posibilidad de crear nuevos proyectos de vida y de futuro.

Todos estos aspectos evaluados, nos proporcionan información organizada e interpretable que nos permite comprender factores importantes para mejorar la intervención que realizamos.

¿Cuáles dirías que son las conclusiones principales del estudio?

Aunque por el momento no pretendemos que los resultados obtenidos en este trabajo puedan generalizarse a la población, si pretendemos mostrar los beneficios que un recurso especifico que integra la perspectiva de género puede proporcionar al tratamiento con mujeres.

Este estudio nos demuestra la “intersecionalidad” que estas mujeres presentan, lo que nos lleva a la necesidad de ofrecer servicios que atiendan integralmente estas necesidades, una cuestión vital para poder obtener mejores resultados en los diversos servicios que colaboramos en las redes de violencia y drogas.

Por otro lado, previamente habíamos identificado dificultades a la hora de encontrar instrumentos de evaluación validados, por lo que hemos considerado un reto poder continuar investigando, diseñando e implementando recursos que apelen a una visión holística del trabajo que realizamos.

También consideramos necesaria una reflexión y un compromiso por parte de los recursos que atienden a estas mujeres y a sus hijos e hijas que permitan continuar aportando conocimiento para mejorar la atención ofrecida.

¿Los resultados y/o conclusiones de esta investigación se van a poder aplicar al trabajo del Espai Ariadna?, ¿de qué forma o en qué medida?

Seguro que sí, todo este trabajo contribuye a ampliar nuestra mirada que inevitablemente se plasma en nuestras intervenciones. El compromiso del equipo de trabajo se dirige hacia la mejora continua, integrando y adaptando el servicio para continuar ofreciendo una visión integral de los fenómenos abordados que afectan a estas mujeres. Pero también ofreciéndonos a nosotras mismas la oportunidad de avanzar como profesionales.