Ana Vela, usuaria de la Residencia “La Verneda”, gestionada por FSC, recibe la visita de la consellera Dolors Bassa

Ajena al revuelo mediático que ha generado estos días tras convertirse en la persona más mayor de Europa, por la demencia senil que padece desde hace años, Ana Vela Rubio, volvió a ser noticia el pasado día 28 de abril por la visita al centro en el que reside de la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Cataluña, Dolors Bassa.

Ana Vela es usuaria de la Residencia, Centro de Día y Hogar “La Verneda” de Barcelona desde el año 2008, servicio de titularidad pública gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC) y el Grupo Lagunduz.  El pasado mes de junio se convirtió en la persona de más edad nacida en España, según el Grupo de Investigación Gerontológica, que certifica este tipo de registro y, por todo ello, recibió esta especial visita.

Arropada por profesionales del centro y de la entidad, entre los que se encontraban el presidente del Patronato de FSC, Francisco González Sedeño, y Carme Trilla, subdirectora del Área de Atención a la Dependencia, Ana Vela Rubio, de 115 años, recibía, con una leve sonrisa y en su silla de ruedas, dos rosas y una figura de Gaudí en forma de dragón como detalle de la visita, de manos de la consellera.

Dolors Bassa se refería durante su visita al compromiso del Gobierno catalán por estar junto a las personas que más lo necesitan, y señalaba que es un honor atender en una residencia pública a la persona más longeva de Europa. También, que contar con residencias con los servicios adecuados para los mayores es una garantía de calidad de vida, en un momento en el que cada vez es mayor la esperanza de vida, lo cual plantea nuevos retos.

En esta ocasión no pudo acompañar a Ana Vela Rubio su hija Ana, de 89 años, por cuestiones de salud. Hasta hace bien poco, Ana acudía casi a diario a visitar a su madre, ya que desde siempre mantienen una estrecha relación.  Según ha explicado Ana (hija) en muchos momentos, su madre era muy activa y ha tenido una naturaleza muy fuerte. Cordobesa, nacida en Puente Genil y modista de profesión, Ana Vela Rubio emigró en los años 40 a Barcelona, como tantas otras personas, buscando un futuro mejor; en su caso, para sus cuatro hijos, a los que sacó adelante sola.

Contaba también Ana que a su madre le gustaba una copita de vino semidulce en la comida y hacía una dieta muy normal, la de casa, comiendo de todo. El buen apetito del que siempre ha gozado y algo de temperamento son algunas de las claves que destacaba la hija de la mujer más longeva de Europa para llegar a esta edad.

En este día tampoco faltaron un grupo reducido de compañeros de agencias de noticias que fueron testigos de esta visita, pues se pretendía que fuera discreta. Queremos tener un agradecimiento especial por la sensibilidad con la que cubrieron esta visita y también unas palabras para el equipo profesional del centro que los atendió. Gracias a su testimonio, pudimos conocer mejor a esta mujer fuerte y afable, cuyo buen aspecto físico no refleja esos 115 años que el paso del tiempo le ha hecho seguir sumando y que, sin duda, es una buena muestra de los buenos cuidados y del cariño que recibe.


Machismo y adolescencia, dos ideas que no deberían ir juntas

Uno de los pensamientos que detectamos que está calando en personas adultas o en profesorado en los institutos es que “los adolescentes de ahora son muy machistas”. Desde mi experiencia como educador en prevención de violencias de género, no sabría decir si lo son más o menos que antes. Sí que podría afirmar que existen muchas relaciones machistas entre los y las adolescentes y que éstas van cambiando, mutando y sofisticándose. Por otro lado, conozco a muchas chicas y chicos con formas de relacionarse muy igualitarias y con expresiones de género positivamente no normativas. Asimismo, podría añadir que entre el profesorado también veo muchos comentarios, actitudes y discursos machistas, así como todo lo contrario. En todo caso, está claro que el machismo está muy presente en la sociedad y en la educación que reciben los y las adolescentes.

La mirada de género

Para valorar el machismo en la adolescencia debemos entenderlo en primer lugar como un problema a nivel social, sistémico. Mal que nos pese, vivimos en un modelo heteropatriarcal que sustenta el sistema socioeconómico y que rige la mayoría de normas de comportamiento que debemos seguir las personas desde el momento que nacemos y nos dicen que tenemos pene o vagina.

En segundo lugar, el machismo como construcción social que promulga la supremacía de los hombres sobre las mujeres, suele estar presente en nuestra sociedad, en nuestra construcción como personas y en cómo nos relacionamos con otras personas. Esto puede suceder en las diferentes etapas de nuestra vida y en todas las esferas (economía, estado, religión, medios de comunicación, familia, grupo de iguales, etc.).

En tercer lugar, el machismo es dinámico, sabe adaptarse a los tiempos y se expresa de diferentes formas. Esto va configurando también la percepción y el análisis sobre su articulación. Antes no veíamos cosas que ahora vemos y a la inversa…

Por tanto, quizá sería más adecuado preguntarnos: ¿cómo funciona el machismo en la adolescencia?

El machismo funciona reproduciendo los estereotipos de sexo, género y deseo. En referencia al sexo, se trataría de entender que solo existen hombres y mujeres cuando nacemos; en cuanto al género, que si naces hombre tienes que comportarte de forma masculina y si naces mujer, de forma femenina; y en el deseo, es necesario entender que todas las personas somos heterosexuales por norma. Todas las personas que se saltan esas normas sociales, reciben diferentes formas de violencia.

La etapa de la adolescencia es un momento fundamental sobre la interiorización de estas normas sociales basadas en los estereotipos machistas. Es cuando empezamos a darnos cuenta de que la forma diferencial que aprendemos niñas y niños pasa a ser desigual, es decir, que en nuestra sociedad ser chica tiene unas consecuencias diferentes a ser chico, y que estas se basan en relaciones de poder machistas. ¿Cómo se traduce esto en el día a día en los institutos?

La visualización de algunas formas de machismo

Una manera fácil de entender la reproducción de estos estereotipos que generan comportamientos machistas es visualizándolo en expresiones concretas de uso cotidiano en los institutos. Los insultos y los usos que tienen en este caso nos pueden servir de ayuda para entender de una forma explícita cómo funcionan estas desigualdades. Básicamente y resumiendo, podemos definir cuatro formas de violencias de género que es importante trabajar.

La violencia de género dirigida a las chicas a través de insultos como “puta”, “zorra”, “guarra”, etc. El uso de este insulto nos habla de la limitación de la libertad sexual de las chicas y de las consecuencias que sufren las mujeres cuando reciben algún tipo de agresión de carácter sexual. En este caso es importante relacionarlo con el funcionamiento del machismo a través de la culpabilización de las mujeres cuando son agredidas y de la limitación de la libertad de las mismas en los espacios públicos. También relacionado con esta idea podemos trabajar la educación sexual diferencial que están aprendiendo chicos y chicas: desde un falso aprendizaje basado en el tabú, a través de un modelo de sexualidad falocéntrico y coitocéntrico, hasta una represión de la sexualidad de las chicas como agentes pasivos y una sobrevaloración de la sexualidad expansiva, activa y dominante de los chicos. Además, generalmente sucede desde una visión heterosexual.

Los insultos dirigidos al constante juicio del cuerpo de las chicas: “gorda”, “plana”, “fea”, etc. Con esto hablamos de cómo el machismo funciona a través de las presiones corporales y estéticas y lleva a consecuencias tan graves como la cosificación de la mujer y la anorexia, la bulimia o los suicidios.

Con los chicos trabajamos sobre todo el tema de la homofobia exteriorizada e interiorizada. No solamente como forma de maltratar a los chicos gays, sino sobre todo como forma de relacionar unos comportamientos con ser gay y las discriminaciones que conllevan. Esto lo podemos detectar a través de insultos como “maricón”, “nenaza”, etc. Es una limitación de la libertad de expresión y de gestión de las emociones que representan debilidad. Se pueden generar consecuencias como la resolución de los problemas a través de la violencia o las conductas de riesgo como demostraciones de masculinidad. Las tasas tan elevadas de suicidios de hombres y el acoso por causa homofóbica son algunos de los efectos de estas formas de machismo hacia los chicos.

Finalmente, la violencia de género en el ámbito de la pareja y en las relaciones afectivo-sexuales. En este caso, no hablamos tanto de los insultos, sino del funcionamiento del modelo heteropatriarcal basado en la reproducción de los estereotipos de género en la pareja y en los mitos del amor romántico. Son suficientemente conocidas las consecuencias tan graves que lleva este tema como el número de mujeres asesinadas a manos de sus pareja o exparejas cada año.

La mirada educativa

Para acabar y volver a la idea principal del artículo, es importante resaltar que una mirada educativa y de prevención de las violencias de género debería ir más dirigida a preguntarnos qué condiciones y oportunidades estamos dando a los adolescentes y sobre qué modelo socio-económico estamos trabajando, empezando por el sistema educativo que les ofrecemos. Por el otro lado, deberíamos tratar a los adolescentes como personas que tienen opinión, que pueden entender y elaborar discursos propios y que, en muchos momentos, hasta tienen más razón que algunas personas adultas.

Los adolescentes son un espejo de nuestra sociedad y lo bueno es que seguramente les será menos difícil cambiar sus comportamientos machistas que los de las personas en etapa adulta. Que lo hagamos o no, será un trabajo construido conjuntamente con ellas y ellos, procurando no estigmatizarlos.

 


Pau Zabala Guitart.
Coordinador del Proyecto “Paranys de l’amor” (Las trampas del amor), talleres de prevención de relaciones machistas del Ayuntamiento de Barcelona, gestionados y dirigidos por la Fundación Salud y Comunidad (FSC). Educador de prevención.


El Proyecto Malva de FSC concluye con buena acogida las formaciones sobre perspectiva de género y drogas en Madrid y Barcelona

El pasado 26 de abril finalizó la segunda sesión del curso dirigido a profesionales del ámbito de drogas “Perspectiva de género y drogas”, en Barcelona. El Proyecto Malva de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) ha concluido también recientemente con buenos resultados de asistencia de profesionales otra formación de similares características en Madrid.

Actualmente, el Proyecto Malva está enfocado en la promoción de herramientas profesionales y buenas prácticas para incorporar la perspectiva de género en la asistencia, tratamiento y prevención del abuso de drogas. Se desarrolla a nivel estatal gracias a la financiación del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Son muchos los profesionales del ámbito de drogas que han mostrado su interés en explorar e incorporar la perspectiva de género en su práctica profesional. Este paradigma teórico y práctico requiere de una reflexión muy profunda sobre nuestro imaginario social y cultural. También, poner en cuestión ciertos aprendizajes sobre las diferencias entre hombres y mujeres, los estereotipos de género y la desigualdad, en general.

Desde el ámbito de la violencia de género se hace evidente desde hace años que cabe contar con herramientas específicas para trabajar con mujeres consumidoras. En este sentido, estas formaciones han permitido profundizar en el conocimiento y la reflexión sobre la perspectiva de género en el trabajo con drogas, así como dar a conocer estrategias que puedan aplicarse en la atención, el tratamiento y la prevención. Unas herramientas que, aplicadas al trabajo de los y las profesionales, puedan ayudar a transformar el imaginario y la práctica sexista.

Los objetivos de la formación celebrada en Barcelona durante los días 19 y 26 de abril han sido situar el marco teórico y proporcionar algunas herramientas de análisis de la realidad bajo la perspectiva de género; analizar la realidad de los servicios de atención y tratamiento desde la perspectiva de género e identificar los principales retos. También, reflexionar sobre la perspectiva de género en el ámbito preventivo y presentar nuevas propuestas de intervención bajo este paradigma.

En estas formaciones se han abordado aspectos tan interesantes como los retos en la incorporación de la perspectiva de género y la detección de la violencia machista en los servicios de atención y tratamiento del abuso de drogas.

Cabe señalar también que en este último curso, celebrado en Barcelona, han participado como formadores Maite Tudela, directora del Área de Adicciones, Género y Familia de FSC; Otger Amatller, responsable de Prevención de nuestra entidad; Ana Burgos, coordinadora del Proyecto Malva, y Alicia Salamanca, directora del Espai Ariadna de FSC.

Por otra parte, destacar también la buena acogida. A esta última formación han asistido alrededor de 35 profesionales del ámbito de las drogodependencias, interesados/as en incorporar la perspectiva de género en su trabajo.

Los profesionales asistentes a las formaciones del Proyecto Malva en Madrid y Barcelona han mostrado algunas dificultades a la hora de poder incorporar la perspectiva de género a su trabajo, debido a las rígidas estructuras en muchos servicios y resistencias ante los cambios.

También, han expresado que persisten ciertas dificultades a la hora de conseguir que la perspectiva de género sea vista como algo más que una moda. El reto, según el equipo del Proyecto Malva, está en lograr que su incorporación en los proyectos de salud y drogas se perciba como una necesidad, acorde a las relaciones no igualitarias que aún persisten en nuestra realidad social.


La importancia de la "protección digital" de las mujeres e hijos/as que sufren violencia de género

Las nuevas tecnologías, las redes sociales, y el mundo virtual nos permiten estar conectados con el resto, estemos donde estemos, a cualquier hora y en cualquier momento. Quién no ha buscado y encontrado antiguas amistades a través de Facebook?, ¿quién no tiene grupos de Whatsapp con antiguas amistades, con los padres y madres de la escuela de los hijos e hijas, etc.?

Las redes sociales nos han acercado virtualmente a familiares, amigos y amigas con los que hubiéramos acabado perdiendo el contacto por muchos motivos, entre ellos la distancia. Y no sólo eso, sino que nos permiten estar al corriente de sus vidas, y participar virtualmente.

Se nos ha abierto un nuevo mundo, con nuevos estilos comunicativos y relacionales, sobre los que se está debatiendo mucho en cuanto a los usos, pros y contras, etc. Donde queremos hacer hincapié es en cómo las nuevas tecnologías se convierten en nuevos verdugos para aquellas mujeres/madres que han sufrido situaciones de violencia machista. Verdugos porque se convierten en nuevas herramientas de localización y acercamiento a las víctimas por parte de los agresores.

Aquellas mujeres y sus hijos e hijas, que han vivido situaciones de violencia machista y se han visto obligadas a dejarlo todo (familiares, amistades, lugares de trabajo, etc.) para protegerse, buscando protección en espacios residenciales como los servicios de acogida, pierden incluso la libertad de poder relacionarse a través de las redes. Para estas mujeres las redes se convierten en verdaderas trampas, ya que pueden facilitar a los agresores aquella información necesaria para localizarlas.

Desde los servicios de acogidas para mujeres víctimas violencia machista de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), conscientes de la peligrosidad de las redes y la necesidad de protección de las mujeres acogidas así como sus hijos e hijas, junto con los equipos de atención a la víctima de los Mossos, organizamos unas charlas informativas sobre los peligros de las redes y las nuevas tecnologías, dirigidas tanto a las usuarias de los servicios como a los profesionales.

Con las mujeres es importante hacer un buen trabajo de concienciación sobre la facilidad de localización a través de las redes, incluso habiendo cambiado los nombres y las características de los perfiles de las diferentes aplicaciones. En general, se desconocen las medidas de privacidad, no se actualizan, no se cambian las contraseñas con asiduidad, no se es consciente de hasta dónde puede llegar un "like", etc. Igualmente es importante que los técnicos y técnicas que trabajamos con estas mujeres podamos transmitirles la importancia de protegerse de este mundo virtual y enseñar cómo hacerlo.

Nuevamente son las mujeres las que tienen que dejar de utilizar los dispositivos digitales o limitar su uso, las que deben privarse de relacionarse virtualmente con familiares y amistades, y no sólo ellas sino sus hijos e hijas pre adolescentes y adolescentes, grandes consumidores de tecnología.

Romper íntegramente con el pasado es muy difícil, sobre todo para los jóvenes, que dejan atrás una vida de la que no quieren desprenderse tan fácilmente. Por lo tanto, les es muy difícil asumir que el blindaje virtual es vital para evitar que el agresor de la familia los localice. Les cuesta mucho entender y aceptar que las medidas de protección digital no deben ser por un tiempo concreto (por ejemplo, durante la estancia en los recursos residenciales), sino que son medidas que deberán mantener a lo largo de tiempo. La realidad de su autoprotección pasa por mantenerse al margen de la digitalidad cotidiana, como por ejemplo "colgar" fotografías de espacios y entornos diarios tales como la escuela, rincones emblemáticos de la ciudad donde residen, etc. que puedan dar pistas sobre dónde viven.

Desafortunadamente, las mujeres y madres víctimas de violencia machista y sus hijos e hijas, a pesar de los esfuerzos de recuperación de la violencia vivida, seguirán debiendo preservar su intimidad y privacidad evitando la participación activa en las redes sociales tan plenamente integradas en las nuestras vidas.


Disfrutando del zapateado flamenco en una clase magistral impartida en el servicio asistencial “Valle del Roncal” gestionado por FSC

Recientemente, los usuarios/as de este centro situado en Pamplona gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC), el Grupo Lagunduz y la Fundación Maresme para Personas con Disminución Psíquica, han recibido una clase de flamenco de mano de la profesora de danza española Blanca Carabantes de la Escuela de Danza de Navarra. Una clase que ha contado con una gran acogida por parte de los asistentes.

 El centro “Valle del Roncal” es un servicio de titularidad pública, dependiente de la Agencia Navarra de Desarrollo y Autonomía de la Personas (Gobierno de Navarra), que acoge a personas con discapacidad intelectual.

A finales del pasado mes de marzo, contamos con la visita de la profesora de danza española Blanca Carabantes que impartió una clase llena de color y ritmo, al ser conocedora de la gran afición de algunos usuarios/as por el flamenco.

Desde el primer momento, captó la atención de los 15 usuarios/as que acudieron a la clase, al mostrar unos zapatos llenos de lunares, que al parecer, según las impresiones de los participantes, resultaron ser “mágicos”.

“Y así lo demostraron con el primer zapateado. Blanca supo adaptar su clase para que todos pudiésemos acceder a los ritmos básicos de flamenco. Al compás de sus pies, íbamos dando palmas, haciendo giros de muñecas y alternado movimientos de brazos”, nos trasladan desde el servicio.

Por fin, llegó el momento del zapateado, parte fundamental de todo baile flamenco y muy esperado por los asistentes. Según hemos podido saber, la profesora se quedó asombrada del arte y ritmo que le puso alguna alumna a este momento. Después enseñó al grupo unas auténticas castañuelas flamencas que fueron uno de los elementos que más gustaron y que además pudieron ir probando todos los asistentes, movidos por la curiosidad.

Casi sin darse cuenta, pasó el tiempo de la clase y llegaron los abrazos espontáneos de agradecimiento y la promesa de volver a repetir esta experiencia en un futuro próximo.

Queremos agradecer a la profesora Blanca Carabantes esta colaboración, por haber sacado lo mejor de nuestros usuarios/as en esta clase y, sobre todo, por hacerles disfrutar de momentos mágicos que nunca olvidarán.


La Residencia y Centro de Día "Infanta Elena" gestionada por FSC acoge una actuación de la asociación "Música sin Barreras"

Recientemente, hemos contado en este servicio, ubicado en Cordovilla (Galar), con la participación de la asociación “Música sin Barreras” que nos ha ofrecido una animada actuación musical. El servicio está gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC), el Grupo Lagunduz y la Fundación Maresme para Personas con Disminución Psíquica.

La asociación “Música sin Barreras” es una asociación sin ánimo de lucro que nació en Pamplona a finales del año 2007 de la mano de un grupo de estudiantes. La idea surgió a partir de la actividad de voluntariado que venían desarrollando estos estudiantes en una residencia de personas con parálisis cerebral por y para la integración social de colectivos con discapacidad física e intelectual.

Entre los valores de esta asociación, destacan el amor y el respeto como ejes principales; la solidaridad y la empatía con las personas con discapacidad; y el compromiso para creer que formar parte de un mundo mejor es posible. Para ello utiliza la música, como herramienta para la integración de personas con discapacidad física e intelectual.

Los componentes de la asociación “Música sin Barreras” consiguieron que las personas usuarias del centro “Infanta Elena” pasaran un día diferente, cantando y bailando las canciones de Nino Bravo, coreando la famosa canción de “Chiquitita” de Abba, disfrutando también de las canciones más exitosas de los años 70, tales como “Eva Mª se fue” y “Un rayo de sol” del grupo Fórmula V.

Cabe señalar que en el año 2010, la asociación comenzó a colaborar con diferentes residencias de personas mayores, centros de personas con discapacidad, colegios… con el objetivo de aumentar el número de festivales y actuaciones en ellos. De esta manera, en el año 2012, la Asociación Navarra en favor de personas con discapacidad intelectual (ANFAS) empezó a tomar parte del proyecto iniciando una actividad de ocio musical, en colaboración con la asociación “Música sin Barreras”. Fue tal el éxito del proyecto que tuvieron que formarse dos grupos, uno de adultos y otro de niños y jóvenes, que realizan su labor de forma separada pero siempre coordinada.

Actualmente, la asociación “Música sin Barreras” sigue organizando actuaciones en colaboración con diferentes colectivos y centros. Se ha demostrado que los beneficios de la música en personas con discapacidad física e intelectual son muchos. Entre otros, fomenta la capacidad de expresión en estas personas y hace posible una mejor comunicación, además de favorecer la apertura emocional en ellas.

Según nos trasladan desde el centro “Infanta Elena”, la asociación “Música sin barreras”, y los colaboradores de la asociación ANFAS, consiguieron transmitir su alegría y entusiasmo por la música a las personas usuarias del centro, “por lo que, por nuestra parte, no nos queda más que agradecerles su actuación desinteresada en nombre de todos los presentes e invitarles a seguir apostando por su importante labor social”.

La tarde culminó con un aperitivo en el que todas las personas presentes pudieron compartir un rato muy agradable e intercambiaron impresiones sobre las distintas actuaciones.


Colorido y creatividad en la fiesta del Carnaval del centro "Valle del Roncal" gestionado por la Fundación Salud y Comunidad

Desde finales del pasado año, la Fundación Salud y Comunidad (FSC), el Grupo Lagunduz y la Fundación Maresme para Personas con Disminución Psíquica gestionan este servicio asistencial en Pamplona que acoge a personas con discapacidad intelectual. El servicio pertenece a la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas del Gobierno de Navarra. Recientemente ha celebrado la fiesta del Carnaval, con gran participación por parte de los usuarios/as del centro.

Según hemos podido saber, cada unidad residencial elaboró sus propios diseños a partir de la temática común del bosque. Además, se organizó un concurso interno en el que resultó ganadora la unidad Urbasa, en la que nos sorprendieron con originales disfraces de búhos.

En la unidad Andía optaron por disfrazarse de mariquitas, la unidad Alaiz se vistió de arco iris llenando de infinidad de colores el salón de actos. Por su parte, la unidad Aralar se decantó por atrevidos trajes de gnomos; la unidad Leyre se convirtió por un momento en un jardín de flores, y el Centro de Día decidió participar con divertidos disfraces de abejas.

Durante días los usuarios/as de este servicio estuvieron más que atareados realizando sus disfraces (20 por cada unidad) con materiales y diseños sencillos, pero que resultaron muy imaginativos y coloridos.

El día comenzó con un desfile celebrado en la Sala Polivalente del centro por parte de cada unidad, que exhibió sus trajes ante el público y un jurado compuesto por un familiar, personal en prácticas y la psicóloga del centro. La puesta en escena con el desfile de disfraces y el aperitivo que le siguió, se prolongó a lo largo de toda la mañana y tampoco faltó el baile.

En cuanto a los criterios del jurado para elegir como ganadora la unidad Urbasa, se valoró el ingenio del diseño de los disfraces de búhos. También fue decisiva la expresividad de los participantes a la hora de desfilar y como premio recibieron una suculenta tarta de chocolate que disfrutaron enormemente.

Desde hace algunos años, el día de Carnaval es uno de los más esperados del calendario de fiestas que se celebran en el centro “Valle del Roncal” y en el que participan con gran ilusión los usuarios/as del servicio.

La actividad, que se celebra todos los años, fomenta la socialización y tiene otros importantes beneficios terapéuticos en los usuarios/as a nivel físico, funcional y psicológico, mejorando su autoestima y estado de ánimo. 

Según nos trasladan desde el servicio, ya están pensando en nuevas y sorprendentes propuestas para el próximo año.


Las agresiones sexuales en las fiestas son cosa del sexismo facilitado por el alcohol, pero no de la burundanga

El Observatorio Cualitativo sobre la relación entre el consumo de drogas y los abusos sexuales en contextos de ocio nocturno está financiado por el Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD) del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. En el marco de la jornada "Violencias sexuales, fiestas mayores y medios de comunicación", celebrada hoy en el Espacio Francesca Bonnemaison en Barcelona, la Fundación Salud y Comunidad (FSC) ha presentado el informe de resultados 2015/2016 de este Observatorio.

El proyecto, iniciado en el año 2013, se enmarca en una línea de prevención y reducción de riesgos y se desarrolla en Cataluña, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana, y sitúa la perspectiva de género en el eje central del análisis. Este tercer informe ha seguido apostando principalmente por la metodología cualitativa, con el fin de facilitar la comprensión de las creencias, actitudes, motivaciones y comportamientos que se dan entre los y las jóvenes sobre el consumo de drogas, la sexualidad y las violencias sexuales, a partir de sus propios relatos y desde sus perspectivas.

El informe parte de que la violencia sexual es uno de los principales riesgos que las mujeres tienen cuando salen de fiesta y que, por las particularidades de estos contextos, estos riesgos no son suficientemente percibidos y combatidos. Por ello, se apuesta por la desnormalización de estas violencias, su identificación y visibilización y la creación de estrategias para erradicarlas.

Algunas de las principales cuestiones que se destacan en este informe, que se han puesto de manifiesto durante la jornada, son:

  • La sobredimensión de la “sumisión química” premeditada y de la “burundanga”: sin negar la existencia de este tipo de violencia sexual, el foco mediático que acarrea la “sumisión química” puede incidir en la idea de que la violencia sexual realmente grave es la que se ejerce contra mujeres que de ninguna manera se pueden defender. Sin embargo, todas las formas y canales de ejercicio de las violencias sexuales son graves y han de ser erradicadas.
  • El alcohol sigue siendo la sustancia más presente en las situaciones de agresión sexual: el alcohol y otras drogas son sustancias que despiertan el sexismo latente, un disparador y facilitador, pero nunca la causa única de la violencia. Además, el consumo de alcohol y otras drogas por parte de las mujeres es mayoritariamente voluntario, hecho que posteriormente juega un papel clave en la injusta responsabilización y culpabilización de las víctimas.
  • El binomio premeditado/oportunista: estas categorías fueron propuestas por el Consejo de Europa para diferenciar las situaciones de “sumisión química”. Las premeditadas serían aquellas en las cuales el agresor de forma intencionada proporciona una sustancia narcótica o desinhibidora a la víctima y las oportunistas aquellas que incluyen las agresiones sexuales que se producen con una persona prácticamente inconsciente, a causa de un consumo voluntario de sustancias. Consideramos que es una manera práctica pero simplista de abordar una realidad más compleja, ya que en la mayoría de los casos el oportunismo no está exento de premeditación.
  • Identificarse como víctima: de la normalización de las mujeres a la hipersensibilidad de los hombres: cuando se pregunta sobre el hecho de haber sido víctima de violencias sexuales en el ocio nocturno, en algunos casos los resultados de las mujeres y de los hombres no están tan alejados. Este hecho tiene que ver con dos factores: 1) con el elevado grado de normalización de la violencia sexual en estos espacios, por lo cual muchas veces no es identificada, ya que forma parte de la cotidianidad del ocio nocturno; 2) los hombres son mucho más sensibles a las violencias sexuales porque las viven con mucha menor frecuencia y cualquier forma de acoso sexual es rápidamente identificada como violencia.
  • Agresores fantasma: por una parte, tenemos   abundantes  relatos   de  mujeres  que    explican haber vivido experiencias de violencia sexual y, por otra, nos  encontramos con una casi totalidad de relatos de hombres que aseguran no haber acosado nunca o agredido sexualmente a ninguna mujer. Bajo nuestro punto de vista, la explicación más plausible es que los hombres o no la identifican o no se identifican a sí mismos con estas dinámicas.
  • Sexo consentido/sexo deseado: algunos de los relatos de las mujeres participantes de nuestro trabajo de campo hacen referencia al hecho de mantener relaciones sexuales consentidas, pero realmente no deseadas. Para construir una cultura sexual libre, segura y saludable, nos parece clave que, más allá de que el sexo requiera del consentimiento de las dos partes, sea también deseado. Es decir, que se pueda desmantelar el mandato de género que señala que las mujeres no pueden decir que no, o que no tienen que frustrar las expectativas o necesidades del otro.
  • Efecto Sanfermines: las campañas realizadas desde la Administración durante los Sanfermines han dado impulso a este debate durante otras fiestas. El reto es dar el salto ahora al ocio nocturno comercial que es el espacio en el cual generalmente las personas salen a lo largo del año.

Frente a esto, se observa una tendencia a situar la responsabilidad de las agresiones en el consumo previo, como si el detonante de la violencia sexual fuera la sustancia, dejando de lado la responsabilidad de los agresores en el ejercicio de estas conductas. La violencia sexual encuentra sus raíces en el sexismo.

Como propuestas de acciones de prevención e intervenciones, en este informe se destaca la importancia de que las administraciones generen campañas y protocolos de calidad y trabajen conjuntamente con los medios de comunicación para que aporten una información rigurosa y contrastada. También, implicar al sector privado del ocio nocturno e interpelar a las personas que agreden y a las que son testigos de estas escenas: a problemas colectivos, respuestas colectivas.


Los pisos terapéuticos de la Fundación Salud y Comunidad participan en la Calçotada del Barri Guinardó en Barcelona

Recientemente, hemos colaborado en la iniciativa propuesta por la comisión del barrio del Guinardó de hacer una calçotada, a través de la participación de usuarios/as de estos pisos que han colaborado como voluntarios en la preparación y puesta en marcha de la actividad. Esta relación con el entorno es muy beneficiosa para las personas que han decidido iniciar una vida sin consumir drogas.

Las drogas interfieren en muchas ocasiones en la relación con el entorno. De ahí la importancia de actividades como esta que ha logrado generar ilusión e implicación en los usuarios/as de los dos pisos terapéuticos de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en Barcelona, en un intercambio enriquecedor con el barrio.

“Esta relación con el entorno es muy importante para las personas con problemas de adicción, ya que a lo largo de su historia de consumo no han generado este tipo de vínculos sanos con la comunidad. Más bien al contrario, su entorno más cercano ha acabado volviéndose peligroso y un lugar del que deben alejarse por su bienestar emocional”, señala Gemma Maudes, responsable de los pisos terapéuticos de FSC.

El evento, organizado por la Coordinadora de Entidades del Guinardó para recoger fondos para la Fiesta Mayor, se celebró frente al mercado del Guinardó. “Allí tuvimos la oportunidad de conocer a algunos vecinos/as y de trabajar conjuntamente con ellos; fue una actividad con un marcado carácter altruista y con un efecto muy beneficioso en los usuarios/as del piso por esta solidaridad que también generó en ellos”, afirma Gemma Maudes.

Este tipo de iniciativas suponen un paso más para la vida en abstinencia. Por otro lado, es también desestigmatizador que los vecinos del barrio puedan colaborar estrechamente con personas que están en un proceso de deshabituación de las drogas. Ello genera una conciencia mucho más positiva y realista de las personas con esta problemática.

“En vez de ver a las personas con adicciones como parte de un problema que no pertenece a la sociedad sino al individuo y al que hay que apartar, el hecho de integrarlos en las dinámicas de la sociedad más cotidiana, se vuelve parte de la solución, además de ayudar a rebajar el miedo por ambas partes”, mantiene la responsable de los pisos terapéuticos de FSC.

Esperamos poder seguir colaborando en iniciativas como esta para seguir fortaleciendo un vínculo saludable entre los usuarios/as de los pisos terapéuticos de la Fundación Salud y Comunidad y su entorno más cercano.


La Fundación Salud y Comunidad renueva la gestión de la Unidad Dependiente de Inserción Social Baix Llobregat

Recientemente se nos ha comunicado la adjudicación de este recurso, ubicado en Cornellà de Llobregat (Barcelona), tras presentarnos a la oferta de contratación pública del Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña. Ello nos permite seguir ofreciendo nuestros servicios a las personas que se encuentran en tercer grado penitenciario y residen o trabajan en la zona del Baix Llobregat, tal y como llevamos haciendo desde el 2015.

Esta unidad ofrece un servicio residencial y de apoyo a la inserción social de los usuarios/as que participan en este programa y que cuentan con trabajo y/o residencia en las comarcas del Baix Llobregat y alrededores. El recurso cuenta con una capacidad para 12 personas y otras 10 en programa de seguimiento.

El trabajo colaborativo y las sinergias con el Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña, nos permiten ofrecer una atención individualizada en este servicio, implicando a la comunidad. De esta forma, se consigue reducir el nivel de reincidencia delictiva.

El acompañamiento profesional en este periodo de transición de régimen cerrado desde la institución a la libertad definitiva, es un elemento clave para promover el cambio y la integración de las personas atendidas. Es por ello que, a través de esta unidad, se desarrolla un programa de intervención socioeducativa, que incluye tutorías y seguimientos individualizados, cuyo objetivo es lograr la estabilidad laboral de las personas que participan en el mismo.