Lidia Gómez tiene 51 años y es desde hace 4 años, junto a su hija, una de las familias participantes en el Programa de Acogimiento Familiar Temporal (ACOFAMT) para menores tutelados de la Dirección General de Familias y protección de menores del Gobierno de Murcia. El programa proporciona de forma inmediata un contexto de protección y atención al niño/a, al tiempo que se inicia una valoración para determinar la medida y recurso de protección más adecuado y prioritariamente, el retorno con su familia de origen. La Fundación Salud y Comunidad (FSC) dirige y gestiona este programa desde hace 3 años.

– ¿Cuáles son tus circunstancias y en qué momento te encuentras en el programa de acogimiento familiar temporal?

En mi caso, soy divorciada y tengo una hija de 19 años que estudia fuera de casa, si bien viene muy a menudo. Formamos parte del programa ACOFAMT desde hace 4 años, hasta el momento hemos tenido 5 menores en acogimiento familiar. En la actualidad, concretamente desde hace 2 meses, tenemos en casa a un niño de 6 años. Estamos en un momento bueno, ya que el niño ha empezado a coger confianza con nosotras.

– Con esta experiencia de haber acogido temporalmente a 5 menores, ¿qué destacarías en general de la experiencia de acogimiento familiar?

Es una forma de vida, una elección vital muy enriquecedora. Antes de entrar a formar parte de este programa, estudié muy bien los diferentes programas y este es el que mejor vi que se adaptaba a lo que yo quería, entre otros motivos, por el asesoramiento técnico de extraordinario valor que recibimos del equipo profesional. Este apoyo nos hace sentirnos muy respaldados.

La experiencia hasta el momento ha sido tan buena que si puedo no lo dejaré nunca… Me gustaría estar siempre en el programa ACOFAMT, hasta que las fuerzas me acompañen… En todo este tiempo, ha habido momentos muy buenos y otros no tan buenos, pero la experiencia en su conjunto sobradamente compensa.

– ¿Cómo ha sido/es la convivencia de los menores en acogimiento temporal con tu hija biológica y en general el proceso de adaptación de ella a esta nueva circunstancia familiar?

Esperé a que mi hija tuviera 15 años para que contara con la suficiente madurez para entender que este era mi deseo. Para mí era muy importante que ella estuviera preparada y a día de hoy, puedo decir que esta experiencia le ha aportado muchísimo, le ha enseñado que la vida no es gratuita y que lo habitual no es siempre una situación familiar normalizada, por lo que ha sido muy interesante que conozca otras realidades para su propio desarrollo personal.

En cuanto a la convivencia de los menores en acogimiento temporal con mi hija biológica, su figura para ellos/as es muy importante. Es una niña muy alegre, responsable, buena estudiante, está estudiando Medicina en Valencia, y los menores la tienen como referente. Más de una vez me han dicho: “Me gustaría ser como Lidia”. Esto me enorgullece.

– ¿Cuáles consideras que son los beneficios más importantes del acogimiento familiar para los menores?

Los beneficios son muchísimos porque son menores que no tienen hábitos de higiene, alimentación… que en general no saben comportarse ni identificar y expresar sus emociones, por lo que hay que realizar toda esta labor de educación emocional con ellos/as, contando para ello con el apoyo del equipo profesional del proyecto.

Por otra parte, son niños/as que no han tenido atención y a nivel de desarrollo psicomotriz también tienen sus carencias. En muchas ocasiones, son menores que vienen muy dañados, que han recibido malos tratos o con situaciones familiares conflictivas.

En el caso del menor que tenemos en acogimiento familiar temporal ahora, cuando vino no sabía apenas hablar, ni comer solo, no había ido al colegio… Ahora está cursando 1º de Primaria.

 – ¿Y qué os están aportando a vosotras estas experiencias como familia monoparental acogedora?

Nos ha hecho ser más empáticas y nuestra escala de valores se ha posicionado de otra forma; damos mayor importancia a lo que tenemos. Creo que, en general, las personas somos muy egocéntricas y egoístas, y una experiencia así te hace entender que nosotros/as no somos tan importantes. En cambio, esta experiencia te hace ver la vida con los ojos de un niño, hace que retornen las ilusiones de la infancia…

Por otra parte, tenemos la suerte de contar con una familia muy unida, en la que todos se implican y contamos también con este apoyo por parte de la familia extensa, lo cual también es un elemento a favor. La experiencia es buena para todos/as.

– ¿Cómo soléis vivir la despedida de estos menores en acogimiento familiar?

La despedida se trabaja previamente. La vivimos bien porque desde el primer momento sabemos, y así se lo trasladamos a los menores, que tienen la mejor familia del mundo (la biológica) y que también la necesitan y ellos/as saben que es así. Deben irse contentos/as con su familia de origen porque necesitan esta estabilidad, saben que el acogimiento familiar es por un tiempo.

– ¿Cómo se refuerza este hecho para -llegado el momento- estar preparados/as para la despedida?

Pues, por ejemplo, a través de técnicas, como contar desde el primer momento con una “caja de recuerdos”, es algo que les gusta mucho. En ella pueden guardar desde una invitación a una fiesta de cumpleaños, una piedra que hayan cogido en algún viaje…

No obstante, ante cualquier circunstancia, las familias tenemos un cometido y el equipo profesional del proyecto otro, al que derivamos las cuestiones que a veces nos cuesta entender, ya que los técnicos/as las contextualizan y nos ofrecen las mejores respuestas, sea en el momento de la despedida o en otros que nos pueda costar más asimilar. En este sentido, se recibe mucha atención por parte del programa.

– Parece ser que suele haber un cierto respeto a ser familia acogedora de un menor de 6 a 18 años… ¿a qué crees que se debe?, ¿lo consideras infundado?

Sí, es infundado porque hay un miedo a lo desconocido y a sufrir, pero ello se debe a la desinformación, a la poca difusión de lo que verdaderamente es un programa de estas características, por lo que animo a las personas que tengan alguna inquietud a informarse de primera mano con los técnicos/as del propio proyecto.

– En este sentido, hay que destacar la importancia del programa de formación del proyecto, dirigido a las familias interesadas…

Sí, recientemente, el 3 de octubre, se ha puesto en marcha en Murcia con muy buena acogida un curso de 4 sesiones que finalizará el próximo 24 de octubre. Siempre se intentan dar facilidades para que las familias puedan asistir.

– Háblanos un poco más de este programa de formación…

Esta formación tiene como objetivo abordar las diferentes fases en las que se desarrolla el acogimiento, desde el momento inicial en el que se inicia la convivencia hasta el final y despedida.

Durante la misma, se abordan las necesidades de todas las personas implicadas en el acogimiento familiar: el niño/a, su familia de origen, la propia familia de acogida y el equipo técnico del proyecto. En esta formación se trata de conocer experiencias que, en la medida de lo posible, se asemejen a la realidad del acogimiento.

Además, el equipo profesional que imparte la formación es el propio del proyecto, intervienen como formadoras las psicólogas del programa, la trabajadora social y el educador social del programa.

– Con el interés además de poder recibir una formación sin compromiso…

Efectivamente, al final de la misma, cada persona puede decidir si le encaja el programa y quiere seguir en el proceso, o no, con total libertad de elección.

– Sería interesante ofrecer a las familias interesadas un teléfono de contacto y un correo electrónico, dado que se realizan formaciones continuas de estas mismas características.

Sí, pueden contactar con el teléfono 968 200400 o por correo electrónico: acofamt@utelagunduzfsyc.org, y se les ofrecerá toda la información.

– Otro punto interesante del programa es que la Administración ofrece a las familias acogedoras una buena ayuda económica, para el cuidado y manutención de los menores acogidos.

Sí, el acogimiento temporal tiene una compensación económica que viene recogida y modificada por una orden de la Consejería de Trabajo y Política Social de la Región de Murcia. Se trata de 1.400 euros al mes, lo cual supone una buena ayuda.

– A grosso modo, ¿cuáles son los requisitos y condiciones que han de reunir las familias acogedoras en este programa?

No hay un perfil como tal, cada niño/a necesita un perfil de familia, por lo que todas las opciones familiares pueden ser válidas, siempre que se cuente con una estabilidad emocional en el hogar, ingresos, tiempo de dedicación y tener una habitación disponible en casa para el menor. Además de ofrecerle tranquilidad, amor, respeto… Esto es fundamental.

– ¿Con qué momento o momento más bonito te quedas de estas experiencias de acogimiento familiar?

Son tantos que es difícil quedarse con uno o varios momentos… Me quedaría con sus caras durante la primera Navidad, con sus caras al ver su primer pastel de cumpleaños, con el abrazo tirándose a tu cuello y diciéndote “te quiero millones”… Son maravillosos momentos.

– Para finalizar, ¿qué le dirías a una persona que después de leer tu entrevista se está planteando ser familia acogedora?

Principalmente, le animaría a que se informara, una vez recibida la formación, como decía, siempre puede decidir si quiere estar o no en el programa. Formar parte del mismo es algo muy serio y debe haber un verdadero compromiso por parte de la familia acogedora. Pero lo que siempre se ha de tener muy presente es que es una experiencia preciosa en la que todos/as salimos ganando.

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