Entrevista a Rocío Campos, estudiante de prácticas del Grado de Trabajo Social en la Residencia “Las Fuentes” de Zaragoza

Rocío Campos López, de 22 años y procedente de Molina de Aragón (Guadalajara), está realizando sus prácticas del último curso del Grado de Trabajo Social en la Residencia y Centro de Día “Las Fuentes” de Zaragoza, gestionada y dirigida por la Fundación Salud y Comunidad (FSC). Las prácticas tienen una duración de cuatro meses, tiempo en el que está realizando tareas acordes con su perfil académico, tutorizadas por Isabel Ortega, trabajadora social del servicio.

– Rocío, ¿por qué decidiste estudiar Trabajo Social?Decidí estudiar esta carrera porque desde siempre me ha gustado mucho ayudar a las personas que lo necesitan y me considero una persona altruista y muy empática con los demás.

Me gusta pensar que, gracias a la labor que realizamos en esta profesión, podemos influir de manera positiva en la vida de las personas que realmente lo necesitan.

También quiero señalar que, estudiando esta carrera, me he dado cuenta de que realmente me gusta el trabajo social. En un futuro espero dedicarme a ello.

– ¿Qué significa para ti el trabajo social?

Me gusta destacar la definición global, adoptada en el año 2000, dado que para mí comprende el “todo” de la profesión:

“El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar”.

Por otra parte, considero que es una disciplina que se basa en las personas y en su bienestar; en concreto, en los problemas sociales tanto a nivel individual, grupal como comunitario. Esto es muy importante, si bien desde mi punto de vista. considero que no es una profesión tan valorada en España como en otros países. A todo esto, debemos sumar que “El trabajo social necesita explicarse” y las ciencias sociales siempre parece que han sido “menos valoradas”.

– ¿A qué especialidad de trabajo social te gustaría dedicarte y por qué?

Trabajo social es una disciplina que tiene varias especialidades profesionales, como por ejemplo: tercera edad, salud mental, mediación familiar, igualdad de género… así como múltiples campos de actuación: servicios sociales comunitarios y/o especializados, intervención familiar, menores, víctimas de violencia de género, fundaciones, asociaciones… etc.

En mi caso, desde que empecé a estudiar, me ha llamado siempre mucho la atención los ámbitos de salud mental y personas mayores. Siempre he tenido muy claro que quería especializarme en salud mental, aunque ahora que estoy realizando las prácticas en una residencia de mayores, ha cambiado un poco mi percepción.

– ¿Sí?, ¿en qué sentido?, ¿qué es lo que has descubierto haciendo las prácticas en un centro de mayores?

Me he dado cuenta de que me gusta mucho este tipo de servicios en los que se ayuda a personas mayores dependientes y, por consiguiente, a sus familias. El trabajo que se realiza desde el trabajo social en estos centros lo veo muy interesante y en un futuro, me veo ejerciendo en este ámbito.

Cuando acabe la carrera, me gustaría poder conocer desde cerca el trabajo que se realiza en mi ámbito académico en instituciones de salud mental para, de esta forma, poder saber cuál de las dos especialidades me gusta más, salud mental o mayores.

– ¿Por qué elegiste hacer las prácticas en Residencia y Centro de Día “Las Fuentes” de Zaragoza?

Elegí este centro porque estaba dentro de mis primeras opciones para hacer las prácticas por sus características en general, veo que ha sido una buena elección.

Además, realizando estas prácticas, he recordado la conexión especial que he tenido desde pequeña con mis abuelos, en mi caso me he involucrado mucho en ayudarles siempre que lo necesitaban. Mi abuela siempre me decía que se me daba muy bien ayudar a las personas y que cuando fuera mayor me tenía que dedicar a eso.

– ¿Qué es lo que más te ha gustado hasta la fecha de tus prácticas?

Hasta el día de hoy, todas las funciones que he realizado con Isabel Ortega, trabajadora social del centro, me han gustado y me han parecido interesantes. Hasta el momento, no hay nada que no me haya gustado o “me haya gustado menos”. Sí que me han resultado más complejos aquellos casos en los que los usuarios/as y/o su familia, han expresado sentimientos de ansiedad, rabia, enfado y/o alteraciones de conducta debido a la propia enfermedad del usuario/a.

Pero, en general, la experiencia está siendo buena, tanto es así que me planteo ser voluntaria del servicio.

– También es muy buena opción, ¿y qué te anima a ello?

Concretamente, el interés de las actividades en las que participan los voluntarios/as que he podido conocer. Son actividades en las que las personas usuarias del centro disfrutan mucho. Además, veo que toda la ayuda que pueda recibir el equipo profesional del centro en este sentido, va a ser muy valorada.

– Además, sabemos que el 5 de diciembre celebraréis el día Internacional del Voluntariado, junto con el voluntariado del Hogar y Centro de Día “San José” de Zaragoza, gestionado también por FSC. ¿Nos podrías adelantar algo?

Sí, así es, se realizará un acto con todos los voluntarios/as de ambos centros. Estamos en plenos preparativos, con mucha ilusión puesta en este acto, dada la buena experiencia anterior cuando se celebró un evento de estas características.

-¿Te gustaría añadir algo más en esta entrevista?

Sí, señalar que, en el día a día de la profesión, me estoy dando cuenta de que muchísimas personas, e incluso compañeros/as de prácticas de otras disciplinas, no saben qué es el trabajo social. Este hecho me llama muchísimo la atención.

Al respecto, decir que entre todos/as debemos visibilizar una “profesión invisible”, que paradójicamente siempre está en boca de todos los discursos políticos. Por otra parte, debemos luchar por un Sistema Público de Servicios Sociales más fuerte de lo que es.

Está en manos de todos nosotros/as el darnos a conocer y valorarnos aún más. Hay que dar la cara en esta apasionante profesión y no mirar hacia atrás, si acaso para tomar impulso.

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