La psicóloga ecuatoriana Karina T. Proaño, especializada en el ámbito de las adicciones, y actualmente estudiante del Máster en Drogodependencias en la Universitat de Barcelona (UB), comparte en esta entrevista su experiencia realizando prácticas en “La Crisàlide”, servicio dirigido a personas que están realizando un proceso de deshabituación de una adicción, en el que se llevan a cabo actividades terapéuticas, ocupacionales y educativas. Karina T. descubrió su vocación por acompañar a personas con adicciones desde sus últimos años universitarios, una labor que ha desarrollado a través de voluntariados y diferentes experiencias profesionales.
– Hola Karina, gracias por dedicarnos este tiempo. Para empezar, ¿puedes contarnos en qué consisten tus prácticas y cómo llegaste a ellas?
Las prácticas consisten, principalmente, en conocer de cerca el funcionamiento y los servicios que ofrece “La Crisàlide”, servicio gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en Barcelona. Es el caso de la terapia ocupacional y los distintos grupos de acompañamiento que se realizan en el recurso.
Comencé las prácticas a finales de marzo y las finalizaré a finales de junio, completando un total de 300 horas de formación. Esta oportunidad ha sido posible gracias al vínculo de colaboración que la Fundación Salud y Comunidad (FSC) mantiene con el Máster en Drogodependencias de la UB, facilitando espacios de formación práctica para el alumnado.
– ¿Cuál fue tu primera impresión al integrarte en el equipo y en el entorno profesional?
El equipo de trabajo es muy profesional, son personas carismáticas y muy acogedoras. Desde el primer momento, me sentí muy acompañada, comprendida y respetada.
– Durante tus prácticas, seguramente te has enfrentado a nuevos retos. ¿Cuál ha sido el más significativo y cómo lo has afrontado?
“La Crisàlide” es un espacio de aprendizaje constante, no solo a nivel profesional, sino también personal. Allí he aprendido el valor de la paciencia, especialmente en el desarrollo de mi proyecto manual, a respetar los tiempos de cada proceso y a dar importancia a los pequeños avances, aunque a veces parezcan insignificantes. Sobre todo, he aprendido a ser más tolerante conmigo misma y a entender que cada paso forma parte del crecimiento. Afrontar estos retos desde la introspección y la comprensión personal ha sido, sin duda, la mejor herramienta para superarlos.
– ¿Qué habilidades o conocimientos has desarrollado hasta ahora que consideres más valiosos para tu formación profesional?
Sin duda, el conocimiento más valioso que he adquirido en el Centro de Día, proviene del aprendizaje diario, junto al equipo de profesionales del servicio. Trabajar a su lado me ha aportado una perspectiva práctica y herramientas fundamentales para mi formación.
Me llevo la manera cálida de su trato hacia las personas usuarias, la paciencia de poder explicar una y mil veces diferentes situaciones, la manera de expresarse de diferente manera y tener un lugar seguro donde no se juzga. Sencillamente, se comprende y acompaña.
– ¿Ha habido algún proyecto o actividad que te haya resultado especialmente motivador o interesante?
En general, todas las actividades me han parecido enriquecedoras e interesantes, especialmente aquellas relacionadas con el trabajo corporal, el arte y la terapia ocupacional. Una de las experiencias que más me motivó fue la preparación de las actividades por la festividad de Sant Jordi.
– ¿Cómo describirías la experiencia de participar en Sant Jordi desde tu vivencia personal?
Fue una experiencia muy amena y enriquecedora. Coincidió con mis primeras semanas de prácticas, por lo que todavía estaba familiarizándome con las distintas técnicas y dinámicas del recurso. Sin embargo, tanto las personas usuarias como el equipo profesional me acogieron y me enseñaron, permitiéndome aprender y participar activamente en la actividad.
De cara a la celebración, se elaboraron distintas piezas en las que cada persona pudo aportar algo propio. Se generó un ambiente de apoyo mutuo, colaboración y compañerismo que me resultó realmente inspirador. Creo que todas las personas pusimos de nuestra parte para que la actividad saliera adelante y, sin duda, desde mi perspectiva, fue un verdadero éxito.
En el contexto de esta celebración, también hice un vídeo que os comparto:
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida de Fundación Salud y Comunidad (@fundsalcom)
– Como estudiante en prácticas, ¿cómo te está ayudando esta experiencia a definir tus metas o tu visión sobre tu futuro profesional?
Muchísimo. Esta experiencia me está ayudando a crecer en distintos aspectos de mi profesión y, sobre todo, ha reforzado mi cariño y mi pasión por continuar en el camino del acompañamiento a personas con problemas de adicción.
– Para terminar, ¿qué recomendaciones le darías a otros/as estudiantes que están a punto de iniciar sus prácticas en este centro u otros, gestionados por FSC?
Recomendaría las prácticas en este recurso al cien por ciento. Cualquier persona que llegue con ganas de aprender, se llevará una experiencia profundamente enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal, además de un gran aprendizaje en el ámbito de las drogodependencias. Si eres una persona con mucha empatía, sensibilidad y ganas de experimentar el deconstruirte de manera gentil y profesional, “La Crisàlide” es el mejor lugar.


