Miguel Ángel Vargas y Paloma de Andrés son un matrimonio veterano, muy querido en la Fundación Salud y Comunidad (FSC) por su larga trayectoria y trabajo en general, en diferentes servicios de diversa tipología y comunidades autónomas. En la actualidad, trabajan en el Centro de Atención a Menores con trastornos de conducta de Ateca (Zaragoza), servicio propio de FSC concertado con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), donde desempeñan sus funciones profesionales desde 2017. En esta entrevista, queremos que los conozcáis un poco más, y presentároslos, a quienes aún no habéis tenido la oportunidad de conocer a esta entrañable pareja. 

– Paloma y Miguel Ángel, venís desempeñando vuestras funciones profesionales en el Centro de Atención a Menores con trastornos de conducta de Ateca desde 2017.

Miguel Ángel (MA) – Sí, en mi caso, me incorporé el 1 de junio de este año para supervisar la remodelación y adecuación del edificio a las labores futuras a realizar como centro de atención a menores.

Paloma (P) – Yo llegué un poquito más tarde, el 7 de septiembre de 2017, para preparar la llegada de los/as menores al centro, con su entrada en el mismo el 5 de octubre de ese año.

¿En qué consisten vuestras tareas concretamente?

P – Como subdirectora del servicio, me ocupo de lo relativo a la relación y comunicación, casi diaria, con los técnicos/as y/o tutores/as de los/as menores que residen en el centro.

Además, de la coordinación con los distintos centros educativos o de formación profesional donde ellos/as acuden.

También, me encargo del Departamento de Documentación de menores, de la relación con consulados y extranjería, y de la coordinación con estos, así como de tareas de administración de planillas, bajas, contratos laborales, etc.

MA– En mi caso, como supervisor del servicio, me ocupo fundamentalmente de la logística del centro, así como de las relaciones con ayuntamientos, juzgados y Fiscalía.

Además, y fundamentalmente, de las comunicaciones con proveedores y de la supervisión de todas las actividades del centro.

¿Qué es lo que más os gusta de la labor que realizáis?

Coincidimos en la sensación de trabajar con chicos/as que merecen una oportunidad vital, nos gusta seguir cada caso individualmente, ver cómo progresan, según avanza la estancia del menor en el servicio. En este sentido, destacaríamos la satisfacción de ver cómo llegan al centro y como salen, logrando, por ejemplo, la documentación para legalizar su situación en España, superando las dificultades con ellos/as en cuanto a idioma, costumbres, necesidades diversas, etc.

– Pero vuestra trayectoria en FSC se remonta a bastantes años atrás…

MA– Sí, en mi caso, mi trayectoria en la entidad se remonta a julio de 2002, comienza en el Centro de Atención Integral a Drogodependientes (CAID) de Móstoles, en Madrid.

Además, he trabajado en el Centro de Emergencias para Drogodependientes «La Rosa» y en el Centro de Emergencias de Las Barranquillas, también en Madrid. Por otra parte, en la Comunidad Valenciana, en la Residencia de la Tercera Edad Puerto de Sagunto, en Valencia. Y en Cataluña, en la Residencia y Centro de Día “Roger de Llúria” de Reus, en Tarragona.

P – En mi caso, comencé en junio de 2003 en el Centro de Atención Integral a Drogodependientes (CAID) de Móstoles, en Madrid. Por otro lado, he trabajado en la Residencia y Centro de Día de Puzol, en Valencia. Y en Cataluña, en la Residencia y Centro de Día “Roger de Llúria” de Reus, en Tarragona.

Y ahora os encontráis en el Centro de Atención a Menores de Ateca…

Sí, y esperamos que no sea el último recurso de la Fundación Salud y Comunidad en el que trabajemos; esperamos seguir teniendo fuerzas porque ganas nos sobran y no queremos jubilarnos aún, somos muy jóvenes. Continuaremos los años que la fundación requiera por nuestra parte.

– Vuestra vida personal también se ha visto condicionada por esos cambios derivados de los servicios en los que habéis estado trabajando, dentro de la entidad, con los consiguientes cambios de domicilio, mudanzas diversas, etc… pero siempre juntos.

MA– Sí, nuestras vidas han estado ligadas, casi desde la infancia, siempre hemos estado juntos desde que nos conocimos con 13 y 15 años, en la adolescencia, juventud, matrimonio y siempre desde el primer día laboral y profesionalmente, siendo siempre una sola unidad.

Somos uno, hemos crecido, reído, sufrido, tanto en lo personal como en lo profesional… Como dices, siempre juntos; hemos formado una familia única, tanto en lo personal como en lo laboral, nos conocemos también muy bien, que es como tener una doble garantía a la hora de realizar cualquier proyecto.

Personalmente, yo sin Paloma al lado tengo tantas carencias que ni siquiera me atrevería a repasarlas. Hemos hecho lo que queríamos hacer, nos hemos sentido y sentimos realizados, y en este sentido, queremos aprovechar para agradecer a FSC la oportunidad de habernos permitido unir dentro de la entidad nuestro proyecto de vida personal al profesional.

Hemos tenido la suerte de trabajar con diferentes colectivos, de conocer a muchas personas, y de diferentes escalas sociales, conocer diferentes mentalidades, es decir, hemos disfrutado de un proyecto profesional muy gratificante. También, de cierta aventura, viviendo sin rutina, trabajando con diversas personas… Cada día ha sido un día diferente de trabajo, cada día ha sido estimulante e ilusionante…

– Volviendo a vuestro trabajo actual, ¿qué destacarías sobre la tipología de usuario/a?, es bien diferente a la de usuario/a con el que veníais trabajando anteriormente…

Sí, en el caso de drogodependientes en fase activa, pero todos/as mayores de edad, el discurso puede ser duro, e incluso agresivo, pero entre adultos, normalmente, al final aceptado. En Tercera Edad, nos quedamos con la ternura, la soledad, el cariño, con recuerdos, el pasado, la nostalgia y con muchos momentos…

En el caso de menores, el nivel de exigencia es increíble, llegan con trastornos de conducta y además en la adolescencia. Sin duda, es el trabajo más difícil de todos. Son tan jóvenes que son la viva imagen de la impaciencia y del inconformismo, pero el trabajo con ellos/as es altamente satisfactorio, se les ofrece atención y claridad de planteamientos y rigurosidad en la ejecución de protocolos y conductas, si bien se requiere mucha paciencia.

– ¿Con cuántos menores contáis en el centro y de qué procedencia?

En estos momentos, oscilamos entre 22 y 24 usuarios/as. Casi el 50% son árabes y otro 50% son autóctonos.

– ¿Qué destacaríais además de este servicio?

La convivencia entre dos culturas con hábitos distintos, la alimentación diferente, costumbres diversas, edades diferentes, barrera de idiomas, formación distinta, expectativas distintas, con solo una cosa en común: la pregunta de “¿cuándo me voy de aquí?, que esto es muy riguroso”, por sus distintos motivos. Es como meter en una jaula a un pajarillo libre sin ataduras hasta enseñarle que existen límites, normas de convivencia, horarios, responsabilidades, etc. Algo muy motivador.

– Siguiendo con el servicio, ¿qué novedades se han aportado durante el último año?

Destacaríamos por su importancia que, tras una labor de cercanía con el Ayuntamiento de Ateca, nos ceden el polideportivo, estamos intentando crear un equipo de fútbol sala; además, nos han cedido una parcela para cultivar un huerto, de donde ya el año pasado conseguimos cosechar nuestros primeros productos, que pretendemos mejorar este año.

También, para nosotros/as supone un reto mejorar la formación, este año vamos a comenzar con jardinería y estamos ya viendo algo de mecánica.

También consideramos fundamental reforzar las relaciones de los/as menores con los vecinos/as del pueblo, colaborar en ciertos aspectos (limpieza del cauce del río, etc.).

– ¿Y qué retos os marcáis en el centro para el futuro?

Como reto fundamental, nos marcamos estabilizar al equipo, a base de formación, que para eso tenemos al mejor director técnico, Daniel Urbina, con gran experiencia, integrado perfectamente en la fundación y con muchas ganas de trabajar. Pretendemos acompañar a todos y a cada uno de nuestros compañeros/as en el crecimiento y desarrollo diario de sus funciones profesionales.

–  Por último, para finalizar esta entrevista de una forma más personal, en base a vuestro trabajo durante todos estos años en FSC, ¿queréis aprovechar para comentar algo más?

Sí, expresar lo orgullosos que nos sentimos por el trabajo realizado a lo largo de los años en una entidad y con unos colectivos que nos han permitido realizar un proyecto profesional y personal, al hilo de lo comentado, con la sensación del deber cumplido.

– Eso es maravilloso.

No podíamos aspirar a más, todo ello ha supuesto/supone un enorme privilegio, y también, queremos dar las gracias por el reconocimiento y apoyo a nuestro trabajo por parte de FSC. En primer lugar, a nuestros amigos/as directivos de la entidad, especialmente a Manel Alcaide, gerente de la Fundación Salud y Comunidad. Igualmente, a los compañeros/as de la entidad y a los organismos oficiales de las distintas comunidades autónomas en las que hemos trabajado: Agencia Antidroga de Madrid, Servicios Sociales de Valencia, ICAAS en Cataluña y en estos momentos, al IAAS de Aragón.

A todos/as, gracias.

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