UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, ha celebrado recientemente en Murcia su Congreso estatal anual, bajo el título “Intervenir para la igualdad: Género, Violencia y Adicciones con enfoque interseccional”, reuniendo a más de 200 profesionales de las más de 200 entidades que integran la red, administraciones públicas y personas expertas para analizar la relación entre desigualdad, violencia y adicciones. En la mesa titulada “Buenas prácticas en intervención con mujeres desde la perspectiva de género”, participaron profesionales de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), compartiendo enfoques y experiencias innovadoras en las prácticas de intervención con perspectiva de género que se desarrollan en diferentes centros y proyectos.
En el marco de la mesa “Buenas prácticas en intervención con mujeres desde la perspectiva de género”, junto a otras profesionales, participaron Yolanda Herguera, directora del Centro de Acogida y Centro de Día para mujeres en situación grave de exclusión “Beatriz Galindo” en Madrid, y Mari Ángeles Gutiérrez, directora del Centro de Reducción del Daño de La Cañada Real, también en Madrid, ambos gestionados por la Fundación Salud y Comunidad. Además, intervino Ana Burgos, coordinadora de género y drogas en el Departamento de Prevención de nuestra entidad e integrante de la Comisión de Adicciones y Género de UNAD.
Yolanda Herguera y Mari Ángeles Gutiérrez ofrecieron una detallada descripción de los servicios que dirigen, explicando cómo se lleva a cabo la intervención con mujeres desde un enfoque de género y reducción de daños.
En el caso del Centro de Reducción del Daño de La Cañada Real de Madrid, Mari Ángeles Gutiérrez señaló que se cuenta con un Programa transversal de género, centrado en la atención e intervención con perspectiva de género.
En el contexto de este programa, destacó el análisis constante de las desigualdades de género que afectan a las personas usuarias; la atención individualizada y flexible, así como las actuaciones diferenciadas que priorizan la seguridad y protección de las mujeres; la detección, acompañamiento y seguimiento ante las situaciones de violencia de género ejercidas por hombres y vividas por las mujeres participantes en el centro; la normativa interna clara frente a conductas machistas, discriminatorias o violentas; la coordinación y derivación a y con recursos especializados y, finalmente, el análisis, mediación y búsqueda de soluciones ante las diferentes problemáticas que pueden vivir tanto dentro del centro como en el contexto en el que se encuentran viviendo.
Asimismo, comentó que el centro cuenta con LA SALA MORADA, un espacio no mixto, propio y seguro específico para las mujeres, en un entorno protegido, libre de presiones y de dinámicas de control que permite la privacidad y la ausencia de figuras masculinas, facilitando la identificación, verbalización y acompañamiento de situaciones vitales complejas, incluidas las relacionadas con la violencia de género. “Se trata de un espacio para compartir experiencias que, en otros entornos, resultarían, emocionalmente inaccesibles”, matizó Mari Ángeles Gutiérrez.
Por su parte, Yolanda Herguera, directora del Centro de Acogida y Centro de Día para mujeres en situación grave de exclusión “Beatriz Galindo” de Madrid, señaló que la aplicación de la perspectiva de género en el centro se realiza a través de la incorporación transversal y sistemática de la perspectiva de género en todas las fases del proyecto, así como de la realización de un análisis de la realidad con enfoque de género, que permite identificar necesidades específicas y diseñar intervenciones ajustadas a cada situación y trayectoria vital.
También, a través del desarrollo de intervenciones basadas en una atención personalizada, flexible y respetuosa, integrando la perspectiva de género y el enfoque de reducción de daños en los planes de intervención individual; del ofrecimiento de un espacio seguro y de confianza por derecho, que garantiza la protección, el respeto y la ausencia de juicios o discriminación y del acompañamiento profesional que tiene en cuenta el impacto del género en la autoestima, la autonomía personal y la toma de decisiones.
De igual manera, se refirió a la formación y especialización continua de los equipos profesionales en perspectiva de género, a la intervención social y atención a situaciones de alta complejidad y vulnerabilidad; a la incorporación en la evaluación del proyecto de indicadores sensibles al género y a la contribución activa a la reducción de las desigualdades de género, especialmente en los contextos de alta vulnerabilidad social en los que se encuentran las mujeres atendidas.
Para cerrar la mesa, Ana Burgos, coordinadora de género y drogas en el Departamento de Prevención de FSC, recogió aspectos clave de las intervenciones anteriores y sintetizó algunas cuestiones a nivel teórico sobre el trabajo de incorporación de la perspectiva de género en el ámbito de las adicciones.
Además, señaló “algunas confusiones recurrentes sobre lo que no es incorporar esta mirada: por ejemplo, contar con grupos de mujeres por sí solo no garantiza la perspectiva de género, tampoco atender a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, sin tener en cuenta las dinámicas socioculturales que generan desigualdad, ni tampoco poner el género o a las mujeres como punto y aparte en el proyecto o intervención”.
En este sentido, afirmó que “no somos ni una nota al pie ni un anexo ni tampoco un capítulo al final del manual. Tampoco se trata de añadir mujeres y remover”, recordando la importancia de la transversalización del género en los proyectos y programas.
Del mismo modo, apuntó algunas recomendaciones y buenas prácticas que se realizan como la formación de profesionales y voluntariado, la importancia de los espacios no mixtos, la despatologización y desculpabilización de las mujeres que usan drogas o la atención articulada, fundamentales para no parcelar la atención a las diversas problemáticas (violencia machista, adicciones y otras) que se interseccionan. Para finalizar, recalcó la importancia de “poner a las mujeres en el centro, reconocer su agencia y hacerlas partícipes de los programas: nada sobre nosotras sin nosotras”.
Con esta edición, la UNAD ha reafirmado su compromiso con la incorporación de la perspectiva de género en la atención a las adicciones y con el impulso de políticas públicas que respondan de manera integral a esta realidad. El encuentro ha contado con el apoyo de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) y la colaboración del Ayuntamiento de Murcia y el Servicio Murciano de Salud.


