A través del acompañamiento comunitario, CÍRCULOS ESPAÑA promueve una reinserción social responsable de personas que han cometido delitos sexuales, con el objetivo de prevenir la reincidencia y contribuir a una comunidad más segura. Diana Vivò Cordòn, coordinadora del programa, explica cómo el apoyo del voluntariado, la creación de vínculos sociales positivos y la responsabilidad sobre el daño causado, pueden convertirse en herramientas fundamentales para prevenir nuevos delitos y construir oportunidades de cambio.
– ¿Qué convierte a CÍRCULOS ESPAÑA en una herramienta clave para prevenir nuevos delitos?
Se trata de un programa de acompañamiento comunitario, dirigido a personas que han cometido delitos sexuales y que se encuentran en proceso de reinserción social. Su objetivo principal es contribuir a la prevención de nuevos delitos y, con ello, aumentar la seguridad de la comunidad.
A primera vista, puede resultar difícil entender por qué el acompañamiento puede ser una herramienta de prevención. Sin embargo, uno de los principios fundamentales sobre los que se sostiene el programa es que una persona que cuenta con apoyo, vínculos sociales positivos, supervisión y espacios en los que poder hablar con honestidad sobre sus dificultades, tiene más posibilidades de mantener una vida estable y alejada del delito.
– ¿Cómo se traduce esa idea en el funcionamiento del programa y qué significa el lema “No más víctimas”?
El trabajo de CÍRCULOS ESPAÑA parte de una idea sencilla, pero muy potente: “No más víctimas”. Todo lo que se hace dentro del programa tiene como finalidad última evitar que haya nuevas personas que sufran un delito sexual.
Para ello, alrededor de la persona participante, a la que denominamos Miembro Central, se constituye un Círculo, formado por personas voluntarias especialmente seleccionadas y formadas. Estas personas ofrecen acompañamiento, escucha y apoyo en cuestiones muy diversas de la vida cotidiana, pero también ayudan a identificar situaciones de riesgo, dificultades o comportamientos que puedan comprometer su proceso de reinserción.
– ¿Qué papel desempeña el Círculo dentro de la red de profesionales que intervienen en cada caso?
El Círculo no sustituye a los profesionales ni a los recursos especializados. Es una pieza más dentro de una red de intervención mucho más amplia, coordinada con profesionales del ámbito penitenciario y con los recursos sociales y terapéuticos que intervienen en cada caso.
– Una de las características que hacen especialmente valioso el programa es esta combinación entre apoyo y responsabilidad. ¿Cómo se consigue mantener ese equilibrio?
Las personas voluntarias acompañan sin juzgar, pero eso no significa justificar ni minimizar el delito cometido. Se parte del reconocimiento del daño causado y de la necesidad de que la persona asuma la responsabilidad sobre sus decisiones y sobre la construcción de una vida diferente.

– ¿Sobre qué aspectos de la vida cotidiana se trabaja durante las reuniones y por qué pueden ser tan importantes para prevenir nuevos delitos?
A lo largo de las reuniones, se trabaja sobre aspectos que, en muchas ocasiones, pueden parecer cotidianos: las relaciones familiares, la soledad, la búsqueda de empleo, las amistades, el tiempo libre, los conflictos personales, las dificultades para relacionarse o los proyectos de futuro.
Sin embargo, todos estos elementos forman parte de los llamados factores de protección. Tener una vida estructurada, relaciones sociales saludables, objetivos realistas y personas a las que poder recurrir cuando aparecen dificultades puede marcar una diferencia importante.
– ¿Qué aporta el voluntariado en este proyecto?
El voluntariado ocupa un lugar esencial. Las personas voluntarias aportan algo que difícilmente puede ofrecer una intervención exclusivamente profesional: una relación comunitaria normalizada. Comparten conversación, actividades y experiencias desde una relación basada en la cercanía, pero también desde el compromiso con los límites y objetivos del programa.
– ¿Cómo se prepara a las personas voluntarias para afrontar una tarea que puede resultar compleja y emocionalmente exigente?
El voluntariado recibe formación específica y cuenta permanentemente con el acompañamiento de la coordinación profesional. No está solo ante situaciones complejas y tampoco asume funciones que corresponden a profesionales especializados. El Círculo funciona precisamente porque existe una estructura que permite compartir información relevante, valorar las situaciones que van surgiendo y tomar decisiones de forma coordinada.
– Desde tu experiencia como coordinadora, ¿qué es lo que más te llama la atención de la evolución de las personas que participan en un Círculo?
Una de las partes más enriquecedoras de mi trabajo como coordinadora es poder observar la evolución que se produce dentro de los Círculos.
Al inicio, suelen existir muchas incertidumbres. Por parte de las personas voluntarias aparecen dudas lógicas sobre cómo será la persona a la que van a acompañar, qué pueden encontrarse o cómo actuar ante determinadas situaciones. También el Miembro Central puede llegar con desconfianza, miedo al juicio o dificultades para entender qué puede aportarle un grupo de personas desconocidas.
– ¿Cómo cambia la relación entre las personas voluntarias y el Miembro Central, a medida que avanza el proceso?
Poco a poco, cuando el Círculo funciona, esas posiciones iniciales van cambiando. Se genera confianza, aparecen conversaciones más profundas y las reuniones dejan de ser simplemente encuentros programados para convertirse en un espacio significativo dentro de la vida de las personas que participan.
Desde la coordinación, resulta especialmente valioso comprobar cómo personas que inicialmente podían sentirse muy alejadas entre sí, terminan encontrando puntos de encuentro.
El voluntariado descubre a la persona que existe más allá del delito cometido, sin olvidar nunca la gravedad del mismo, y el Miembro Central encuentra un grupo de personas que le exige responsabilidad pero que, al mismo tiempo, está dispuesto a acompañarle en su proceso de cambio.
– ¿Qué otras cuestiones destacarías del voluntariado?
Sin duda, su capacidad de compromiso. Personas que deciden dedicar una parte de su tiempo a una tarea que no siempre resulta fácil de explicar socialmente, porque entienden que contribuir a una reinserción responsable también es una forma de proteger a la comunidad
– ¿Cómo se abordan las situaciones difíciles o las actitudes que pueden suponer un riesgo para el proceso de reinserción?
Es un trabajo que obliga a mantener permanentemente el equilibrio. Acompañar no significa evitar conversaciones incómodas. En muchas ocasiones, nuestra labor consiste precisamente en señalar contradicciones, trabajar resistencias, cuestionar determinadas actitudes o ayudar a que la persona pueda reconocer situaciones que podrían convertirse en un riesgo. Pero hacerlo dentro de una relación de confianza permite abordar cuestiones que quizá resultarían mucho más difíciles desde otros espacios.
– ¿Qué supone para ti, en el día a día, coordinar el proyecto y acompañar procesos tan diferentes?
Para mí, coordinar el proyecto implica trabajar muy cerca de las personas: de los Miembros Centrales, de los voluntarios y voluntarias, de los profesionales penitenciarios y del resto del equipo. Cada Círculo es diferente y cada proceso obliga a escuchar, valorar y adaptar la intervención.
Hay momentos de avance muy evidentes y otros en los que los cambios son pequeños. A veces el progreso puede ser tan sencillo como que una persona empiece a pedir ayuda antes de que una situación se convierta en un problema, que sea capaz de reconocer una dificultad que antes negaba o que vaya construyendo relaciones sociales más saludables.
Son cambios que quizá no siempre resultan visibles desde fuera, pero que tienen una enorme importancia.
Y posiblemente ahí se encuentre una de las mayores fortalezas del programa.
– A menudo se plantea la reinserción y la protección de las víctimas como si fueran objetivos contrapuestos. ¿Cómo responde CÍRCULOS ESPAÑA a esa idea?
CÍRCULOS ESPAÑA no plantea una elección entre apoyar a una persona que ha cometido un delito o proteger a las posibles víctimas. Ambas cosas forman parte del mismo objetivo.
Trabajar para que una persona no vuelva a delinquir significa trabajar para que no haya nuevas víctimas.
– Para finalizar la entrevista, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a la sociedad sobre la importancia del acompañamiento comunitario en los procesos de reinserción?
Cada vínculo que se construye, cada situación de riesgo que se detecta a tiempo, cada conversación difícil que se consigue mantener y cada paso hacia una vida más estable forman parte de una misma finalidad: construir una comunidad más segura.
La reinserción no es únicamente responsabilidad de quien intenta reconstruir su vida. También necesita oportunidades, límites, acompañamiento y una comunidad capaz de formar parte de ese proceso.
Ese es, precisamente, el espacio que intenta construir cada Círculo.



