Cada año, semanas antes del 23 de abril, el centro se transforma. Voluntariado, alumnado en prácticas, personas usuarias y profesionales unen sus manos y su tiempo para dar forma a cada una de las rosas, los libros, los llaveros, imanes y puntos de libro, realizados con cariño en los distintos espacios terapéuticos. El proceso va mucho más allá de la elaboración artesanal: es una jornada de equipo, de creatividad y de construcción colectiva, donde cada persona aporta su mirada y su esfuerzo. Lo que empezó siendo una tarea manual, se convierte en una oportunidad para el desarrollo personal y el fortalecimiento de la comunidad. Cada pieza no solo lleva consigo el arte de sus creadores/as, sino también historias de superación y de colaboración.
Desde el año 2012, el “Centro de Día Crisàlide”, servicio gestionado y dirigido por la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en Barcelona, celebra la Diada de Sant Jordi con una iniciativa que ya forma parte de su identidad: la parada de rosas de madera. Esta actividad se ha consolidado como un espacio de encuentro, colaboración y orgullo compartido.
La organización de esta jornada también forma parte activa del proceso de recuperación de habilidades en el camino hacia la reinserción. Preparar la parada implica planificar, coordinar, tomar decisiones y asumir responsabilidades, aspectos fundamentales que se trabajan de manera natural y significativa. Se trata de una colaboración real entre todas y cada una de las personas que conforman el centro, donde la energía grupal se concentra en un objetivo común, dejando espacio para que cada persona se exprese y ocupe el lugar que siente más propio. Desde pensar los diseños, elaborar las piezas, pulirlas y pintarlas, pasando por la organización de todo lo necesario para poner la parada ese día, hasta ayudar en el montaje de la misma, en la organización del puesto, en la venta y, finalmente, en la recogida.
Todas las personas deseamos participar y dejar un pedacito de nosotros/as en esta actividad. Sonrisas y complicidad confluyen en ese día, después de meses de trabajo y de ilusión. Nervios y ganas de compartir. Queremos salir de nuestra zona de confort, pero hacerlo juntos/as, de la mano y con un objetivo común: disfrutar del día, sintiéndonos orgullosos/as del trabajo realizado y recibiendo el cariño de todas las personas que se acercan a saludarnos y valorar el trabajo realizado.
Salir de la rutina diaria es, en sí mismo, un valor añadido. Se generan vínculos, se fortalecen relaciones y se crea un ambiente de ilusión compartida que crece a medida que se acerca el día de Sant Jordi. Cuando finalmente llega la jornada, la parada del “Centro de Día Crisàlide”, no solo muestra las piezas de madera cuidadosamente elaboradas, sino también el reflejo de todo un proceso comunitario.
Este año ha sido especialmente significativo, con más encuentros que nunca, y en el que hemos recibido la visita de personas exusuarias, derivadores y personas usuarias de otros recursos residenciales, además de familiares, amistades y personal de la Fundación Salud y Comunidad. La parada se ha convertido en un punto de encuentro vivo, lleno de historias, reencuentros y nuevas conexiones. En muchos momentos, estos encuentros atraen a más personas, quienes, al admirar la delicadeza de las piezas, permiten que surjan emociones que dan significado al orgullo por el trabajo compartido, la satisfacción de los logros alcanzados, la alegría de vivir la experiencia juntos/as, la conexión entre todos/as y la motivación por seguir avanzando.
Año tras año, esta jornada se transforma en algo muy significativo para todos nosotros/as. Y el esfuerzo de los últimos días cobra sentido al notar tantas manos que quieren estar y formar parte de la experiencia. Todo ello, nos recuerda la importancia que algo aparentemente pequeño puede tener en el proceso de recuperación de las personas, y cómo, a través del trabajo conjunto, se construyen espacios de sentido, pertenencia y crecimiento compartido.
Sant Jordi es nuestro día especial, y deseamos que siga siendo así, lleno de significado y de emoción compartida. Agradecemos profundamente a todas las personas que, de una forma u otra, han hecho posible esta jornada, contribuyendo con su esfuerzo, su energía y su cariño. Vuestra participación nos inspira a seguir creciendo juntos/as, a continuar construyendo momentos como este, que quedan grabados en el corazón de todas las personas. ¡Nos vemos el próximo año, con más ilusiones por compartir!


