Un estudio europeo revela la eficacia de una terapia contra la drogadicción severa probada en varios países, incluido España, consistente en el uso de heroína medicinal fabricada en laboratorios clínicos.
El organismo reseña que el sistema es caro, polémico y está sometido a estrictos controles y limitaciones, como en el caso español, por las implicaciones de administrar una sustancia prohibida en las legislaciones, que debe ser sintetizada específicamente para esos tratamientos.
Según el estudio, adictos a la heroína que no mejoraron con las terapias sustitutivas basadas en la metadona, habituales en la mayoría de los países, hicieron progresos con la administración medicada de diacetilmorfina, una variante de la heroína producida a ese efecto.
En el caso español, según el informe, la única experiencia en la materia comenzó en 2006 a través de un programa de la comunidad de Andalucía llevado a cabo por una clínica de Granada.
Los casos recopilados por el OEDT en los países que aplicaron la terapia revelan avances en el estado de salud, la integración social y la reducción de los niveles de adicción de los toxicómanos.
Los responsables del Observatorio reconocen que se trata de un tratamiento controvertido, porque implica la administración de una sustancia estupefaciente, pero recogen los buenos resultados de los casos estudiados.
Su costo puede oscilar entre los doce mil y los veinte mil euros, unas diez veces más que las terapias habituales con metadona que reciben unos 700.000 del total de 1,3 millones de consumidores europeos de opiáceos.
Wolfgang Gotz, director del OEDT, subrayó que el objetivo del estudio es informar y no avalar un método que ha mostrado avances en una minoría de drogodependientes difíciles de tratar, pero que es objeto de «controversia».
El tratamiento «no consiste simplemente en ofrecer heroína a los consumidores de heroína», puntualizó no obstante Gotz, al comentar los «consistentes» resultados de los casos analizados por su organismo.
La primera aplicación se realizó en Suiza en 1990 y después se extendió a los demás países. En España y Canadá no se utiliza con fines terapéuticos sino exclusivamente de investigación.
Fuente: EFE
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