La Fundación Salud y Comunidad (FSC), integrada en UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, se suma al manifiesto, difundido con motivo del Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas que se celebra el 26 de junio. Además, participa en la acción de sensibilización, impulsada por la red para poner en el centro de esta jornada a las personas con adicciones y contribuir a la reducción de estigmas. FSC reafirma su compromiso con unas políticas de drogas y adicciones basadas en los derechos humanos, la evidencia científica, la participación comunitaria y la atención integral, así como con la defensa de respuestas complejas, sostenidas en el tiempo y centradas en las personas.
Con motivo del Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se conmemora el 26 de junio, la Fundación Salud y Comunidad (FSC), entidad integrada en UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, se suma al manifiesto promovido por la red, en el que se traslada a las administraciones públicas una reflexión que considera urgente para el presente y el futuro de las políticas públicas de drogas y adicciones.
A través de este documento, las entidades que forman parte de UNAD expresan su preocupación ante la tendencia creciente a diluir la especificidad de las políticas de drogas y adicciones dentro de marcos más amplios de salud mental, lo que podría afectar a la capacidad de respuesta de un sistema que durante décadas ha demostrado su eficacia desde un enfoque integral.
Se considera que, en caso de integrarse las adicciones en estructuras más amplias de salud mental, es fundamental preservar la especificidad. De esta manera, resulta imprescindible mantener un modelo de intervención especializado, garantizando que esta integración no diluya las respuestas, recursos y conocimientos específicos que requieren las personas con problemas de adicción.
En este sentido, UNAD defiende que las políticas de drogas y adicciones requieren una mirada específica, capaz de abordar la complejidad de los procesos de consumo y recuperación, así como la diversidad de situaciones vitales de las personas.
Asimismo, señala que cuando estos problemas se abordan prioritariamente desde una lógica clínica o se integran en el sistema de salud mental sin preservar suficientemente su identidad propia, existe el riesgo de que pierdan protagonismo enfoques esenciales como la prevención, la reducción de riesgos y daños, la incorporación social y la perspectiva de género, pilares fundamentales del actual sistema de atención.
Además, recuerda que la prevención debe entenderse como una estrategia transversal, presente a lo largo de todo el ciclo vital y en los distintos entornos donde se construyen los hábitos y relaciones sociales, desde el ámbito familiar y educativo hasta los espacios comunitarios, laborales y digitales.
También, subraya la importancia de la reducción de riesgos y daños como una intervención imprescindible para proteger la salud, los derechos y la vida de las personas, especialmente en un contexto de transformación de los mercados de drogas, aparición de nuevas sustancias y evolución de los patrones de consumo.
La entidad destaca la incorporación sociolaboral como parte inseparable de los procesos de atención, recordando que el acceso a la vivienda, el empleo, la formación y las redes de apoyo resulta determinante para la sostenibilidad de los procesos de recuperación.
Del mismo modo, insiste en que las mujeres con problemas de adicciones siguen enfrentando barreras específicas de acceso a los recursos, mayores niveles de estigma y situaciones de especial vulnerabilidad, derivadas de desigualdades estructurales. Ello hace imprescindible mantener la perspectiva de género como eje transversal de todas las políticas públicas en este ámbito, así como reforzar y desarrollar recursos específicos y adaptados a las necesidades de las mujeres.
Por último, UNAD insiste en la importancia de preservar una planificación estable, una financiación suficiente y una coordinación efectiva entre niveles y ámbitos de intervención, así como en el papel esencial del Tercer Sector, especializado en el diseño, desarrollo y evaluación de las políticas públicas de adicciones.
Esta acción busca recordar la importancia de situar a las personas en el centro de las políticas y de las intervenciones, además de sensibilizar sobre cómo el lenguaje influye en la construcción del estigma y en la percepción social de las adicciones.
A través de esta campaña, se hace un llamamiento a utilizar palabras que contribuyan a reducir prejuicios, favorecer la comprensión social y promover la inclusión de las personas con problemas de adicciones.
Acceso al manifiesto aquí.
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