Actualidad

“Llegué al proyecto Digitaliza-T buscando ayuda y encontré una oportunidad para crecer. Hoy soy yo quien ayuda a otras personas como voluntario”

Francisco Sánchez Santa conoce el proyecto Digitaliza-T desde dos perspectivas: primero como usuario y, ahora, como voluntario. Lo que comenzó como un proceso de acompañamiento en la Fundación Salud y Comunidad (FSC), en Alicante, terminó convirtiéndose en una oportunidad para descubrir una nueva vocación. Hoy pone sus conocimientos tecnológicos al servicio de personas en situación o riesgo de exclusión social, ayudándolas a desenvolverse en un mundo cada vez más digital. Su historia demuestra que el voluntariado no solo transforma la vida de quienes reciben apoyo, sino también la de quienes deciden ofrecerlo.

– ¿Cómo conociste el proyecto Digitaliza-T y qué fue lo que te animó a dar el paso para convertirte en voluntario?

 Conocí el proyecto gracias a Paola, profesional de FSC en Alicante. Ella (junto a otros profesionales majísimos) me acompaña y ayuda en lo que necesito.

Un día, al ver que me manejaba muy bien con la tecnología, me hizo la siguiente propuesta: ¿y si das el salto y te pones a mi lado como voluntario? No me lo pensé ni un segundo, me pareció una oportunidad única para devolver parte de todo el apoyo que había recibido en la entidad, para impulsar a los demás y, de paso, salir de la “zona de confort” y mejorar mis propias habilidades sociales.

– ¿Recibiste algún tipo de formación o preparación?

Sí, hice la formación online que reciben todos los voluntarios/as de la entidad.

– ¿Cómo fue la formación y qué herramientas te aportó para desarrollar tu labor?

La verdad es que se hace rapidísimo desde casa y te abre los ojos sobre todas las áreas de actuación que tiene FSC y las normas básicas que debemos cumplir. Pero la verdadera preparación empezó en las primeras sesiones, ya que me tocó escuchar mucho, observar con atención y aprender a estar presente para poder dar lo mejor de mí a las personas usuarias.

– Concretamente, ¿en qué consiste tu labor como voluntario? Cuéntanos cómo es un día o una jornada habitual, en el marco de este proyecto.

Mi labor consiste en enseñar a manejar herramientas digitales, sobre todo el teléfono móvil, a personas que están en situación o riesgo de exclusión. Aunque llevamos una estructura preparada, es clave la flexibilidad, ya que nos adaptamos al ritmo de cada persona.

La prioridad es un aprendizaje con «impacto inmediato», que les sea útil esa misma tarde al salir por la puerta. Cuando alguien consigue pedir una cita médica desde su móvil o utilizar Google Maps por primera vez sin depender de otra persona, entiende que no solo está aprendiendo tecnología, está ganando autonomía y confianza.

– De todas las actividades que realizas, ¿hay alguna que recuerdes con especial cariño o que te haya marcado?, ¿por qué?

Sin duda, mi primer día. Fue impactante y muy enriquecedor descubrir la perspectiva de personas con realidades vitales tan diferentes a la mía. Ver que, gracias a mis conocimientos tecnológicos, podía echarles una mano para mejorar su día a día, fue una sensación increíble. Ahí supe que estaba en el lugar correcto.

– ¿Qué es lo que más disfrutas de esta experiencia de voluntariado?

Disfruto muchísimo del ambiente. Si además de ayudar nos lo pasamos bien, ¿qué más se puede pedir? A nivel personal, me está ayudando a ser mucho más sociable, comunicativo y seguro de mí mismo, aspectos en los que tenía que avanzar y que ahora veo que estoy mejorando mucho.

– ¿Cuánto tiempo dedicas al proyecto y cómo lo consigues compaginar con tu vida personal?

Suelo ir los lunes y los viernes por la mañana, en sesiones de dos o tres horas. Aproximadamente, se trata de un total de seis horas semanales.

Respecto a compaginarlo, mi idea es estar mucho tiempo como voluntario, aunque en septiembre empezaré a estudiar por las tardes, de momento estas mañanas las tendré libres, por lo que puedo compaginarlo bastante bien.

– Mirando hacia atrás, ¿qué dirías que te ha aportado esta experiencia, tanto a nivel profesional como personal?

A nivel personal, me ha dado mucha empatía y otra forma de ver el mundo. Te das cuenta de que todas las personas, en cualquier momento, podemos pasar por una mala racha y necesitar el apoyo de los demás, ya sea para entender el móvil o para algo más profundo.

Profesionalmente, me ha descubierto una vocación por la enseñanza que estaba totalmente oculta. He aprendido a enseñar desde la calma y a aprender yo mismo mientras lo hago, ganando mucha confianza en el camino. De hecho, me ha gustado tanto que mi meta ideal de futuro es, dar todavía un paso más adelante, y acabar trabajando en la entidad, tal vez como “Agente de Apoyo Entre Iguales».

Haber sido usuario del centro me permite comprender mejor las dificultades de quienes llegan por primera vez. Esa experiencia me ayuda a conectar desde la empatía y a transmitir un mensaje importante: Siempre es posible avanzar cuando alguien cree en ti.

– Desde tu experiencia, ¿crees que iniciativas como esta reciben el apoyo que merecen?

Creo que falta mayor promoción. Hay muchísima gente con talento en casa “acumulando polvo”, que no sabe qué hacer con su tiempo, que se aburre o se siente sola, y que se lo pasaría genial, recuperando la ilusión, haciendo un voluntariado como este. El problema es que la información no llega, por eso no saben que tienen esta oportunidad de cambiar vidas (incluida la suya propia) a la vuelta de la esquina.

– Si alguna persona, conociendo tu experiencia, estuviera pensando en hacerse voluntario o voluntaria, ¿qué le dirías?

Sin duda, que no se lo piense dos veces. Que identifique cuál es su punto fuerte y que se lance, las debilidades ya se irán puliendo por el camino, a base de práctica. Nadie nace sabiéndolo todo y eso más que un impedimento, es un aliciente para que la aventura continúe.

Por otra parte, muchas veces piensas que vas a cambiar la vida de otra persona y, al final, quien más cambia eres tú.

– ¿Por qué recomendarías formar parte de este proyecto?

Recomiendo el voluntariado en el proyecto Digitaliza-T porque hoy en día, la brecha digital es sinónimo de exclusión social. Saber utilizar el teléfono móvil puede significar acceder a un empleo, pedir una cita médica o mantener el contacto con la familia, pero no saber usar un móvil te aísla del mundo. Por eso, este proyecto ofrece el apoyo y las herramientas necesarias para que nadie, absolutamente nadie, se quede atrás.

Digitaliza-T demuestra que aprender tecnología es importante, pero descubrir de lo que uno es capaz lo es todavía más. Yo llegué buscando ayuda y encontré una oportunidad para crecer. Hoy soy yo quien ayuda a otras personas a dar ese mismo paso, desde el voluntariado. Ese ha sido, sin duda, el mayor aprendizaje de todo este camino.


Entradas recientes

FSC lanza un canal de pódcast para compartir resultados de evaluación y experiencias profesionales

La Fundación Salud y Comunidad (FSC) refuerza su compromiso con la innovación y la mejora…

4 horas hace

El CAS de Brians 1 promueve la reflexión sobre el estigma asociado al consumo de drogas sumándose a la jornada internacional “Apoya. No castigues”

El Centro de Atención y Seguimiento (CAS) de Brians 1, subvencionado por CatSalut y gestionado…

2 días hace

La Residencia de Mayores de Carboneras de Guadazaón en Cuenca, gestionada por FSC, se consolida como referente en la atención a la dependencia

Castilla-La Mancha sigue manteniendo su liderazgo en la gestión del sistema de dependencia, con unos…

3 días hace

Una década de compromiso en Alicante: el equipo profesional de inclusión sociolaboral y reducción de daños celebra 10 años con importantes retos

El pasado 1 de junio, el Área de Inclusión Social celebró el décimo aniversario de…

3 semanas hace

El proyecto “Un espejo, dos reflejos” de la CT “Can Coll” despierta gran interés en un congreso de la Universidad de Deusto sobre drogodependencias

Nuestro compañero Jordi Morillo, director de la Comunidad Terapéutica “Can Coll” de la Fundación Salud…

3 semanas hace