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Acompañando a familias frente a la pobreza energética desde el Proyecto AEDES

Enrique Martínez Gutiérrez comparte su experiencia como técnico de inserción sociolaboral en el Proyecto AEDES – Servicio de Acompañamiento en el Ejercicio de los Derechos Energéticos de la Fundación Salud y Comunidad, donde acompaña a familias afectadas por la pobreza energética. Desde sus inicios como scout y voluntario en diferentes entidades, ha enfocado su carrera en la integración social, y ahora ayuda a las familias a recuperar el control de sus recursos y a afrontar la exclusión social con autonomía y esperanza. El Proyecto AEDES está financiado con subvenciones a cargo de la asignación tributaria del 0,7 % del IRPF, en el ámbito de la Región de Murcia. 

– Para empezar, ¿puedes contarnos un poco sobre ti y tu trayectoria profesional?

Claro, me he incorporado a la Fundación Salud y Comunidad como técnico de inserción sociolaboral en la Región de Murcia. Previamente, he estado casi dos años en una asociación para personas en el espectro autista.

Todo este camino empezó cuando acabé Bachillerato y decidí estudiar el Grado Superior de Integración Social. Desde el primer día, me entusiasmó pensar en la idea de enfocar mi vida profesional a integrar y acompañar a los demás, un compromiso que he mantenido desde mi infancia, ya que soy scout desde hace 13 años, y desde que tengo 11 he hecho diferentes voluntariados todos los años. Esto me ha hecho tomar una perspectiva y conciencia social a lo largo de mi infancia y adolescencia que a día de hoy es la que creo que me ha motivado a llegar hasta aquí.

– ¿Cómo han sido tus primeros meses de trabajo en la Fundación Salud y Comunidad?

Mi experiencia durante estos primeros meses está siendo muy gratificante, recuerdo que el primer día entré muy ilusionado, con mucha expectación por saber con lo que me iba encontrar y cómo sería esta nueva etapa. Me fascinó el ambiente que había entre los compañeros/as, lo cual para mí es una parte fundamental, ya que creo que se ve reflejado en el trabajo que hace una persona cuando se siente cómoda en el sitio en el que se encuentra.

– Al incorporarte al proyecto AEDES, ¿cómo fue para ti adaptarte a un área tan diferente a tu experiencia previa?

Al principio, el proyecto AEDES me pareció un gran cambio respecto a lo que venía haciendo, ya que la atención a personas con autismo es algo completamente diferente. Aun así, la idea de salir de mi zona de confort me generaba mucha curiosidad, fui aprendiendo e informándome más a fondo sobre la pobreza energética y ha resultado ser un factor determinante en mi comprensión de la exclusión social. He descubierto que la precariedad energética no es solo un problema de facturas, sino una barrera que condiciona la salud y la dignidad de las familias, lo que ha dado un sentido mucho más profundo a mi trabajo en el día a día.

– ¿Qué es lo que más te ha sorprendido o interesado en estos primeros meses?

El darme cuenta de lo invisibilizada que está la problemática en nuestra sociedad. Sinceramente, yo mismo tenía muy poca información sobre el alcance de esta situación antes de entrar a formar parte de este proyecto. Al estar aquí y ver la realidad de cerca, te das cuenta de que muchas familias sufren esto en silencio. Por eso, creo firmemente que tenemos por delante una labor muy importante de difusión y concienciación; es fundamental que las personas sepan que esto es mucho más común de lo que pensamos y que puede estar pasando en la casa de al lado sin que nos demos cuenta.

Por otro lado, lo que más interesante me ha parecido es la metodología y la calidad con la que se trabaja esta situación desde el proyecto AEDES. Me ha impresionado ver cómo se aplica un enfoque integral que no se queda en la superficie. No nos limitamos a dar una solución puntual o temporal para salir del paso, sino que el objetivo real es el acompañamiento a largo plazo.

Lo que buscamos es empoderar a las familias, dándoles herramientas prácticas y una formación adecuada para que ellas mismas recuperen el control. Sin duda, ver cómo pasan de la incertidumbre a poder gestionar sus propios recursos de forma autónoma es la parte más enriquecedora de todo este proceso.

– ¿Cuáles han sido tus mayores retos y aprendizajes durante este tiempo?

Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en los principales retos y aprendizajes que me han surgido, son las facturas y todo lo relacionado con el sector energético. Nunca había tenido que analizar una factura ya que a mis 23 años todavía no he tenido la suerte de poder independizarme, así que esto era algo que yo sentía que me pillaba muy lejos. Entendí que esto es una parte fundamental del proyecto y puse todo mi esfuerzo en conocerlas y entenderlas para que el trabajo que por mi parte pudiese ofrecer a los participantes del proyecto fuera de la mayor calidad posible.

Si tuviese que destacar mis mayores aprendizajes diría todo lo que estoy aprendiendo de mis compañeros/as, la forma de trabajar, siempre pensando en las personas, e intentando dar lo mejor para que las diferentes personas que pasan por la fundación sientan que de verdad tienen una oportunidad de salir adelante, sin conformarse con soluciones superficiales y poniendo todo el empeño y el corazón para que recuperen la esperanza y se sientan realmente acompañados.

– Por último, ¿cómo valorarías tu incorporación al equipo profesional del proyecto?

Mi incorporación al equipo ha sido muy positiva, han sido muy acogedores conmigo y estoy muy agradecido con ellos. En todo momento han estado pendientes por si necesitaba algo, explicándome las dudas que me iban surgiendo y haciéndome sentir como uno más desde el primer minuto. Es un verdadero placer trabajar en un entorno con tanta calidad humana, donde el compañerismo se nota en cada detalle del día a día.

Saber que cuento con el apoyo de mis compañeros/as me ha dado mucha seguridad a la hora de trabajar e ir asumiendo nuevas responsabilidades con confianza. Sentirse tan arropado desde el principio marca la diferencia y me motiva mucho para seguir aportando al proyecto. Solo me queda agradecerles de corazón por la buena acogida que he recibido por su parte.

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