Los coches antiguos que marcaron época cautivan a los menores del Hogar para la socialización “La Senda” 

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El Monasterio de San Juan, en Burgos, ha albergado recientemente una exposición de vehículos de los años 20 y 30 organizada por el Club Burgalés de Vehículos Históricos, con motivo de su 25 aniversario, a la que han acudido los menores del Hogar para la socialización “La Senda”, gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC) en Villatoro (Burgos). En esta misma salida han podido asistir además a la carrera “II Cross Country Ciudad de Burgos” en el polígono de Villalonquejar, organizada por el Motoclub Burgos Sport.

Los menores del Hogar para la socialización “La Senda” han podido disfrutar recientemente de una novedosa salida, visitando una exposición de vehículos antiguos y acudiendo a una carrera en un circuito de motocross, en un día muy intenso repleto de emociones. En la exposición han tenido la posibilidad de conocer una colección de 24 vehículos de época. Entre los coches, había un Ford T del año 1925, un Ford A de 1929, un Chevrolet del 34 o un mítico Packard de 1922.

Además, han podido conocer modelos más modernos como un 600 y un total de cinco motos antiguas, cumpliéndose los objetivos de la actividad que eran mejorar su autonomía, despertar su interés por las exposiciones y por deportes minoritarios, como es el caso del motocross, y también disfrutar de un espacio lúdico en el que no ha faltado la diversión, utilizándose para ello una metodología participativa, dinámica y personalizada.

Otro atractivo de esta salida ha sido poder acudir a la carrera “II Cross Country Ciudad de Burgos” en el polígono de Villalonquejar”, en la que han participado 115 corredores de toda Castilla y León, si bien, según nos cuentan desde el servicio, la actividad que más ha gustado a los menores ha sido la visita a la exposición de vehículos antiguos.

En muchas ocasiones, los menores que residen en este tipo de centros desconocen la existencia de otras formas de ocupar su tiempo libre, por lo que nos parece esencial darles a conocer el máximo de opciones de ocio posibles durante su internamiento. De esta manera, descubren nuevas formas de ocupar su tiempo libre y quizá, alguna de ellas o varias, puedan provocar en ellos/as el suficiente interés como para seguir realizándolas, lo cual consideramos que es muy beneficioso para su desarrollo.

Según nos trasladan desde el servicio, “muchos de los menores tienen o han tenido problemas por un mal uso de su tiempo libre, al que suelen asociar con salir de fiesta con sus amigos/as, al consumo de alcohol o a diferentes sustancias estupefacientes, o incluso a causar desórdenes públicos, vandalismo o realizar hurtos”. De ahí la importancia de permitirles que puedan conocer nuevas opciones de ocio, a través de los diferentes talleres que se realizan de forma periódica en el centro.

Estas actividades alternativas de ocio permiten a los menores ser los protagonistas de su tiempo libre, posibilitando además un espacio alternativo para la prevención de conductas no favorecedoras para su desarrollo personal, “entendiendo éstas como la fórmula en que los menores se identifican con lo que ocurre a su alrededor, no solo con unos principios y valores, sino también con la búsqueda de formas alternativas y enriquecedoras de ocio útil, positivo y saludable, en las que a su vez se logre su desarrollo personal”, señalan desde el Centro de Cumplimiento de Medidas Judiciales para Menores Infractores “La Senda”.

En definitiva, los recursos de ocio y tiempo libre permiten dotar de herramientas y habilidades a los menores para que puedan tomar las mejores decisiones con respecto a sus necesidades, problemas e intereses, identificando mejor los riesgos inherentes a la toma de las decisiones que empiezan a asumir, lo cual se ha logrado también de forma satisfactoria en este nuevo taller de ocio alternativo.

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