En torno a la celebración del 21 de septiembre, la Residencia y Centro de Día “Roger de Llúria” de Reus, en Tarragona, y la Residencia y Centro de Día “Els Arcs” de Figueras, en Gerona, ambas de titularidad de la Generalitat de Cataluña, gestionadas y dirigidas por la Fundación Salud y Comunidad (FSC), han realizado distintas propuestas centradas en el arte, la expresión emocional y la evocación de experiencias significativas. Estas iniciativas se suman a las distintas actividades organizadas por FSC, con motivo de esta fecha en otros centros de personas mayores que gestiona a nivel estatal, que han contado con una amplia participación y una buena acogida por parte de las personas mayores usuarias. Es el caso de las Viviendas Comunitarias de Intxaurrondo, de titularidad del Ayuntamiento de Donostia, gestionadas también por el Grupo Lagunduz.
Bajo los lemas “Pongamos color al Alzheimer” y “Ahora soy residente, pero había sido…”, la Residencia y Centro de Día “Roger de Llúria” de Reus, en Tarragona, y la Residencia y Centro de Día “Els Arcs” de Figueras, en Gerona, han utilizado el arte, la música, los objetos y los recuerdos como herramientas para favorecer la expresión, la estimulación sensorial y la conexión con experiencias significativas del pasado. Dos propuestas diferentes con un mismo objetivo: poner en el centro a la persona y su identidad más allá de la enfermedad.
La Residencia y Centro de Día “Roger de Llúria” ha organizado una actividad artística dirigida a residentes con un grado avanzado de enfermedad de Alzheimer, con el objetivo de ofrecerles un espacio de expresión, bienestar y conexión con su historia personal. En un ambiente tranquilo, acompañado de música relajante, las personas participantes fueron invitadas a plasmar mediante la pintura recuerdos significativos de su infancia, juventud o de otras etapas de su vida. Sin buscar un resultado artístico concreto, pudieron experimentar libremente con colores, formas y texturas, utilizando pinceles, o incluso las propias manos, disfrutando del proceso creativo a su propio ritmo y según sus posibilidades.
La propuesta convirtió la pintura en una herramienta de estimulación sensorial y emocional, favoreciendo tanto la comunicación no verbal como la evocación de vivencias personales. Algunos residentes pudieron explicar el significado de sus creaciones: Antoni T. representó la chimenea de la casa donde pasó su infancia; Ana G. plasmó una puesta de sol que contemplaba desde el balcón de su vivienda en su pueblo del Priorat, y Margarita M. recreó las flores de su balcón de Barcelona. A través de sus creaciones, compartieron lugares, escenas y vivencias que permanecen vinculadas a su identidad y que pudieron recuperar acompañadas de emociones y recuerdos.
Las dinamizadoras de la actividad, la psicóloga y la Técnico en Animación Sociocultural (TASOC) del servicio, ponen de relieve la importancia de trabajar las memorias remotas y autobiográficas, especialmente aquellas experiencias que contribuyen a construir la identidad de cada persona. La buena acogida de la iniciativa por parte de las personas residentes refuerza el valor de promover dinámicas que favorezcan el bienestar emocional, la participación y la calidad de vida, manteniendo a la persona y a su historia en el centro de la atención.
Por su parte, la Residencia y Centro de Día “Els Arcs” de Figueras, en Gerona, puso el foco en la importancia de preservar los recuerdos, las historias de vida y la identidad de sus residentes, a través de una actividad de reminiscencia, bajo el lema “Ahora soy residente, pero había sido…”. La jornada se planteó como un viaje al pasado en el que la música de otras épocas, los objetos antiguos y diferentes estímulos sensoriales, ayudaron a despertar recuerdos y emociones. Entre los elementos utilizados, destacaron los tradicionales teléfonos de disco giratorio, que permitieron a las personas residentes recrear antiguas formas de comunicación y recordar escenas de su vida cotidiana.
La iniciativa también permitió al equipo profesional conocer más de cerca las trayectorias personales de las personas participantes: sus antiguos oficios, profesiones y experiencias que marcaron sus vidas. A través de los recuerdos compartidos, aparecieron historias de trabajadores, padres y madres, amistades y compañeros que, antes de convertirse en residentes, desempeñaron diferentes papeles y construyeron una vida propia.
Coincidiendo con el Día Mundial del Alzheimer, el centro aprovechó la jornada para reivindicar la importancia de dar visibilidad a la enfermedad y fomentar una mirada centrada en la persona. El equipo profesional destaca que, aunque “el Alzheimer pueda afectar a la memoria, no borra quiénes somos ni todo aquello que hemos vivido. Como profesionales, creemos que cuidar también significa escuchar, acompañar y conocer la historia de cada persona. Porque detrás de cada residente hay una vida entera que merece ser reconocida, respetada y recordada”.
Por último, las Viviendas Comunitarias de Intxaurrondo, de titularidad del Ayuntamiento de Donostia, conmemoraron el Día Mundial del Alzheimer con varias actividades centradas en la sensibilización, la reflexión y el conocimiento de la enfermedad. La jornada comenzó con la lectura compartida de un artículo de la Fundación Pasqual Maragall, vinculado a la campaña “Cuanto antes lo sepas, más puedes hacer”, que destaca la importancia de la detección temprana. A partir de las experiencias personales de las personas participantes, se reflexionó sobre la enfermedad y también sobre la necesidad de acompañar y escuchar a los familiares y cuidadores/as de las personas que la padecen.
El programa incluyó un taller donde se realizaron dinámicas en torno a esta enfermedad y lo que conlleva, basadas en objetos antiguos, como postales, radios, pesetas o fotografías, que sirvieron para evocar recuerdos y compartir experiencias. También se proyectó un fragmento de la película “¿Y tú quién eres?”, que permitió reflexionar sobre las distintas situaciones que puede generar la enfermedad y las formas de acompañar a quienes la sufren. La celebración se completó con un mural de deseos y reflexiones y un repaso a hábitos que pueden contribuir a reducir el riesgo o retrasar la aparición de la enfermedad, como el ejercicio físico, una alimentación equilibrada y la estimulación cognitiva.
A estas iniciativas se han sumado otras propuestas impulsadas por FSC en diferentes centros de personas mayores que gestiona a nivel estatal, reflejando un año más el compromiso de la entidad con la sensibilización en torno al Alzheimer y con un modelo de atención que sitúa a las personas, sus historias de vida y su bienestar en el centro.
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